lunes, 2 de noviembre de 2026

Domingo Díaz: un señor de los gallos


Falleció este 4 de octubre Domingo Díaz, uno de los grandes casteadores de la isla de Gran Canaria a lo largo nada menos que de medio siglo, exactamente entre los años 60 del siglo XX y la primera década del siglo XXI, cuando perdió con gran disgusto las instalaciones en que criaba sus gallos, sitas en terreno de un familiar. Contaba 85 años.

Domingo Díaz fue siempre fiel al partido de Arucas, su ciudad natal, y además de casteador y gran animador del partido, sobresalió muchas temporadas ejerciendo la delicada labor de la suelta de los gallos aruquenses, muchas veces con Antonio Hernández haciendo lo propio con los de Telde, en una estampa que se hizo clásica: dos aficionados fuera de serie sobre la valla, como a la vez en la isla de Tenerife lo hacían Francisco Martín y Eduardo Pérez de Ascanio, quienes daban la misma imagen de deportividad y caballerosidad.

Por desgracia, al yo vivir en Tenerife, no pude tratarle lo suficiente, y lamento sobre todo no haberle hecho la larga entrevista que él se merecía y que merecían los aficionados, ya que Domingo Díaz era un repertorio de toda la historia gallística reciente de Arucas, de Gran Canaria y hasta que diría de toda Canarias, por los lazos que mantenía con otros aficionados. Hoy me limito a trazar una semblanza gallística muy resumida, con material extraído de mis archivos y el apoyo fotográfico e informativo de ese entusiasta de los gallos que es Francisco Reyes y del hijo de Domingo, Braulio Díaz, quien llegó a cuidar el partido de Arucas.

La primera temporada de que tengo noticia peleara gallos es la de 1964, con “el Moño” cuidando en Arucas (por cierto que en esta temporada el partido de Triana, con Julián Castillo, se trasladó a Cardones). Y tuvo un comienzo inmejorable, ya que las crónicas del Diario de Las Palmas ponen por las nubes la electrizante riña entre un colorado suyo y un giro de Manuel Hernández por Cardones, una de las mejores de la temporada. Con “el Moño” volvió a destacar a la campaña siguiente, pero aún mejores gallos le pelearía Domingo “el Boyero” en las intensas temporadas del 73 y el 74 contra Las Palmas, cuando el gran cuidador retornaba de su época gloriosa en el partido Norte, frente al casi invencible Pancho “el Músico”. En la del 73, un fabuloso melado consiguió derrotar al extraordinario “Torero” de uno de los casteadores con más solera de la isla, Antonio Falcón, que había hecho dos riñas de antología. Quizás fue este el melado que al año siguiente, siempre preparado por “el Boyero” y a nombre de don Rafael García, ganó su novena riña en dos temporadas, pero también un colorado suyo protagonizaba un choque épico con un colorado de don Nicolás Díaz de Aguilar, otro de los casteadores punteros de Gran Canaria.

Fijémonos ahora en este programa de la jornada 14 de 1980, cuando cuidaban Marcos Melián en Las Palmas y “Garrincha” en Telde:


Como se ve, Domingo Díaz abre y cierra la tanda aruquense, pero lo importante es que la abre con uno de sus gallos más célebres, el colorado “Cola Larga”, gallo de casta que le gana su cuarta riña, como hace el melado de la última, “el Pirusín”, otro combatiente que le dio muchos gallos buenos. Y le gana en dos minutos y medio a un colorado de don Agustín Cabrera. Esta temporada, una de las mejores de su riquísimo historial, fue en la que se inauguró la gallera del López Socas, pero la siguiente no fue inferior, ahora con Francisco Falcón como único cuidador del partido, frente a Anastasio en Telde y “el Moño” en Las Palmas. Y atención, porque es de esta temporada el programa televisivo de “Raíces” dedicado a los gallos, que difundimos hace un tiempo y en el que Domingo interviene detenidamente (un reportaje en la gallera de arucas).

En la entrevista que Fernando Ojeda le hizo a Paquito hace ya dieciséis años (publicada aquí), al preguntarle cuál fue su primer triunfo gallístico, responde: “En Arucas, que ganó por primera vez la liguilla con gallos de Domingo Díaz, en particular un “cola larga” y “el Pirusín”, ambos gallos con cuatro peleas”. Con respecto a los colalargas, debe decirse que, aunque no procedieran de los celebérrimos colalargas de don Nicolás Díaz de Aguilar, mantuvieron en la isla la denominación de esos gallos que, según Orlando Dorta, venían de un bankiva, gallos salvajes que tenían esa característica.

Otro cuidador que sacó gran partido a sus gallos fue Adolfo Santana (“el Pichón”), en grandes temporadas como las de 1988, 1997 (de esta última le recuerdo, porque lo vi pelear, un formidable melado), 1997 y 2003, pero quizás Domingo elegiría como su gallero más emblemático a Francisco Falcón. Cuidaba él en 1992, cuando tuvo lugar una riña aún recordada vívidamente por quienes la presenciaron, entre un retinto que ganó en total cuatro grandes peleas y un gallo de Pérez Vidal que había subido a la valla tres domingos seguidos y se presentaba como invencible. El gallo de Domingo, que salió de la valla muy malherido, logró recuperarse, mostrando una casta insuperable, y es el que aparece en la siguiente foto, junto a su trofeo y con fondo de plataneras:


Al año siguiente, Paquito tuvo un giro suyo de cinco riñas, que vemos en esta otra foto con Domingo y su hijo Braulio, resultando muy singular que a otro memorable giro suyo, "el Rayo Negro", le sacara también cinco peleas:


De 1998 es otro reportaje televisivo donde interviene, en este caso de la serie “Reportajes Isleños” (VER ENLACE). Ahí lo encontramos soltando gallos con Antonio Hernández, quien celebra en un momento sus “colalargas”. Esa fue una buena temporada suya, con el palmero “Galapún” en la gallera de Arucas. Dos años después tuvo otra temporada destacada, y para él muy especial, ya que le preparó sus gallos su hijo Braulio. En 2001, excepcionalmente, fue en Lanzarote donde se lucieron sus gallos, con Alonso Plasencia al cuidado de Teguise, y en la de 2002, como no podía ser de otra forma, volvieron sus gallos a ser de los mejores de la contienda clásica con Telde, ya que Francisco Falcón había vuelto a su feudo originario. La temporada siguiente, como ya señalé, también fue muy buena, con Adolfo “el Pichón”.

A Domingo Díaz lo traté en diversas ocasiones, pero la memorable fue cuando estuve en sus primorosas instalaciones y fotografié varias fotos que allí tenía; me serían valiosísimas para el diccionario y las veremos más abajo. En ese contado número de veces, me pareció una persona apasionada por los gallos, sin duda, pero a la vez de trato exquisito, un hombre recto, cálido y de palabra sincera. De nuestras charlas aquel día, no he olvidado una de las declaraciones más conmovedoras que he escuchado en boca de un aficionado, cuando me dijo que de niño le pedía a menudo a los Reyes que le trajeran un gallo...

A sus ejemplares los vi pelear episódicamente en el López Socas. Por fortuna, era una presencia asidua, casi preceptiva, en los campeonatos regionales de los buenos tiempos. Apunté y recuerdo en algunos casos un gallo que peleó en el de 1989, el giro de 1991, el colorado de 1999, el de 2000, el melado por Lanzarote en 2001 y el colorado también por Lanzarote en 2002. De ellos (todos triunfadores) me impresionaron sobre todo el colorado que el 30 de mayo de 1999, preparado por “el Pichón”, se enfrentó a un melado de Manolín Gómez por La Palma a nombre de don Antonio Álvarez, y el que el 28 de mayo de 2000, preparado por Braulio, tuvo como contrincante a un gallino de los Hermanos Marrero García por La Palma. Dos peleas fuera de serie, protagonizadas por cuatro gallos fuera de serie, que hicieron levantarse a muchos aficionados. El melado de Manolín comenzó cortando, pero el colorado de Domingo reaccionó y se fue arriba, cortando aún más que su rival, retirado por Tenerife a los cuatro minutos. La otra riña fue un toma y daca de siete minutos, resuelto por las espuelas más afinadas del colorado.

*

Iniciamos esta galería fotográfica, que incluye fotos inéditas y otras que, aunque ya conocidas, vale la pena ver aquí reunidas, con las más antiguas, que son las que estaban, clavadas con chinchetas, en un rincón de su territorio gallístico.


En esta aparecen, detrás, Pancho, Manuel González (“Fantasía”), Cabrera y Antonio “el Dandi”, y delante, Domingo, Paco Falcón y un sobrino de este. Muy bonitos los seis gallos:


Aquí, tres nombres que forman parte de la crema de la historia de los gallos de Arucas, o sea Quico Pérez, Domingo Díaz y Paco Falcón:


Domingo y Paco enfrentan a dos gallos. Como espectadores, Cabrera, Quico, “Fantasía”, la mole enorme de otro gigante de la afición aruquense, o sea Machín, y Juan Mateo (“Mamores”):


Las dos siguientes nos presentan a Domingo Díaz ejerciendo su labor de soltador, en la primera pesando los gallos con Francisco Falcón y Manolo Ruiz y en la segunda con Marcos Melián sobre la valla:



La siguiente foto la publiqué yo en la prensa de Las Palmas, a la que no puedo calificar (tanto a La Provincia como a Canarias 7) sino de horrible, dado el constante suplicio a que me sometieron con la publicación de unas resumidísimas crónicas que, por teléfono, me hacían llegar primero Antonio Hernández y luego José Luis Martín. Muchas veces hasta las dejaban de publicar, y era casi un milagro que apareciera una foto. No es solo que ya triunfaba en la prensa el diseño sobre el contenido, sino que uno no llegaba a saber si el desbarajuste total se debía a incompetencia o a maldad.  Frente a aquella miseria, la foto es un elogio de la vida, del entusiasmo de la gente por una afición que se lleva en la sangre, porque cuando Machín convocó a los aficionados para salir en la foto, se reunieron como uno solo. Aparte Machín y Domingo Díaz, vemos a Manolo Ruiz con el gallo, Adolfo “el Pichón” un tanto oculto tras Quico Pérez, Domingo el zapatero, Ramírez, Braulio, Valentín, Chano, “el Mopa”, Llarena... Y la foto tuvo la fortuna de captar arriba a la claque femenina, que nunca faltaba a las peleas grancanarias.


Otra foto de grupo es esta en que Domingo Díaz forma parte de la afición grancanaria que acababa de obtener el campeonato regional, en el año 2004, con Marcos Melián. Otros buenos gallistas de la isla aparecen con él: Alejo Yánez, Antonio Hernández, José Luis Martín, Manuel Melián, Antonio Montesdeoca, José Carlos García Artiles, Pepín Ascanio, Quico Pérez, Manuel Ruiz, Francisco Reyes, Ramírez... Y de nuevo un nutrido grupo femenino, fenómeno que no se daba en ninguna otra isla:


En la siguiente, pedí a alguien que me sacara con Domingo, viéndose también a Francisco Falcón y Roberto Acosta. Era en la gallera de Antonio Bolaños, y no sabía yo entonces que Domingo Díaz y yo teníamos algo curioso en común: haber nacido los dos un 4 de mayo.


Cierro este homenaje con otras fotos suyas, ostentando trofeos y, espléndida, con la baraja de una rifa, ya que Domingo Díaz siempre estaba dispuesto a colaborar con su partido.





Domingo Díaz, un señor de los gallos canarios.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Marín Gómez


Quien quiera saber de la historia y las historias de la gallera de La Espuela en las últimas cuatro décadas, debe dirigirse a la Plaza Militar de la capital tinerfeña, donde Marín Gómez continúa regentando uno de los mejores quioscos chicharreros.

Para el buen conocedor canario, Marín Gómez no necesita presentaciones, pero digamos sucintamente que, miembro de una de las mejores familias de aficionados de Tazacorte, que es la población donde se han mantenido mejor los gallos canarios, y en concreto hijo del gran casteador Manolín Gómez, se estableció a fines de los años 70 en Santa Cruz de Tenerife para formar parte del histórico partido de La Espuela, en el que militó siempre y del que fue incluso directivo y soltador, aparte de haberle suministrado durante muchos años finos gallos que nunca faltaron en las históricas tandas que se enfrentaban al partido del Norte. Hasta hace muy poco, aún bregaba por reabrir la casa de gallos de la Vuelta de los Pájaros, y es con desconsuelo como nos comenta el tris en que hace unos quince años estuvieron de hacer una gallera en Los Campitos, que hubiera resuelto los problemas de la sufrida afición tinerfeña.

Marín Gómez es un admirable conversador, y la media hora que charlo con él las raras veces que bajo a Santa Cruz, sin ninguna dificultad podría convertirse en medio día, lo que me recuerda la vez en que, volviendo en ferry desde Lanzarote, tras un campeonato de Canarias, con Marcos Melián, llegando a Las Palmas le dije: “¿Te has dado cuenta de que llevamos siete horas hablando solo de gallos?”

Por nuestro diálogo pasa la memoria de muchos aficionados entrañables ya fallecidos. A algunos los hemos homenajeado aquí, pero surgen dos nombres que no: Francisco Martín y Vicente Sosa, y por ello les dedico el breve artículo anterior. Ahora, por lo que respecta a Marín, reproduzco una entrevista que le hice para Jornada Deportiva en 1998 y un reportaje aparecido en 2005 en El Día, centrado en su quiosco pero sin que pudieran faltar, por supuesto, los gallos, con la sabrosa anécdota de los que tenía colocados en el propio quiosco y de uno que llegó a tener suelto por los jardines de la plaza. Y antecedo el presente artículo con una foto en que aparece con uno de sus grandes amigos, el llorado Alfredo Martín, con quien tantas veces coincidió no solo en la gallera de La Espuela, sino en una tertulia gallística de aficionados del partido que, siempre improvisada, transcurría cerca de su quiosco.


lunes, 26 de octubre de 2026

Aficionados en el recuerdo


Recordamos a dos grandes aficionados de la gallera de La Espuela, de esos verdaderos aficionados de partido, que permanecían siempre fieles a sus colores, por mucho que no les gustara tal o cual cuidador.

En la primera foto, vemos a la izquierda a Francisco Martín (“Francisquito”, diminutivo de los que revelan afectuosidad), soltador muchas temporadas de su partido. Lo acompañan el gallero Jorge Benítez y Eduardo Pérez de Ascanio, y la foto es la foto ideal, porque Francisco Martín y Eduardo Pérez de Ascanio soltaron durante muchas temporadas los gallos de sus respectivos partidos, La Espuela y el Norte, siempre con deportividad y elegancia, lo que ha sido poco frecuente en las últimas décadas, por no hablar de la actualidad, en que casi todos los partidos (si no todos) hasta se han cargado como si nada la figura del soltador. Yo, que he vivido infinidad de conflictos sobre la valla entre soltadores y cuidadores, no recuerdo una sola vez en que hubiera una destemplanza o una mala palabra entre estos dos perfectos caballeros gallísticos.

Francisco Martín tuvo siempre buenos gallos, sobre todo a nombre de Arbelo, Tejera y Martín, pero también, en los años 80, dentro de la Peña Los Rodeos, cuando Vicente Sosa había llegado a Tenerife procedente de La Palma. Es precisamente Vicente Sosa a quien celebramos también en este artículo. Tremendos gallos le vi yo pelear, manteniendo una rara regularidad durante los años 90 y la primera década de este siglo. Sosa era un aficionado forjado en Santa Cruz de La Palma, e incluso tenía un vívido recuerdo de las dos legendarias temporadas allí entre Pancho el Músico y el Foño.

Vicente Sosa era, como Francisco Martín, una persona seria y cordial. Como Luis Sánchez, fumaba puros, y no es sin el puro de rigor como podemos verlo en esta foto en que Julio Castellano (hijo) sostiene la copa, el primer año (2002) en que Marcos Melián, cuidador de Telde, ganó la temporada contra el Norte.

sábado, 25 de julio de 2026

Manolo Sánchez, Salvador Dorta

De un encuentro casual con mi amigo Cheché, que formaba parte de la claque de taxistas aficionados al Norte, me entero del óbito de dos excepcionales aficionados tinerfeños, Manolo Sánchez y Salvador Dorta, el primero ya hace tiempo y el segundo muy recientemente.

Alejado del universo de las espuelas ya hace más de una década, me sorprendí con no haber tenido noticia de la desaparición de Manolo Sánchez, a quien yo tanto estimaba y del que recuerdo su figura muy poderosa y llena de nobleza. Fue un bastión del Valle, como lo había sido ya su padre, con los célebres gallos de Illada, González y Sánchez, en los años 40 y 50. Luego casteó con Ricardo Palomares en los años 80, hasta crear la Peña El Rincón con Felipe Reyes, muchos de cuyos gallos yo vi y admiré en los años 90: muchos y muy buenos eran esos gallos, que raramente faltaban en las tandas norteñas.

Manolo Sánchez no solo casteaba gallos, sino que colaboraba con los cuidadores en muchas de las pequeñas actividades del día a día que caracterizan a las casas de gallos. No faltaba en los festejos de los aficionados, y en las riñas lo recuerdo cronometrando cada pelea, con más fiabilidad que la mía, porque yo a veces le consultaba en aquello tiempos anteriores a la telefonía móvil.

Eran personas como Manolo Sánchez las que engrandecían la afición a los gallos, que, pese a la decadencia de los últimos tiempos, me sigue pareciendo la más admirable que existe. Si escribí en otra ocasión que Manolo Sánchez era "un aficionado como la copa de un pino", lo hice porque pensaba también en su figura enorme, acompañada habitualmente de una sonrisa que era toda franqueza y llaneza. 

De sonrisa franca era también Salvador Dorta, con quien, sin tener trato tan cercano, coincidí muchísimas veces en las peleas y en las propias casas de gallos, en este caso la del Norte y la de Güímar. Era un hombre entusiasta y a la vez, lo que es más raro, muy generoso, en la brecha de defensa de los gallos durante los últimos tiempos, cuando la afición han sido recurrentemente atacada por una sucesión de seres indeseables, e incluso antes, cuando la pugna de la afición por conservar la gallera de Santa Úrsula. Gallos suyos muy buenos vi en los campeonatos regionales, cuando estos eran verdaderos campeonatos.

La mayoría de las viejas fotos que voy a reproducir ya han sido publicadas en este blog, pero merece la pena reunirlas aquí por ver así revivir a estos dos maravillosos aficionados, y a otros que ya también desaparecieron, aunque no ni nunca de mi memoria.

En la primera, Manolo Sánchez con Felipe Reyes. Este gallo es un giro que fue campeón de la temporada:


Con Francisco Falcón cuidando en el Norte el año 2000. De izquierda a derecha, Alberto Plasencia, Manolo Sánchez, Francisco Falcón, Momo (otro de los taxistas aficionados al Norte), Antonio Rodríguez y Salvador Hernández.


Con Humberto Sierra, cuidador del Norte en 1999:


En unas pechas, donde distingo en primer plano a Manuel Luis Regalado y en medio al gran aficionado de Güímar Cirilo Trujillo, ambos ya fallecidos; obsérvese la rica galería de fotos que había en el Norte:


Quinteto dorado: Manolo Sánchez, el cuidador Suso Páez, Juan Díaz (espejo de casteadores), el gran boxeador Manuel López ("el Torero"), y Manolo Ruiz (puntal de la afición de Arucas):


Esta foto reúne a cuatro ases: Felipe Reyes, Antonio "el Crusantero", Genaro Martín (el mejor bodeguero de la isla) y Manolo Sánchez, en el bar y restaurante donde Genaro conseguía reunir a lo más granado de la afición tinerfeña y hasta de otras islas:


Esta debe ser la foto más antigua de esta tanda, con Manuel de León (uno de los casteadores excepcionales del Norte), Manolo Sánchez, Cesáreo Cáceres (camisa celeste, prematuramente desaparecido, como Manuel de León, y que casteaba en la Peña Tres Amigos), el gran Juan Díaz, el soltador y motor de la Peña Las Tapias Pedro Cabrera (en una mano un puro y en la otra el vaso de vino) y Cecilio Acevedo (otro puntal del partido).


Paso a las fotos con Salvador Dorta, pero no sin antes señalar la circunstancia de que él y Manolo Sánchez nacieron en La Orotava y fueron amigos desde la infancia, ya que hasta fueron al colegio juntos. Una amistad que perduró la vida entera.

La primera es una foto estupenda (no es mía), con tres aficionados tinerfeños de primera magnitud: Juan Fuentes Tabares, Manuel Espejo y Salvador Dorta. El cuidador de la Peña El Boquerón era entonces Víctor Nieves ("el Chamo") y el gallo un bragado dominicano de varias riñas:
 

Asistí en una ocasión a uno de los primeros campeonatos de casteadores en Santa Cruz de La Palma. Sentado con el cuidador de leyenda Arnoldo, coincidimos en que aquello ya no tenía nada que ver con la tradición gallística canaria, pero no era difícil predecir su éxito. Hice una tanda de fotos en que aparecía Salvador Dorta, que ganó su trofeo, y me gusta en especial la que lo reúne con los nuevos aficionados palmeros, porque era un hombre que estimulaba a la gente joven, aunque todas reflejan la pasión con que vivía los gallos:




Por último, una foto  en que es él quien ostenta el gallo, porque no podía ser otro y es que aquella temporada fue él quien salvó al partido del Norte cuando se tuvo que ir de Santa Úrsula, consiguiendo un lugar allá por las cercanías de Guayonje. Hay aquí nombres que son historia de la afición de la isla, en particular el palmero Antonio "Galapún" (que le cuidó los gallos varias temporadas en su finca del sur), Carmelo Acosta, Florencio Hernández ("Fisio"), Antonio Miguel, Nicolás Lezcano y Pedro Cabrera. A la izquierda, agachado, Cheché, y el segundo por la izquierda, en la misma línea, Menotti, otro de los aficionados taxistas:
 

Tiempos que no volverán, pero que se supieron vivir y que enriquecieron personas de gran calidad humana como Manolo Sánchez y Salvador Dorta. Dos perfectos caballeros, emblemas de lo que fueron siempre los gallos: un deporte de caballeros.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Un reportaje en la gallera de Arucas, 1981

raíces riñas de gallos gran canaria 1981 

Fernando Ojeda, colaborador de este blog, nos hace llegar este interesante documental sobre los gallos, realizado en 1981 en la gallera de Arucas-Cardones.

Es de lamentar la torpeza del realizador, típico periodista que presume de ignorancia ("no sabemos ni de gallos ni de nada"), como si le hubiera supuesto mucho esfuerzo enterarse de algo sobre las riñas canarias antes de hacer el reportaje y sus entrevistas. Y eso dejando de lado las preguntas absurdas o pretenciosas, o el final musical perfectamente ridículo.

Con todo, resulta estupendo para nosotros este reencuentro con aficionados excepcionales como Miguel Machín o Domingo Díaz, que son los entrevistados. Para mí en particular, lo mejor es la presencia de Gregorio Pérez Ponce, más conocido como Gregorito, quien aparece con su sombrero de campesino canario junto a Machín (ambos casteaban juntos, y sus gallos iban a nombre de Machín y Pérez). Era un aficionado cien por cien, pero casi que lo mismo podría decirse de Juan Marrero Naranjo ("Mamores", hermano de "el Rubio" y tío de Samuel) o Quico Pérez.  Machín da una lección de varios aspectos de la preparación de los gallos y enseña ejemplares de don Agustín Cabrera (un gallino tuerto que ha quedado para semental), de Fernando Claver y de Manuel González (un bragado al que le pone las espuelas), resaltando cómo, en aquella dichosa época, los gallos se criaban en los campos. Luego, Domingo Díaz describe la manera cómo Francisco Falcón (quien al año siguiente iniciaría su gloriosa carrera en el Norte) coloca las espuelas, y enseña cómo se atusa el gallo y lo que es una pecha con cachiporro.

El reportaje es periódicamente pautado por breves filmaciones de las peleas. Sobre la valla vemos, entre otros, a Paco Falcón, Domingo Díaz, Antonio Hernández, Andrés Santana ("Maestro Andrés", cuya elegante presencia es otro de los tesoros del reportaje) y un cuidador de curiosa cabellera que yo apostaría no es otro que Juan Curbelo, gallero de Lanzarote más conocido por "Garrincha", que estuvo en Telde en 1980 contra Paco en Arucas y Marcos Melián en Las Palmas. Sin duda, se han hecho grabaciones de dos temporadas diferentes, 1980 y 1981. En el 81 estaba Anastasio en Telde, pero en su lugar aparece Maestro Andrés, por la circunstancia que fuera.

Machín le habla al periodista de los "mariscales" y los "generales", lenguaje que puso de moda en Gran Canaria Martín Díaz Y uno se permite soñar con lo que hubiera sido un reportaje sobre las peleas en Gran Canaria realizado por este verdadero maestro de las crónicas gallísticas, en vez de por un indocumentado como mucho lleno de buenas intenciones.

Maestro Andrés, 1980

Gregorio Pérez Ponce

lunes, 24 de febrero de 2025

Antonio Hernández ("el Rebotallo")

Desaparece uno de los cuidadores señeros del Archipiélago, cuya edad de oro, entre los años 1978 y 1990, solo admite un parangón con las que tuvo Francisco Dorta en el partido de Triana. Todos los demás galleros que ha habido en Canarias, por extraordinarios que hayan sido, vienen un escalón después.

Es difícil resumir en pocas líneas la importancia de Antonio Hernández como cuidador. He preferido reproducir, con ligeras correcciones, la entrada que le dediqué en el Diccionario gallístico de Canarias, para quien quiera leer o descargar el documento (VER PDF).

Con todo, se me permitirá un recuerdo personal, ya que tuve ocasión de tratarlo, tanto en las dos temporadas que cuidó en Tenerife como en su bastión del Valle de Aridane. En Tenerife le esperaron dos encerronas, primero, en el Norte, con una liguilla en que le ganó a todos sus contrincantes pero en que quedó en segundo lugar, exactamente como le había ocurrido al “Músico” en 1956, y después en La Espuela, en una temporada enturbiada por un oscuro conflicto de espuelas. Las dos veces seguí su trabajo de cerca, porque, aparte de Pablo Amador, nunca traté a un cuidador de su envergadura. Ambos hubieran dado para un libro del máximo interés, pero con Pablo llegué demasiado tarde y con Toño sucedió la muerte inesperada de José Luis Melquiades en 2012, tras la cual no volví a la Isla Bonita. Fue una pena, ya que Toño, aparte de ser una persona inteligente y de extrema vivacidad de espíritu, era un repertorio viviente de temporadas colosales, tanto en su isla natal como en la de Lanzarote, cuyas dos galleras modélicas él contribuyó a crear de manera decisiva.

Un puñado de fotografías nos permiten recordarlo hoy, aunque, insisto, solo un libro de entrevistas, y no breve, hubiera dado buena cuenta de lo que fue su actividad en el mundo de los gallos, ya que Toño, un poco como el otro gran cuidador de su época, o sea Adolfo Santana, llevaba los gallos tan en la sangre que le parecía imposible llegar al mes de diciembre y no ponerse al cargo de una casa de gallos.
 
En la primera lo vemos con Horacio de León y Domingo Acosta (“el Perro”). Es en la gallera Nueva, temporada de 1977 o de 1978, en que le sacó respectivamente 8 riñas a Roberto y 46 a Añón, con quien había empezado en gallos.

 
Gallera de Tazacorte. De pie, Manolo “el Gomero” (con un gallino pinto de Lope Acosta), Toño Lorenzo, “el Zepelín” y Fabio (cada uno con un gallo de Manolín Gómez). En primera fila, Miguel Acosta (“el Peludo”, con un “cohinera”), Toño (con un canabuey de Lope Acosta) y Antonio Solera (con “el Misterio”).

 
En la gallera Nueva:


En su año del Norte, cuando se celebraban en el polideportivo de Santa Úrsula:

 
El mismo año, con uno de los mejores gallos de la temporada, casteado por Juan Fuentes Tabares:

En las peleas entre Tazacorte y Los Llanos, con Pepín y Nesmel Acosta:

Cuidando en El Paso, con Alex (La Espuela), su hijo Yeray Hernández y Cecilio Castro, motor de dicho partido:

sábado, 15 de febrero de 2025

Neno Pereira, casteador de Los Llanos de Aridane

A provecta edad falleció recientemente Neno Pereira, uno de los casteadores punteros de la afición de Los Llanos de Aridane, durante décadas y nada menos que desde los años 40, cuando tuvo el célebre "Artillero". 

En la época moderna (tras mucho tiempo viviendo en Venezuela, donde coincidió con Pablo Amador), hizo grandes temporadas en los años 80 y 90, siendo entonces famosos sus "machetes" y sus "mobydicks".

Neno Pereira era una persona llana y franca, con quien coincidí varias veces en la Isla Bonita. Esta foto es la que durante muchos años ha estado en la gallera de Los Llanos:


Esta la hice yo en la misma casa de gallos, y Neno Pereira posa junto a otro aficionado inolvidable, el legendario casteador Rafael Hernández:


En la siguiente, ocupa la posición central junto a  Canijo, Tomás Martín, Carlos Manis, Omar, José Luis Melquiades (con sombrero), Henry, Luis Varilla, José (Peña Los Cabreros) y Pablo Fajardo, El cuidador era Valentín, y a su derecha aparece José Carlos Viña, que era su socio gallístico por aquellos años.


Por desgracia no tengo programas de sus gallos más famosos, contentándome con reproducir este de una de las temporadas gloriosas de Toño "el Rebotallo", en que sus gallos subieron a la valla en diecisiete ocasiones: