domingo, 26 de diciembre de 2021

Francisco Falcón, Tenerife, 1985

 

Así daba cuenta Canarias7 el 24 de julio de 1985 de los triunfos tinerfeños de Paco Falcón, "el Pollo de Arucas".

La foto también es interesante porque ostenta el cuidador de Arucas un "cabra" de Luis Machado, por aquel entonces de los mejores gallos que había en Canarias, y con los que hicieron grandes casteos aficionados de todas las islas. En la genealogía de los "cabras", si no me equivoco,  estaban "el Mocho" de don Ramón Rodríguez y "la Gaditana", padres del "Cabra" de Mateo Cedrés, uno de los grandes casteadores del Valle de Aridane.

El artículo de "Golilla Blanca" no merece reproducirse, ya que las informaciones que da Paco Falcón de su historial están plagadas de errores. Esto no es extraño, y recuerdo la vez en que Carmelo Acosta me dio una hoja con datos de su trayectoria gallísticas, todos equivocados de año. Esto no es sorprendente, ya que es más fácil tener datos ciertos quien maneja programas y crónicas, mientras que el gallero o el aficionado acaban por perderse en los laberintos del tiempo. Arnoldo, en La Palma, cuando me lo presentaron, se mostró perplejo por que yo pudiera saber tanto de sus temporadas como cuidador. "¿Hasta eso lo sabe?", me dijo divertido en presencia de José Luis Melquiades y Alberto Plasencia, cuando estábamos allí para ver el campeonato y yo le preguntaba algunas cosas.

Sea como sea, este era el cuarto año victorioso de Paco Falcón en el Norte, y además ante Anastasio, un  cuidador que solía ganar y que cosechó muchos triunfos en la gallera de la Vuelta de los Pájaros.

Este colorado "cabra" de Luis Machado ganó cuatro riñas este año, pero es que Luis Machado tuvo también un retinto de cuatro riñas también, y esos fueron los gallos campeones de la contrata. 

Pues bien: esta vez me saqué la lotería, ya que, buscando en los programas que tengo del año 1985 (y no son muchos), me llevé la alegría de encontrar el correspondiente a la jornada en que lograron su cuarta victoria los dos "cabras" de Luis Machado, penúltima de la contrata. Y además vemos que el retinto iba a nombre de los Hermanos Crusanteros y el colorado de Pepe Rico, otro ilustre aficionado de Los Realejos. Este día ganó Paco con un 5-2, por lo que se proclamó campeón con el colorado de Manuel de León.

En el programa, como siempre, el perfil del "Piedras Vivas", uno de los gallos legendarios de la isla, así llamado porque picaba hasta las piedras. Era un giro que ganó once riñas en la década de los 20 y también fue un fabuloso gallo de casteo.

     

sábado, 18 de diciembre de 2021

Gallos antiguos de Tazacorte

Este gallo que encabeza nuestro artículo de hoy es el famoso “Despicado” de Sabino León, un giro melado cuya característica era el juego, girando tanto para la derecha como para la izquierda, según lo describe una ficha hecha en la época y que reprodujimos aquí no hace mucho. Ganó tres riñas en 1951 y una, extraordinaria, en 1953.

A la misma serie fotográfica pertenecen estas otras tres imágenes de gallitos de Tazacorte. En la primera vemos al “gallo de Saturno”:


Este es “el gallo de D. Nicolás”: 

Por fin tenemos “el Artillero de Lope”. Me crea cierta confusión que sea el mismo “Artillero” de Neno Pereira, ya que es extraño tratándose de figuras de partidos rivales. Ese gallo fue el mejor de su tiempo, peleando entre el 46 y el 49 (la foto es de 1947). Venía de los “escopetas”, que a juicio de Orlando Dorta eran gallos orientales, como los jabados o los patas verdes. Opinaba el hijo del “Músico” que en La Palma predominaban los gallos orientales, gallos feos y bruscos, y que los gallos verdaderamente finos, preciosos, eran los que tenía el partido de San José, en Las Palmas (siempre se pensará, durante las primeras décadas del siglo XX, en los gallos de don Francisco Aguilar).


Se advierte en estas imágenes la buena preparación de los gallos, si nos fijamos en sus patas, y también es curioso ver cómo antes les despuntaban los gallardetes.

Son fotos hechas con gran cuidado por un buen profesional, lo que revela una vez más el amor a los gallos.

En las siguientes fotos, muy pintorescas, vemos a uno de los aficionados más sabios de las islas, verdadera institución del mundo gallístico canario, el gran Totoño, muy joven, precisamente con un hijo del “Artillero”:



Totoño era el soltador de su partido, y aquí lo vemos sobre la valla, junto al otro soltador de la época, por Los Llanos: el odontólogo Juan Antonio Henríquez. El gallo es un giro de Arístides Acosta, aunque no creo que sea su célebre giro de siete peleas. Entre Totoño y Juan Antonio Henríquez, Miguel Martín Rodríguez (“Miguel Yegua”), y detrás, Cirilo Ramos, jefes de vallas de sus respectivos partidos.


sábado, 11 de diciembre de 2021

El semigallo de Domingo Acosta


Volvemos a encontrarnos con Carmelo Acosta, gran aficionado de Garachico.

Si en la foto anterior lo veíamos en 1966 con el célebre gallino negro de Luis Machado, ahora lo vemos con el semigallo de Domingo Acosta (también conocido entre los aficionados como Domingo “el Perro”), en la temporada de 1973, cuando Carmelo cuidó en la gallera Guerra.

Domingo Acosta fue el último cuidador del histórico partido de Abajo, en el año 1957. Fue muchos años también ayudante y tuvo muy buenos gallos, como “el Cuervo”, un gallino negro tremendo.

Esta temporada Carmelo ganó por 26 riñas a Luis Guerra en Tazacorte. Al año siguiente, o sea en 1974, comenzó su andadura la gallera Nueva, que llega hasta nuestros días en sus tradicionales contratas con la Guerra. Carmelo siguió en la Guerra, pero Arnoldo consiguió doblegarle, por 11 riñas, en una temporada magnífica por ambas partes, que parecía revivir las viejas pugnas entre Arriba y Abajo.

Este semigallo negro ganó siete peleas, siendo una de las mejores, excepcional, la que hizo en Güímar.

Veámoslo ahora en las manos de su casteador, Domingo Acosta. Carmelo tiene sobre el tablón el llamado “bragado de Sereca” (cuyo casteador, si mis datos no fallan, fue también Domingo), ganador de cuatro riñas, y Vitelmo el retinto de cuatro de Emilio de la Cruz, casteador clásico de Santa Cruz de La Palma. En total, quince riñas ganadas en la valla por este trío de fieras corrupias:

Y ya que estamos, aquí tenemos, en la misma temporada, a Carmelo Acosta con “el Pararrayo” de Antonio y Juvenal, llamado así porque acabó con la carrera del “Rayo” de Julio Sanjuán. Y es que de humor y de ingenio ha estado siempre sobrada la gran afición gallística canaria.

domingo, 5 de diciembre de 2021

El gallino negro de Luis Machado

 

En esta fotografía vemos a un joven Carmelo Acosta con un célebre gallino negro de Luis Machado. Estamos en 1966 o 1967 y la gallera es la casa de La Asomada (Valle de la Orotava), donde guardaba el partido Norte de Tenerife su batallón.

Este gallo ganó cuatro buenas riñas en esas dos temporadas. Cuidaba en el Norte Álvaro Tapia en las que a la postre serían las mejores temporadas de su historial. En la del 66 Domingo Prieto estaba en La Espuela y Pablo Amador en San Cristóbal. Pese a que eran cuidadores de la élite (ambos discípulos del Músico), Tapia le ganó al primero por 2 riñas y entabló con el segundo. Al final se jugaron la bolsa con San Cristóbal, y Tapia ganó por mantilla rabona, En el 67 ya perdía, por 3 con Pablo Amador y por la misma ventaja con Arnoldo, que cuidaba en La Espuela.

Carmelo Acosta era ayudante de Tapia en Las Asomada, y aquí vemos a ambos en una foto que salió movida. El gallo que tiene Tapia es un blanco de los Acevedo, ganador de tres riñas, y Carmelo sigue con su gallino. ¡Blanco y negro!:


Por último, otra foto sacada seguramente el mismo día: Tapia con otro gran gallino de Luis Machado, quien seguiría en la cima de los casteadores canarios durante nada menos que las tres décadas siguientes. De este gallo me decía Tapia que solo peleaba cuando le daba la gana; incluso ante un careante, si no tenía ganas de pelear no peleaba.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Gran Canaria, 1998

riñas de gallos 1 (senderos isleños)

riñas de gallos 2 (senderos isleños)

Durante los años de cierre de este blog, Fernando Ojeda me envió el enlace de este programa televisivo doble, dedicado a los gallos en Canarias. Lo tenía olvidado hasta que ahora me lo recuerda amablemente Néstor García-Cuyás.

Lo realizó pero que muy bien Juan Martínez, y yo dudo más que mucho que en el actual fango periodístico (ya no existe periodismo independiente en Canarias, ni en ningún otro sitio, ya que toda la prensa mundial está en poder de un par de multinacionales, y no hablemos de la televisión, pagada por los gobiernos) pudiera aparecer hoy un reportaje de estas características. O dicho con palabras de Néstor García-Cuyás en su correo: “Hoy, por desgracia, sería imposible que una televisión pública (o privada) realizara unos documentales realzando la figura del gallo fino y el valor etnografico y tradicional de las riñas”.

Se eligió la isla de Gran Canaria, aunque hubiera sido mejor elegir el Valle de Aridane, donde la afición estaba más pujante. Pero es un documento invalorable de una época que empieza a quedar muy lejana. En esta isla a su vez se eligió el partido de Las Palmas-Telde, lo que nos permite ver en primer plano a dos aficionados extraordinarios ya desaparecidos: Marcos Melián y Antonio Hernández, a la sazón cuidador y presidente de dicho partido.

En la primera parte se visita la casa de gallos teldense y vemos también a Antonio Marrero (“el Rubio”) con su sobrino Samuel (quien sería luego cuidador), Argeo Hernández, Pedro Silva. Manuel Melián, la popular Maruca, Antonio Montesdeoca, Juan Guerra, José Luis Martín, Ernesto Domínguez, etc. Suso Yánez aparece echando una mano en las pechas y el ayudante de Marcos es Manuel Antonio.

En la segunda parte, Antonio Hernández recuerda sus vinotintos y los colalargas de Domingo Díaz y a grandes casteadores como don José Araña y don José Hernández López. Asistimos a las peleas de la primera jornada de contrata, y aparte otros aficionados de Las Palmas-Telde, como Herminio Santana, Pepín o Valerón, vemos a los de Arucas-Cardones, entre los que reconozco a Graciliano Batista, Pérez Vidal, Valentín Armas y Orlando dos Santos.

El cuidador de Arucas es Manolo Ruiz, y el soltador Domingo Díaz, quien aparece junto a su hijo Braulio, posteriormente cuidador del partido aruquense. Manolo Ruiz sería sustituido por el palmero “Galapún”, pero el problema de la gallera de Arucas no estaba en él, ya que dejó el partido con 2 riñas en contra y terminaría con 10. Dado que las dos galleras tenían, a mi juicio, fuerzas parejas, creo que Telde ganó gracias a la experiencia de Marcos Melián. Los casteadores mejor puntuados de Telde fueron Argeo y García y Mesa, José Luis Martín, Los Primos, Herminio Santana, Pedro Silva, Antonio Hernández, Entre Islas, Antonio Marrero y Dos Amigos de Gáldar; los de Arucas, Pérez Vidal, García y Santana, Peña La Suerte y Domingo Díaz. Esta puntuación la llevé yo, que esta temporada escribía en La Provincia o Canarias 7, ya no recuerdo y da lo mismo porque los dos eran la misma porquería. De hecho, asistí a esta jornada inaugural, y hasta aparezco en las gradas junto al gran Valerón.

Se ven muy bien las dos primeras riñas. En la primera, el gallino de José Luis Martín se impuso en 17 minutos al giro de Quico Pérez, ambos con una pelea. El gallino, muy salidor, era un gallo de recursos, y prácticamente no se dejó nunca coger. La segunda fue, al contrario, fulgurante. El periodista dice que no llegó al minuto, pero duró dos minutos y cincuenta segundos, porque yo la cronometré. El melado de Telde era derechón, y el jabado de Domingo Díaz, muy picador, no le dio tregua. Se salta luego a la cuarta pelea, en que ganó el colorado de Ramón y Ricardo por Arucas. Poca historia tuvo la sexta, unas tablas de las malas, como había sido la quinta. Al final 2-2 y tres tablas, en un desangelado comienzo de temporada. Un resultado así siempre es mala señal.

En el público se ve una peña de mujeres, fenómeno único en Canarias, que siempre me sorprendía. En otras islas, como mucho se veía a alguna mujer que acompañaba al marido.

Un recuerdo especial tengo para el viejo apostador. No sé su nombre, pero una vez hablé con él en la guagua, cuando, dirigiéndome yo de Tafira a Las Palmas para ver las peleas (puede que hasta fuera este día, 1 de febrero de 1998), venía él creo que de San Mateo. Recuerdo que me habló de la decadencia de la afición, dando como una de las razones de que ya no se criaran los gallos sueltos la abundancia de perros que había en el campo. Por lo que vemos en la película, era bastante ventajista, lo que no deja de señalarle alguien con el clásico “¡Ahora!”. Se oye también un enérgico “¡2000 pesetas a Telde!”, proferido por el amigo Pepín Santana, aficionado fuera de serie.

Este es un gran documento, con el que no solo podrán recrearse muchos aficionados, sino que vale como sucinta y fiable introducción al mundo de los gallos y a su encarnación canaria.

*

He aquí algunas fotos relacionadas con estos dos reportajes.

En la primera, la afición de Arucas posa para el periódico. Tras yo haber sacado para La Provincia una foto de familia del partido de Telde, ya que tenía confianza con Antonio Hernández (como es sabido, nunca he sido periodista), vino Machín a decirme: “Maestro, nosotros también tenemos nuestra aficioncita”. Esta maravillosa afición de Arucas, tan entusiasta (hasta se aprecia ello en la fotografía) se la acabaría llevando el viento. Aquí vemos, entre otros, a Machín, Domingo el zapatero, Ramírez, Carlos Llarena, Manolo Ruiz, Adolfo el Pichón, Quico Pérez, Braulio Díaz, Valentín, Chano, Domingo Díaz, el Mopa, etc. Lástima que Adolfo, que era entonces el cuidador de Arucas, no cogiera el gallo y aparezca medio escondido tras Quico Pérez.

Sobre la valla, Domingo Díaz y Marcos Melián, el mismo día del reportaje. Creo que es el momento en que Domingo pide un minuto de silencio por los aficionados fallecidos en los meses de inactividad gallística, una tradición cumplida religiosamente en todas las contratas de todas las islas a lo largo de incontables décadas.

Foto de los años 80, publicada en La Provincia. A la izquierda, el apostador a que me refiero, poco contento, ya que le debe haber perdido el gallo a que apostó. En el público me parece distinguir a Juan Guerra, Ramírez y Mananá.

Casa de gallos de Las Palmas-Telde, con Antonio Hernández, Marcos Melián, Ernesto Domínguez y Valerón.

sábado, 13 de noviembre de 2021

El giro campeón de Felipe Reyes

En su última temporada como cuidador, año de 1992, Pablo Amador preparó un bonito giro de Felipe Reyes que le dio cuatro victorias al Norte, peleando siempre con maestría.

Este gran gallo le ganó el primer domingo a un melado de Peña La Manzanilla.  Volvió a pelear en la cuarta jornada, imponiéndose a un giro de Manolín Gómez. En la jornada doce, logra su tercer triunfo, ante un giro de dos peleas de Alfredo Martín propiedad de Armando el Mecánico, popular aficionado y apostador teguestero.

Pero para mí su gran pelea fue en el Campeonato de Homenaje a don Eduardo Pérez Ascanio, un mes después (mayo de 1992). Venía en un estado pluscuamperfecto, tanto como el colorado de Jenaro el bodeguero. Tuvo delante a un muy bien gallo, un melado de Filiberto López, que ya había ganado dos riñas, y se deshizo de él con la misma soltura con que lo habían hecho de sus respectivos rivales los otros cinco gallos que le dieron aquel día a Pablo Amador uno de sus grandes triunfos.

Al año siguiente, Anastasio volvió a subirlo a la valla en la jornada 11. Ya algo tuerto de viejo, se impuso a un colorado de Francisco Martín y Carlos Arbelo de una pelea, propiedad del luchador grancanario Santana, el célebre “Maestro de la cadera”.

Esa vez fue cuando peleó con más peso: 3, 14 y medio. Con Pablo siempre cerró lista, y la tercera vez tenía un peso de 3 libras y 9 onzas y media.

Venía este gallo a nombre de Peña Las Tapias, que es lo mismo que decir Pedro Cabrera, soltador de solera y, al igual que Felipe Reyes, aficionado insuperable durante muchas décadas, y siempre en el partido Norte.

Hay varias fotos de este gallo. Una en que aparecen Pablo y Felipe la publiqué yo en Jornada, pero la he perdido. También publiqué y perdí (al principio dejaba las fotos en el periódico y luego no las recogía) otra con Pablo y Jorge Benítez, un tándem que en 1992 no tenía rival en todas las islas, ni volvería a tenerlo jamás. Por ello la reproduzco del periódico:


Por fin tenemos estas dos en que vemos a cuidador y casteador por separado:



El giro de Felipe Reyes fue campeón del Norte en la temporada 1992, con sus cuatro peleas. En el DGC digo que Felipe tuvo un gran giro de cuatro riñas en 1992 y otro de cinco en 1993, lo que es un error: es el mismo gallo, que ganó su quinta al segundo año. Es una confusión causada por el dispar criterio que se ha seguido en los datos que se aportan en los programas, ya que a veces se apuntaban solo las peleas ganadas en la propia temporada y a veces se acumulaban las de otra u otras temporadas anteriores.

En semanas futuras sacaremos aquí fotos de gallos célebres, continuando con el gallino negro de Luis Machado preparado por Álvaro Tapia en las temporadas de 1966 y 1967. Aunque a veces pueda repetirme, si yo me olvido de lo que he escrito, cómo serán nuestros lectores...

sábado, 30 de octubre de 2021

Temporada de 1993

Con la temporada 1992-1993 concluyo este repaso a viejas temporadas aún no muy distantes en el tiempo.

1993 fue el año en que inicié mis colaboraciones gallísticas en la prensa, que se prolongarían por dos décadas. Aún no escribía crónicas, pero ya publiqué un artículo extenso sobre Pancho el Músico, el balance de la temporada tinerfeña y, con mi amigo Agustín Morales, la reseña del Campeonato Regional.

Se celebró ese Campeonato en Gran Canaria, donde, si no me equivoco, Suso Yánez cuidando en Telde había derrotado a Paco Falcón en Arucas. Es lamentable que esta isla, la número uno en información gallística durante un siglo, cayera en la nada después de que Martín Díaz se retirara.

En Lanzarote, Toño el Rebotallo vuelve a la isla donde había cosechado grandes triunfos, pero esta vez logra por fin ganarle Adolfo el Pichón, quien revalida su triunfo del año anterior, al mando de la gallera de Arrecife. Estos dos grandes galleros se estimaban y respetaban mucho. Ahora se da un toma y daca entre ambos hasta que Adolfo, con un capote rabón, se pone definitivamente por delante, para acabar obteniendo una ventaja de 10 riñas. Fue un buen dato que los mejores casteos fueran de la isla: los de los hermanos González Díaz por Arrecife y los de Domingo y Felipe por Teguise.

En La Palma, Quico Acosta, convertido ya en el mejor cuidador de la década, vuelve a la gallera de su pueblo, Tazacorte, y le gana a Roberto Hernández por 13 riñas. Fue una buena temporada, en que también un capote rabón (en la décima jornada) inclinó decisivamente la balanza. Tazacorte tuvo muy buenos gallos de los hermanos Elvira, Lope Acosta y los primos Acosta. Y los gallos punteros fueron un colorado de Antonio Lorenzo que ganó cinco riñas y entabló la sexta y el gallino “el Soldado” del clásico casteador de Los Llanos Pablo Hernández.

Buena fue también la temporada entre la Guerra y la Nueva, ganándole Maso (Nueva) a Valentín (Guerra), por cinco riñas. Los gallos de Peña Canarias hicieron una gran campaña.

La temporada palmera fue cubierta en Jornada Deportiva por Alonso Plasencia, un gran conocedor que dio por tanto informaciones óptimas, además de muy ponderadas, sin dejarse llevar nunca por el partidismo. Al igual que había ocurrido en Gran Canaria con Vinicio Marco y Martín Díaz, se queja de las peleas que se prolongan absurdamente, llegando una de ellas a durar... 36 minutos y 15 segundos.

Obviamente, es de la temporada tinerfeña de la que tengo más informaciones, por no decir que las tengo todas, ya que asistí a cada una de las peleas y conservo todos los programas, anotados.

Florencio Hernández y Jorge Benítez hacen otra buena temporada, aunque vuelve a evidenciarse la superioridad de Garachico, que al ganar por 11 riñas restó emoción, como en otras contratas que acabamos de comentar. Este fue el primer año en que las peleas se celebraron en San Pedro de Arriba, barrio güimarero muy vistosamente ubicado, con el salón de la asociación de vecinos junto a unos bonitos lavaderos. A dos pasos, la casa de Gonzalo Alberto y la pequeña finca de Pancho Almeida, dos rincones de la isla donde tantos buenos momentos pasamos, antes y después de las peleas. Güímar contaba con buenos gallos de Juan Díaz, Eusebio Mora, Peña El Sauzal, Manuel Espejo o la Peña Las Lajas, pero Garachico se consolidaba con la flor de la Peña Ucanca, Filiberto López y Peña Arango, que en aquel momento estaban en la cresta de la ola; aparte, había muy buenos gladiadores de Álvaro González y Peña los Realejos. Recuerdo en especial un gran giro de cinco riñas de Peña Ucanca. Garachico confirmaría ser el mejor partido de la isla, al ganar al final el II Trofeo Eduardo Pérez Ascanio.

Este es el programa de la jornada final. Al ganar Güímar por ventaja (el mejor resultado que se puede dar, por cierto), Garachico se quedaba con 11 riñas definitivas a su favor.


Si en el Norte se había despedido el año anterior el maestro Pablo Amador, ahora lo hace Anastasio Acosta. Le saca 21 riñas a su joven paisano Francisco Concepción, por lo que esta temporada tuvo poco interés. Por el Norte subieron a la valla unos gallos muy buenos de Felipe Reyes, y si yo recuerdo en especial un gran colorado de Luis Machado (quien ya por entonces no iba a las peleas), también hubo buenos gallos de Pérez Ascanio, Agustín Delgado y Manuel León. Por La Espuela, un tres riñas muy certero de Díaz y Pérez fue quizás su mejor gallo, pero encerraban gallitos estupendos entonces Alfredo Martín, Peña El Boquerón, Manolín Gómez, Arbelo y Martín y el Llano del Moro. Lástima que no hubiera una cuida más equilibrada.

Este es el programa de la jornada 13, que ganó el Norte por 4-2 y una tabla:

El 31 de enero se celebraron en el terrero de Los Campitos unas riñas a beneficio del joven luchador Berto de la Rosa, que tenía que hacerse una operación de vida o muerte en los Estados Unidos. Son infinidad las contribuciones de la afición de gallos a causas humanitarias, y esta es un simple ejemplo de ello.


A título de curiosidad, veamos quiénes dirigían los partidos de las islas en este año de 1993. En Arucas, Miguel Machín, que a la vez presidía Cardones, cuyo cuidador era Manuel Salud. En Telde, Antonio Hernández. En Tafira, Miguel Peñate, con el Moño como cuidador, y en Gáldar David Pérez con Antonio Bolaños. En la gallera de Las Palmas, Luis Martínez con Joaquín Rodríguez como cuidador. En Arrecife Suso Lemes y en Teguise Pedro Rodríguez. En La Espuela Alfredo Martín, en el Norte Eduardo Pérez Ascanio, en Güímar Tato Reyes y en Garachico Filiberto López. En Los Llanos Pepín, en Tazacorte Nesmel, en la Nueva Pancho y en la Guerra Francisco Cabrera Morales.

*

El Campeonato Regional fue un paseo para la selección de Palma, que solo perdió dos de sus catorce peleas. Nada puedo añadir a lo que digo en esta reseña, hecha con el sabio asesoramiento de Agustín Morales, el eximio cantor de ópera santacrucero y entrañable amigo. He puesto encima de la foto del periódico la original, para que se vea mejor. En primer plano, don Luis Martínez, Machín y don Florencio González. A la izquierda, Antonio Marrero (“el Rubio”). Entre Luis Martínez y Machín, Anastasio. Entre Machín y don Florencio, don Luis González Ríos. Y a la derecha, Marcial Bermúdez y Antonio Hernández. En las gradas, creo distinguir a Felipe Reyes, con barba y brazos cruzados.


El siguiente documento, ni sé cómo lo tengo. Es curioso para los que hemos vivido toda aquella época y conocemos casi todos los nombres que aparecen. Véase cómo del público se eligen los dos aficionados de la isla con más solera entonces: Alejo Yánez y Domingo Guerra. Este, con ochenta años, iba a todas las peleas, acompañado por sus nietas. De los sorteos siempre se dijo que la isla anfitriona nunca salía emparejada con La Palma...


sábado, 23 de octubre de 2021

El giro verde de Eduardo Pérez Ascanio

Esta foto en que vemos, en la gallera del Norte (Tenerife) a Domingo Prieto y Tirso García, era conocida e incluso la hemos reproducido aquí. Lo que no sabíamos es que el gallo que aparece en la foto no es otro que el extraordinario giro verde de don Eduardo Pérez Ascanio y Ventoso, ganador de cinco riñas.

Domingo Prieto cuidó el partido Norte-La Laguna en las temporadas de 1970 y 1971 y el del Norte en las de 1976 y 1977. Sin estar seguro del todo, esta foto debe ser de uno de estos dos últimos años.

El giro verde ganó cinco riñas que le dieron fama, pero sobre todo fue un gallo de casta, con resultados espectaculares en Gran Canaria. De él proceden los “vino tinto” de Antonio Hernández y el giro “La Isleña” de don Juan Rodríguez Drincourt, con su notabilísima descendencia.

Ya habíamos publicado el documento con los dos árboles genealógicos de los grandes gallos que tuvo Rodríguez Drincourt en los años 80, pero no era posible ampliar la imagen. Ahora sí puede hacerse, y localizar el momento en que interviene el giro verde, casteado con una de las cubanas morenas de don Ramón.

Este documento es extraordinariamente curioso y muestra el asombroso esmero a que un gran aficionado puede llegar en su arte y pasión de los casteos. Rodríguez Drincourt continuaba así la trayectoria de su padre, don Ramón Rodríguez, uno de los más sabios casteadores de las islas, durante décadas.

Advirtamos asimismo la cantidad de nombres ilustres que nos encontramos: Villegas, Jaime Sintes, Domingo Hernández Luis (padre de Argeo), Domingo Díaz y Luis Machado, a veces uniendo sus gallos y gallinas a otros de Península y América.

sábado, 16 de octubre de 2021

Miguel Ángel González Pérez y el gallo fino canario

Muchos trabajos ha publicado en El Día Miguel Ángel González Pérez sobre las cualidades del gallo de pelea canario. Su labor en pro de nuestra afición ha sido muy meritoria y merece ser aquí celebrada.

Entre sus artículos reproducimos hoy este, aparecido ya hace casi veinte años. Es muy esclarecedor y sintetiza muchas de sus líneas de investigación en esta materia.

Por desgracia, parece que los políticos no leen nada, son unos analfabetos funcionales, y se preparan para liquidar nuestra afición. Cuando ello ocurra sacaremos aquí el rostro de cada uno de ellos, para que nunca los olvidemos.

Y entonces comenzará, por cierto, la historia clandestina de los gallos en Canarias, porque estos nunca podrán morir.


domingo, 10 de octubre de 2021

Una entrevista a don Cecilio Acevedo, en 1999

Ernesto Tosco, Domingo Morales ("el Boyero")
y Cecilio Acevedo, años 50

Bastión de la afición del Norte de Tenerife durante años incontables, don Cecilio Acevedo se mantuvo en los gallos hasta el final de su vida. Tuve la suerte de tratarlo y de admirar su personalidad recia, de canario de la tierra hasta la médula. A mí me hacía pensar en un roble, como si su naturaleza fuera también arbórea, pero de un árbol con el que no podía ninguna vulgar tempestad. Esta entrevista que le hice en el verano de 1999, y que se complementaba con la de don Antonio Casañas, también aquí reproducida, nos permite volver a escuchar sus palabras.
Una sola observación: al hablar del “Perillón”, por alguna confusión (seguramente error mío al transcribir) dice don Cecilio que lo preparó Pancho, cuando los cuidadores de La Espuela que lo subieron a la valla fueron solo Caballerito y el Foño. Pancho en 1947 y 1948, los años del “Perillón”, estaba cuidando en Triana.

domingo, 3 de octubre de 2021

Temporada de 1992

En la temporada de 1991-1992, Adolfo Santana (“el Pichón”) vuelve a Arrecife, vuelve a enfrentarse al palmero José Carlos Rodríguez (“Caballo de bastos”) y vuelve a ganarle, ahora por 9 riñas. Se pelearon bastantes gallos de la isla, y Arrecife dominó toda la parte final de la contrata. El gallo campeón fue un retinto de José Rodríguez (“el Venezolano”), que ganó tres peleas y entabló la cuarta. En la penúltima jornada, al proclamarse campeón, los aficionados le regalaron a Adolfo un simpático trofeo viviente: un pichón, con el que lo vemos en la fotografía:


En esta otra foto aparecen, de izquierda a derecha, Aureliano Negrín, Óscar Pacheco, Adolfo, Antonio Hernández (“el Morrocollo”), Marcial Martín Bermúdez, José Luis Cabrera y José Luis Aparicio. Grandes aficionados, todos. De Aureliano Negrín hablamos recientemente. Óscar Pacheco, persona encantadora mucho me ayudó en Lanzarote cuando pasé allí varios días reconstruyendo la afición gallística lanzaroteña de la segunda mitad del siglo XX. José Luis Cabrera era ayudante ese año del “Pichón”, y con él aparece en la primera fotografía. José Luis Aparicio soltaba por su partido.


Por desgracia, ya la elegancia iba desapareciendo del espectáculo gallístico, y ver sobre la valla a cuidadores y soltadores vestidos con chandal y calzando tenis, como si los gallos fueran un vulgar deporte, comenzaba a ser moneda corriente.

Nada sé de Gran Canaria este año, salvo que Jesús Yánez (“Suso”) en Telde-Las Palmas se impuso a Paco Falcón en Arucas-Cardones.

En la Guerra, Quico Acosta se sitúa en la cúspide al ganarle por 10 riñas al prácticamente invencible Toño Hernández (“el Rebotallo”), que había sido contratado por la Nueva para interrumpir la racha de Quico, quien sin embargo gana por tercera vez en su feudo de la Guerra. Fue una gran contrata, con gallos muy buenos tanto de la capital como del Valle. Un retinto de Lope Acosta ganó cuatro peleas en 7 minutos y 20 segundos.

He aquí un programa, perteneciente a la quinta jornada:


En la Banda, Tazacorte con Tomás León (“Maso”) se impone por 13 riñas a Roberto en Los Llanos, tras una primera parte de temporada muy igualada. El ayudante de Roberto fue Pedro Pérez, quien llegaría a ser un buen cuidador.

En Tenerife Florencio Hernández (“Fisio”) se desmelena y le inflige 23 de ventaja a Jorge Benítez en Güímar. Son los años dorados de la historia reciente de Garachico, con fenomenales gallos de Peña Ucanca, Peña Arango, Filiberto López, Álvaro González, Peña El Boquerón y Peña Las Arenas. Era una afición pequeña pero muy unida. Y Güímar contaba también con buenos gallos. Recordamos un melado de Peña Ucanca y otro de Peña Arango (que había sacado muy buenos casteos con gallos ya no recuerdo si jerezanos o asturianos), cada uno de cuatro peleas.  Yo vi todas las jornadas, en el convento de San Francisco de Garachico (el mejor recinto gallístico del Archipiélago, donde ya se veían peleas unos cien años atrás) y el salón de las Cuatro Esquinas de Güímar.

Este es el programa del capote, en la jornada once:


En el Norte, Pablo Amador vive su última temporada, cuando contaba con 65 años. Nada podía hacer ante él Nerín, quien perdió por 23 riñas, no dejándole ganar “Pola Vieja” ni una sola jornada. En la primera ganó Pablo por mantilla rabona en 17 minutos. También vi yo todas estas peleas, en el cuartel de San Agustín de La Orotava y el Teatro San Martín de la Capital.

Este es el programa de la última jornada:


Otra mantilla rabona obtuvo Pablo Amador en esta temporada, pero muchísimo más importante, y de hecho uno de sus grandes triunfos deportivos. Veamos cómo se anunciaba el Trofeo D. Eduardo Pérez Ascanio:


Lo de “la Bolsa” tuvo su enjundia, ya que llegó a hablarse de una maleta venida de Venezuela con el equivalente de un millón de pesetas. Fuera como fuera, la expectación era la máxima que yo he vivido jamás en nuestra afición. Dada la calidad excepcional de los gallos de Garachico y lo muy bien que subían a la valla, y a la vista de que el viernes Güímar le había ganado al Norte por 5-2, los pronósticos se inclinaban hacia el partido de la Isla Baja. Pero si Fisio los llevó bien, su maestro los llevó en un estado de cuida insuperable. Los gallos mejor presentados que yo he visto en mi vida. Puro deseo. El colorado de la tercera se le escapaba a Pablo de las manos. Luego le preguntaron al ilustre bodeguero de Santa Úrsula Genaro Martín, a cuyo nombre iba, que dónde lo tenía guardado, respondiendo: “En la bodega, bebiendo vino”. Igual de tremendo venía el melado de Víctor Barreto de la primera. La segunda fue tablas y la tercera y la cuarta las ganó el Norte. Como en la quinta el melado de Peña Ucanca le ganaba al colorado de Lope Acosta, aún podía darse un empate a 3 y una tabla, pero el colorado de Pérez Ascanio hizo una gran pelea y ya le dio el triunfo definitivo a “Pola Vieja”, que redondeó con el giro de Felipe Reyes, otro gallo buenísimo.  Fue todo un concierto de espuelas, y la verdadera despedida del último gigante de la cuida gallística canaria.

He aquí el programa de tan extraordinaria jornada (la fecha, como es fácil advertir, aparece equivocada):


Señalaré que el gallo de la cuarta venía cambiado, y era de Manuel Espejo. Esto revela lo peligroso que es fiarse de la información de un programa retrospectivo. Muchos errores habré cometido yo al tomar los programas como ciertos, pero es inevitable. Ni un solo partido de Canarias tuvo jamás unos archivos, con lo fácil que hubiera sido conservar la documentación (programas, contratas, fotos, recortes periodísticos) pasándola cada secretario de partido a su sucesor. Por ejemplo, en Santa Cruz de La Palma, no fuera porque Nerín y Pancho (Francisco Martín Cabrera) conservaban programas de muchas temporadas, hubiera sido imposible reconstruir la historia gallística de aquel lugar tan importante a lo largo de las décadas de los 70, 80 y 90.

Yo hacía ya mis pinitos como rudimentario fotógrafo de las peleas, y estas fueron las que saqué ese gran día. En la primera vemos a los dos cuidadores sobre la valla, maestro y discípulo. En las otras Pablo Amador es jaleado por la afición, como en sus días de gloria en San José o como el día en que le ganó al “Morete”, y también lo vemos consultando el programa con una pluma en la boca, una de esas fotos que hacen la felicidad de quien anda cacharro en mano.





En el Campeonato Regional, celebrado en Lanzarote, La Palma y la isla anfitriona entablaron a 3 riñas y una tabla en la final, ganándole a los palmeros el octavo gallo. Luis Martínez publicó un estupendo folleto, que venía a completar el que había sacado sobre Gran Canaria. Mientras tanto la provincia de Tenerife vivía dormida en los laureles, sin nadie capaz de un gesto de generosidad como el de Luis Martínez. Honra le sea dada a aquel aficionado inolvidable.

Cierro con algunas fotos que fueron apareciendo en El Día, acompañando las crónicas de “Pica y Bate”. En ellas vemos, sucesivamente, a Roberto, Quico con Antonio Lorenzo (gran casteador), Fisio, Toño con Valentín y Maso con “el Zepelín”:





sábado, 25 de septiembre de 2021

Lanzarote, años 80

Gracias a la revista Lancelot y a unos cuantos comentaristas de gallos que en ella escribieron, tenemos la memoria de algunas temporadas entre los partidos de Teguise y Arrecife a lo largo de la década de los 80.

Hoy reproducimos algunas imágenes y páginas interesantes, para sumar a otras que recientemente hemos puesto aquí. Empezamos en 1984 con este reportaje sobre la gallera de Arrecife, recién creada en 1983. Estamos en enero de 1984, cuando Toño "el Rebotallo" se había pasado de Teguise a Arrecife, resultando decisivo para las perfectas condiciones que presenta esta gallera.


La siguiente foto corresponde al final de aquella temporada. Aunque ganara por 25 riñas al "Pichón", se trató de una muy buena temporada, por lo que también Adolfo "el Pichón" podía sentirse satisfecho:


Esta es una crónica importante, ya que se ocupa del I Campeonato Regional, celebrado en La Palma en mayo de 1987. Centrada en las peleas de la selección conejera, nos permite fijarnos, por ejemplo, en dos peleas extraordinarias: la primera, entre el celebérrimo colorado de siete riñas de Lope Acosta preparado por Adolfo y un gran colorado de don Agustín Cabrera por Gran Canaria, y la segunda entre un colorado de Antonio Martín por La Palma y y un pinto de Federico González preparado por Toño que dejó alta la bandera de los castíos lanzaroteños.


Seguimos con una pequeña nota de septiembre de 1987, donde se da cuenta de que Adolfo deja el partido de Teguise a pesar de la gran temporada que ha hecho, venciendo por seis riñas al partido en que entonces debutaba Quico Acosta.


Por último, un pequeño reportaje sobre el partido de Teguise, en mayo de 1988. La foto de Adolfo es de archivo, ya que este año quien cuidó allí fue Arnoldo.