Si tuviese que encontrar un nombre que sea sinónimo de entereza, vitalidad, cariño y memoria, ese sería Alejo Yánez, que a sus 93 años y bien llevados me cuenta la historia de los gallos en Gran Canaria. He de decirles a los aficionados que sentí pánico al entrevistar a Alejo Yánez. ¿Que porqué? Pues porque si él había puesto a Pancho el Músico contra las varillas, qué no podría hacer conmigo.
Cuénteme, don Alejo, cuándo comenzó en este deporte…
En el año 1934, Don Simón Doreste Struch era secretario del Partido de San José y su presidente era Don José Juan Mejías. Don Simón fue a buscarme a Teror. Yo me encontraba con mi padre trabajando en la carretera que conduce a Las Rosadas, y Don Simón le dijo a mi padre si me podría venir con él para Las Palmas, porque a mi me gustaban mucho los gallos. Al principio no lo vio con buenos ojos, pero aceptó, ya que mis hermanas vivían en Las Palmas y me quedaba en su casa.
Pero antes de todo esto quiero que escribas una cosa que nadie ha escrito hasta ahora. Cuando estalló el movimiento del 18 de Julio, a las dos de la mañana fue a buscarme la guardia civil a mi casa. "¿Se encuentra Alejo?" Y mi padre contestó que sí. "Pues que se levante y nos acompañe". Mi padre dijo si podía venir conmigo y le dijeron que no.
Me llevaron al hotel del Pino, y cuando llegué estaba Maestro Vicente, que era el guardián de la presa Quiebra Monte, y un teniente, y me dijo el teniente: "¿No es verdad que tú y Guillermo Ascanio fueron los que repartieron los programas en Teror pueblo donde decía: “Arriba pueblo, que nos quitan el agua”?". Era una manifestación que vinieron de Arbejales y varios sitios. Yo le dije al teniente que no había repartido esos programas, y que que preguntase si había sido yo el que había repartido esos programas. Me dijeron que subiese a un furgón blanco, donde había dos personas dentro, y nos llevaron al colegio José Pérez. Nos bajaron, y dijo el teniente: "Yo vengo mañana", y a eso de las doce llegó, y el teniente me dijo: "Te has salvado por lo que dijiste, que si no, hubieses ido a la sima de Jinámar con aquellos dos". Todo esto fue por la apertura de la presa para llevar agua a los manantiales de San Isidro, donde estaban los ricos.
¿Cuál fue su primer Partido?
El Bloque en Teror con Justo López de cuidador en el año 1933, contra Domingo El Boyero, que estaba en el Pinito. Maestro Nemesio era el jefe. La casas de gallos en Teror estaban: El Pinito en el barrio El Álamo y el Bloque en la Vuelta Peña, que es la curva que está antes de llegar al casco de Teror, donde está hoy día la gasolinera.
¿Quién fue su maestro?
Pepe El Picador, pero también aprendí de Domingo El Boyero, Juan Lucas y El Pichón.
¿Cómo era Pepe El Picador?
Era muy bueno, pero lo cogió Pancho y... Pancho era mucho Pancho.
¿Con que casteadores contaba en el Bloque?
Con Santiago Domínguez, José Nuez, el maestro Juan Santos, que fue el que sacó el gallo El Barbero de Teror...
¿Cómo era la afición en Teror?
Muy buena. Había llenos totales, las peleas se celebraban donde hoy está el parking de los minusválidos, detrás del Palacio.
¿Dónde estaban las casas de gallos en la capital de Las Palmas?
La de Triana donde están hoy los tanques de la depuradora en Barranco Seco.
La de San José en el Paseo Lugo, donde está la clínica nueva.
La de Vegueta en la casa encarnada que está a la entrada de San Lorenzo (aún está ese edificio). Era de Don José Hernández López.
Se peleó en la gallera de Bravo Murillo, después en el Cuyás y antes de la gallera López Socas peleábamos en el patio del colegio que está entre la calle Aguadulce y la plaza de la Feria.
Dígame los casteadores más significativos que tuvo San José.
Don José Villegas, Don José Hernández López, Don Juan Suárez “el del molino de Tamaraceite”, Don Martín del Castillo, Don José Araña, Don Benito Lucas de Arucas, Don Ignacio Regidor, Don Pedro Cárdenes, Don Antonio Falcón, que era capitán de Artillería, y los hermanos Falcón.
¿Cómo fue su estancia en Lanzarote?
Muy buena. Estuve 4 años y perdí uno por el millo. Era el millo malo que venía de Argentina y me dijo uno que lo mojara y los gallos se me embucharon.
¿Y qué recuerda del gallo “El Cotorro” ?
Me lo llevé yo en 1948 para Lanzarote con una tanda de gallos de San José sin decirle nada a Domingo El Boyero, que fue el que lo había sacado, y peleó con once meses.
Pancho El Músico ¿cómo era?
Fue lo mejor que ha dado esta tierra. Aprendí de él por una carta que le envió a Manuel Hernández Garavote, que decía: “las pechas, para que el gallo pique, deben ser duras, y después irlos trabajando un día dos minutos, al otro tres minutos y así sucesivamente”. A los viejos no les gustaban las pechas duras, porque decían que iban a matar al gallo. Después de las peleas les dábamos sopas de pan y leche y hoy día le ponen millo y le dejan el agua. Joven, cuando el gallo vira la cola es que no quiere más agua. Tengo que decir también que Pancho JAMAS utilizó porquerías, y todo lo que digan es mentira.
¿Como se le ocurrió poner contra las varillas a Pancho?
Derroté a Pancho con su misma medicina (Sonríe): con lo de la carta que ya le comenté. En esas peleas muchos ganaron dinero y muchos perdieron y decían cosas y tal, y recuerdo que me dirigí al coche donde estaba Pancho, que ya se marchaba, y le dije: "Maestro, ¿ usted cómo vio las peleas?", y me dijo: "Alejo, sus gallos pelearon de maravilla".
En el año 1956 y 1957 no pudo con Julián Castillo por la peste aviar. ¿En aquellos tiempos, cómo se solventaban estos problemas?
Dése cuenta que fueron dos años, e íbamos sacando pollos de aquí, gallos de allá.
En 1968 estuvo en Vegueta ¿cómo fue?
Las mejores peleas fueron con "Pola Vieja" pero me marché de Vegueta porque no me pagaban y cogió la casa de gallos Antonio Salud.
Es sabido que usted sabe muy preparar los pollos ¿Cuál es el secreto?
El Cotorro peleó con once meses. Tuve un pollo que ganó cuatro domingos seguidos y otro de Don Ramón Rodríguez que peleó tres domingos seguidos. Los pollos son “chiquillos” y como “chiquillos” no se les puede tratar como un gallo adulto, no forzarles mucho, darles mucha soltura, llamarles con el cachiporro. Trabajarlos dos o tres minutos y no darles mas de cinco. Los gallos son como las personas.
¿Que cualidades tiene que tener un buen gallero?
De vicios nada, eso para empezar. Trabajar los gallos bien trabajados, agacharse, estar en buena forma física. Si te fijas bien, en las peleas de ahora los gallos, cuando tiran, tiran con las patas tiesas, y las patas del gallo tienen que estar flexibles, y eso es porque no los trabajan como es debido. Dormir en la casa de gallos los seis meses. Yo dormía en la casa de gallos y me hacía la comida allí, no tenía vacaciones. En las casas de gallos había un cartel que ponía Prohibido Fumar, y desde el más rico hasta el más pobre nadie fumaba.
¿Ha casteado?
Si, claro, en una finquita que tenía en Firgas, pero un perro me entró y me mató todos los gallos. He sacado, pero no hago publicidad. Los gallos, que no sean parientes, y buscar siempre al gallo inglés, que da igual perder. Mientras sea un buen gallo, que le peguen y vaya a por su contrario, ese es el gallo inglés. Mira que don José Villegas llegó a castear con cachiporros.
Un gallero: Don Pancho El Músico.
Un casteador: Don José Villegas.
Un gallo: El Cotorro.
Un color: El colorado-retinto.
Un recuerdo: Todo el tiempo que pasé con los gallos.
Una anécdota: Los respectivos soltadores de Triana y San José eran Domingo Guerra y José Villegas respectivamente. En el momento en que soltaron los gallos, Villegas le cogió el dedo a Domingo, y este gritaba: "¡Suelte, don José, que me parte el dedo!" ¡Fuerte fiesta se formó en el Cuyás!
Don Alejo es la memoria viva de los gallos, que no tienen nada que ver con los gallos de hoy día, es otra historia. La profesión de gallero antiguamente era algo fuera de lo normal, era una especie de sacerdocio. Si hubiese una universidad de los gallos, don Alejo sería el rector de esa universidad, porque sus conocimientos de los gallos no pueden pasarse de largo. No se ha escrito nada sobre el cuido de gallos, pero es él la persona indicada para escribirlo, porque, como dice él, los jóvenes tienen que aprender de los mayores, porque los gallos son de los viejos y somos los que trasmitimos esos conocimientos. Que Dios le dé mucha salud para que nos siga prestando su memoria.
viernes, 15 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Entrevista a Quico Pérez, por Fernando Ojeda
Con un día bastante soleado en la ciudad de Arucas, decido entrevistar a uno de los mejores casteadores de este Archipiélago y principal puntal del partido de Arucas: Quico Pérez, que rodeado de unas instalaciones maravillosas, de unos amigos que siempre están dispuestos a echarle una mano y bajo las atentas miradas de sus bípedos con plumas arropados por sus cantos comenzamos con una entrevista que me dejó con muy buen sabor de boca debido al conocimiento de una persona dedicada toda su vida a los gallos.
¿Cuándo comenzaste en este sacrificado pero maravilloso mundo del deporte de los gallos?
Desde niño con mi abuelo Domingo Pérez, que era aficionado al partido de Arucas e íbamos a ver las peleas a la gallera del Cuyás.
¿Cuál fue tu primera liga?
Mi primer gallo fue un giro que me regaló Don José Cuyás, era un gallo de la famosa raza de los clavelitos que preparó Don Julián Castillo.
Fuiste ayudante de Domingo “El Boyero” en la gallera de Arucas y luego te enfrentaste a él en el año 1973 y 1974 por el partido de Las Palmas.
Empecé con Domingo en San José en el año 1961 y después por Arucas de ayudante con él para luego ser el gallero de Las Palmas (fue la unión de la gallera Triana con la de San José).
¿Cómo era “Domingo el Boyero”?
Solo tengo palabras elogiadoras para él, Domingo era entrañable, un ser increíble todos lo querían. Tengo grandes recuerdos de él, me enseñó a vivir el gallo, a amarlo y cuidarlo y sobre todo a respetar al contrario.
¿Cuando estuviste en la gallera de Las Palmas ¿con qué casteadores contabas?
Conté con los mejores de la época: Don Nicolás Díaz de Aguilar, Antonio Falcón, los Hermanos Falcón de Arucas y no me puedo de olvidar de Chanito Falcón y de unos pocos casteadores de San José. Fueron grandes domingos de peleas históricas, las peleas se celebraban en el local de Educación y Descanso.
¿Que razas tuviste el privilegio de cuidar?
Los “mayas blancas” de Nicolás Díaz Aguilar eran gallos espectaculares, y cuando cuidé en Arucas tuve los colorados de Don Ramón Rodríguez que venían del colorado cubano (remitimos a los lectores a la historia del gallo de Pinar del Río). Hay que decir que el primero que casteó con este gallo fue Don José Villegas, en Teror.
¿Por qué no seguiste de gallero?
(Sonríe) Yo empecé con Domingo “el Boyero”, que, a pesar de que era una persona sumamente inteligente y muy sabia, carecía de estudios. Y yo quería prosperar en mi vida, ser alguien, y comencé a estudiar, aunque sin dejar los gallos.
Y para ti ¿cual fue el mejor gallero?
Sin lugar a dudas Don Adolfo Santana, “El Pichón”.
¿Recuerdas algún gallo?
Si, el gallino pinto de Nicolás Díaz que peleó ocho veces en cinco domingos seguidos.
Ya en tu etapa de casteador ¿Cuál ha sido tu mejor gallo que hayas sacado?
El mejor gallo que he sacado fue el colorado de siete peleas y la pelea que más tardó duró tres minutos, no peleó más porque no quise. Era hijo directo del giro la Isleña y la morena cubana de Don Ramón Rodríguez.
Para castear ¿que consideras mejor el gallo o la gallina?
Evidentemente la gallina.
¿Por qué?
Pues porque la gallina la haces tú y vives su procedencia, considero fundamental para cualquier casteador la gallina porque al gallo lo ves tú y puede ser uno u otro.
Hay casteadores que utilizan incubadoras como método de crianza ¿qué prefieres la incubadora o el calor de la madre?
El calor de la madre, claro está.
¿Cuál sería una buena alimentación para los pollos recién nacidos?
Yo los alimento con maíz molido y fundamentalmente una alimentación rica en proteínas, cereales y minerales. Hago una pasta con semillas y verduras. Eso sí, todo con productos naturales.
¿Qué es mejor, criarlos en jaulones o sueltos?
Sueltos evidentemente, porque el gallo buscará lo que él necesite. Ahora, si los crías en jaulones tienes que darle al gallo todo lo que él no puede buscar para alimentarse. En eso es en lo que nos aventajan los palmeros respecto a los demás, en la cría.
¿Pruebas tus gallos a la hora de encerrarlos en las casas de gallos?
Antiguamente los gallos se llevaban a las casas inmaculadamente. Era el gallero el que los descrestaba y los atusaba. Si no era así, no te los recogía. En estos tiempos los prueba la gran mayoría.
¿Cuál es tu partido?
Siempre Arucas.
En la temporada 2008-2009 encerraste en Güímar ¿y esta temporada 2009-2010 donde encerrarás?
Aún no lo se.
¿Destacó algún gallo tuyo la temporada pasada?
Dicen que sí pero yo no los vi.
¿Con cuantos ejemplares cuentas?
Tengo sobre unos treinta gallos.
¿Qué opinas de que se estén reemplazando las espuelas naturales por las espuelas plásticas?
Estoy totalmente en contra, porque ahora se están peleando con espuelas plásticas, de carey o incluso con espinas de pescado y no se sabe muy bien. Si peleamos, todos debemos pelear en igualdad de condiciones. Yo estoy a favor de lo que se ha hecho siempre, y en Canarias se han utilizado las espuelas naturales.
¿Cuál es tu opinión sobre la forma en que ahora se compite en el Campeonato Regional?
No me gusta que se pelee por galleras sino por islas como llegó a hacerse, pero lamentablemente se ha perdido esto.
¿Que gallero o galleros destacarías en la actualidad?
A Samuel Mateo por amistad y porque se hizo en la gallera de Arucas. Es como un familiar y es nieto de Antonio “El Rubio”, que en paz descanse. Recuerdo que él por Telde y yo por Arucas se vieron grandes peleas con sus melados y mis colorados. (Entrevistador: de esto lo corroboro, más de una vez me tuve que levantar de la silla porque los nervios no me dejaban respirar).
¿Has participado en los Torneos?
Si, concretamente tres: uno en Gran Canaria y dos en La Palma. En Gran Canaria gané y en La Palma hicimos un gran papel a espuela corta contra los peninsulares.
¿Qué opinión tienes de la Federación ?
Todo lo que se haga por el bien de los gallos me parece genial. Lo que si es una pena es que no se siga peleando en la Gallera del López Socas. Esa gallera costó mucho tenerla en la ciudad de Las Palmas, muchos aficionados y casteadores lucharon por ella cuando el derribo del Cuyás. Recuerdo muy bien que tanto Don Pedro Cárdenes, Don José Araña, Don Fernando Ramírez, Don Antonio Ayala Ojeda, mí compadre Don Juan Rodríguez Drincourt y muchos aficionados más hicieron lo impensable por tenerla.
Un gallero: Samuel Mateo.
Un casteador: Peña La Lucha.
Un color (gallino, melado, giro, etc.): Colorado.
Un gallo: El “Quinientos”.
Un campeonato regional: El del año 2003 en La Palma, que ganó Gran Canaria en la final contra La Palma y encima con un gallino mío. Los palmeros se quedaron rascados (Sonríe) porque perdieron en casa, pero fue todo muy espectacular.
Un recuerdo: Las horas que pasé con Adolfo Santana “El Pichón”.
Una anécdota: Un melado tanque “El chiquitito de Varea” de tres libras y medio. Era un gallo extraordinario, parecía un kíkere, lo vi pelear en San Lúcar de Barrameda y nunca pensé que ese gallo me daría hijos, nietos y bisnietos para subir a la valla.
Quico Pérez ha sido una persona sumamente generosa con los demás, y gracias a él muchos casteadores le deben grandes castas, porque nunca se ha negado a ayudar a los demás, ha repartido gallinas de sus ligas y siempre dispuesto a echar una mano.
Quico es un gran gallero, gran casteador, pero sobre todo una excelentísima persona, y quien me ha enseñado más de este mundo de los gallos. A él va dedicada esta pequeña entrevista.
¿Cuándo comenzaste en este sacrificado pero maravilloso mundo del deporte de los gallos?
Desde niño con mi abuelo Domingo Pérez, que era aficionado al partido de Arucas e íbamos a ver las peleas a la gallera del Cuyás.
¿Cuál fue tu primera liga?
Mi primer gallo fue un giro que me regaló Don José Cuyás, era un gallo de la famosa raza de los clavelitos que preparó Don Julián Castillo.
Fuiste ayudante de Domingo “El Boyero” en la gallera de Arucas y luego te enfrentaste a él en el año 1973 y 1974 por el partido de Las Palmas.
Empecé con Domingo en San José en el año 1961 y después por Arucas de ayudante con él para luego ser el gallero de Las Palmas (fue la unión de la gallera Triana con la de San José).
¿Cómo era “Domingo el Boyero”?
Solo tengo palabras elogiadoras para él, Domingo era entrañable, un ser increíble todos lo querían. Tengo grandes recuerdos de él, me enseñó a vivir el gallo, a amarlo y cuidarlo y sobre todo a respetar al contrario.
¿Cuando estuviste en la gallera de Las Palmas ¿con qué casteadores contabas?
Conté con los mejores de la época: Don Nicolás Díaz de Aguilar, Antonio Falcón, los Hermanos Falcón de Arucas y no me puedo de olvidar de Chanito Falcón y de unos pocos casteadores de San José. Fueron grandes domingos de peleas históricas, las peleas se celebraban en el local de Educación y Descanso.
¿Que razas tuviste el privilegio de cuidar?
Los “mayas blancas” de Nicolás Díaz Aguilar eran gallos espectaculares, y cuando cuidé en Arucas tuve los colorados de Don Ramón Rodríguez que venían del colorado cubano (remitimos a los lectores a la historia del gallo de Pinar del Río). Hay que decir que el primero que casteó con este gallo fue Don José Villegas, en Teror.
¿Por qué no seguiste de gallero?
(Sonríe) Yo empecé con Domingo “el Boyero”, que, a pesar de que era una persona sumamente inteligente y muy sabia, carecía de estudios. Y yo quería prosperar en mi vida, ser alguien, y comencé a estudiar, aunque sin dejar los gallos.
Y para ti ¿cual fue el mejor gallero?
Sin lugar a dudas Don Adolfo Santana, “El Pichón”.
¿Recuerdas algún gallo?
Si, el gallino pinto de Nicolás Díaz que peleó ocho veces en cinco domingos seguidos.
Ya en tu etapa de casteador ¿Cuál ha sido tu mejor gallo que hayas sacado?
El mejor gallo que he sacado fue el colorado de siete peleas y la pelea que más tardó duró tres minutos, no peleó más porque no quise. Era hijo directo del giro la Isleña y la morena cubana de Don Ramón Rodríguez.
Para castear ¿que consideras mejor el gallo o la gallina?
Evidentemente la gallina.
¿Por qué?
Pues porque la gallina la haces tú y vives su procedencia, considero fundamental para cualquier casteador la gallina porque al gallo lo ves tú y puede ser uno u otro.
Hay casteadores que utilizan incubadoras como método de crianza ¿qué prefieres la incubadora o el calor de la madre?
El calor de la madre, claro está.
¿Cuál sería una buena alimentación para los pollos recién nacidos?
Yo los alimento con maíz molido y fundamentalmente una alimentación rica en proteínas, cereales y minerales. Hago una pasta con semillas y verduras. Eso sí, todo con productos naturales.
¿Qué es mejor, criarlos en jaulones o sueltos?
Sueltos evidentemente, porque el gallo buscará lo que él necesite. Ahora, si los crías en jaulones tienes que darle al gallo todo lo que él no puede buscar para alimentarse. En eso es en lo que nos aventajan los palmeros respecto a los demás, en la cría.
¿Pruebas tus gallos a la hora de encerrarlos en las casas de gallos?
Antiguamente los gallos se llevaban a las casas inmaculadamente. Era el gallero el que los descrestaba y los atusaba. Si no era así, no te los recogía. En estos tiempos los prueba la gran mayoría.
¿Cuál es tu partido?
Siempre Arucas.
En la temporada 2008-2009 encerraste en Güímar ¿y esta temporada 2009-2010 donde encerrarás?
Aún no lo se.
¿Destacó algún gallo tuyo la temporada pasada?
Dicen que sí pero yo no los vi.
¿Con cuantos ejemplares cuentas?
Tengo sobre unos treinta gallos.
¿Qué opinas de que se estén reemplazando las espuelas naturales por las espuelas plásticas?
Estoy totalmente en contra, porque ahora se están peleando con espuelas plásticas, de carey o incluso con espinas de pescado y no se sabe muy bien. Si peleamos, todos debemos pelear en igualdad de condiciones. Yo estoy a favor de lo que se ha hecho siempre, y en Canarias se han utilizado las espuelas naturales.
¿Cuál es tu opinión sobre la forma en que ahora se compite en el Campeonato Regional?
No me gusta que se pelee por galleras sino por islas como llegó a hacerse, pero lamentablemente se ha perdido esto.
¿Que gallero o galleros destacarías en la actualidad?
A Samuel Mateo por amistad y porque se hizo en la gallera de Arucas. Es como un familiar y es nieto de Antonio “El Rubio”, que en paz descanse. Recuerdo que él por Telde y yo por Arucas se vieron grandes peleas con sus melados y mis colorados. (Entrevistador: de esto lo corroboro, más de una vez me tuve que levantar de la silla porque los nervios no me dejaban respirar).
¿Has participado en los Torneos?
Si, concretamente tres: uno en Gran Canaria y dos en La Palma. En Gran Canaria gané y en La Palma hicimos un gran papel a espuela corta contra los peninsulares.
¿Qué opinión tienes de la Federación ?
Todo lo que se haga por el bien de los gallos me parece genial. Lo que si es una pena es que no se siga peleando en la Gallera del López Socas. Esa gallera costó mucho tenerla en la ciudad de Las Palmas, muchos aficionados y casteadores lucharon por ella cuando el derribo del Cuyás. Recuerdo muy bien que tanto Don Pedro Cárdenes, Don José Araña, Don Fernando Ramírez, Don Antonio Ayala Ojeda, mí compadre Don Juan Rodríguez Drincourt y muchos aficionados más hicieron lo impensable por tenerla.
Un gallero: Samuel Mateo.
Un casteador: Peña La Lucha.
Un color (gallino, melado, giro, etc.): Colorado.
Un gallo: El “Quinientos”.
Un campeonato regional: El del año 2003 en La Palma, que ganó Gran Canaria en la final contra La Palma y encima con un gallino mío. Los palmeros se quedaron rascados (Sonríe) porque perdieron en casa, pero fue todo muy espectacular.
Un recuerdo: Las horas que pasé con Adolfo Santana “El Pichón”.
Una anécdota: Un melado tanque “El chiquitito de Varea” de tres libras y medio. Era un gallo extraordinario, parecía un kíkere, lo vi pelear en San Lúcar de Barrameda y nunca pensé que ese gallo me daría hijos, nietos y bisnietos para subir a la valla.
Quico Pérez ha sido una persona sumamente generosa con los demás, y gracias a él muchos casteadores le deben grandes castas, porque nunca se ha negado a ayudar a los demás, ha repartido gallinas de sus ligas y siempre dispuesto a echar una mano.
Quico es un gran gallero, gran casteador, pero sobre todo una excelentísima persona, y quien me ha enseñado más de este mundo de los gallos. A él va dedicada esta pequeña entrevista.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Mario José Robles, puntal del Norte
Una de las personas más estimadas por la afición tinerfeña, y en particular la del Valle de La Orotava, es Mario José Robles. Su sordera de nacimiento no le ha impedido haber sido un colaborador muy eficiente de muchas temporadas en la gallera Norte, ubicada en Santa Úrsula, población donde él nació en 1966. Incluso hace dos temporadas fue cuidador, realizando una campaña digna en una competición reñida. Trabaja con los gallos desde hace 26 años. Nos responde a través del correo electrónico a unas breves cuestiones, que nos permiten hacerle a través de esta página un sencillo y cordial homenaje, nuestro y de la afición.
–¿Cómo surgió tu afición a los gallos?
–En el Valle de La Orotava siempre ha habido una gran afición a los gallos, así que era natural que me interesara por las peleas de gallos y por los gallos finos.
–¿De quién has sido ayudante?
–De Francisco Falcón (“Paco”) con el que trabajé durante más de 10 años, de Pablo Amador con él trabajé 2 años, de Jorge Benítez, de Anastasio Acosta, de Tomás León (“Maso”) y ahora de Pedro (“el Cubano”). Con Paco Falcón estábamos yo y Florencio (“Fisio”), aún unos muchachos, habiendo en la gallera una foto en que aparecemos los tres.
– ¿Cómo recuerdas a Pablo Amador?
–Era una persona muy inteligente, cuidadoso con los gallos, limpio, puntual, serio. Y un gran amigo. Trabajé con él durante dos años y me enseñó casi todo lo que sé sobre los gallos: la comida, las espuelas, cortar plumas, descrestar, saber según el estado del tiempo si se podía sacar a los gallos o no, etc.
–¿Cuál es el mejor gallo que has tenido en las manos?
–Es difícil escoger, pero recuerdo en especial uno de Víctor Barreto y otro de Luis Machado.
–¿Cuál ha sido la mejor temporada a que has asistido?
–La temporada de 1983, porque conseguimos la Copa con mucha ventaja.
–¿Qué casteadores de Tenerife recuerdas mejor?
–A Luis Machado, Manuel de León, Víctor Barreto y Eduardo Pérez Ascanio (padre). Todos ellos grandes aficionados, sacaban unos gallos tremendos.
–¿Hay alguna anécdota curiosas que destaques de tu vida gallística?
–En 1988 los del Norte fuimos a La Orotava a pelear, en el Campeonato Eduardo Pérez Ascanio, contra los de Garachico, y un chico que trabajaba con los de Garachico propuso una apuesta de dos millones de pesetas. Pablo no aceptó y al final ganó el Norte. Nos reímos un poco.
–¿Cómo surgió tu afición a los gallos?
–En el Valle de La Orotava siempre ha habido una gran afición a los gallos, así que era natural que me interesara por las peleas de gallos y por los gallos finos.
–¿De quién has sido ayudante?
–De Francisco Falcón (“Paco”) con el que trabajé durante más de 10 años, de Pablo Amador con él trabajé 2 años, de Jorge Benítez, de Anastasio Acosta, de Tomás León (“Maso”) y ahora de Pedro (“el Cubano”). Con Paco Falcón estábamos yo y Florencio (“Fisio”), aún unos muchachos, habiendo en la gallera una foto en que aparecemos los tres.
– ¿Cómo recuerdas a Pablo Amador?
–Era una persona muy inteligente, cuidadoso con los gallos, limpio, puntual, serio. Y un gran amigo. Trabajé con él durante dos años y me enseñó casi todo lo que sé sobre los gallos: la comida, las espuelas, cortar plumas, descrestar, saber según el estado del tiempo si se podía sacar a los gallos o no, etc.
–¿Cuál es el mejor gallo que has tenido en las manos?
–Es difícil escoger, pero recuerdo en especial uno de Víctor Barreto y otro de Luis Machado.
–¿Cuál ha sido la mejor temporada a que has asistido?
–La temporada de 1983, porque conseguimos la Copa con mucha ventaja.
–¿Qué casteadores de Tenerife recuerdas mejor?
–A Luis Machado, Manuel de León, Víctor Barreto y Eduardo Pérez Ascanio (padre). Todos ellos grandes aficionados, sacaban unos gallos tremendos.
–¿Hay alguna anécdota curiosas que destaques de tu vida gallística?
–En 1988 los del Norte fuimos a La Orotava a pelear, en el Campeonato Eduardo Pérez Ascanio, contra los de Garachico, y un chico que trabajaba con los de Garachico propuso una apuesta de dos millones de pesetas. Pablo no aceptó y al final ganó el Norte. Nos reímos un poco.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Correo
Ya está en elaboración la página de Fórum gallístico, que estará abierta a todos los aficionados de buena voluntad. La información anterior ha levantado cierta polvareda. Entre las cartas recibidas, un aficionado anónimo nos dice que ha mandado fotografías y se han publicado, pero que sepamos aquí sólo hemos recibido fotos de Nicolás Lezcano y Javier Yanes, dos excelentes fotógrafos pero que no tienen nada que ver con ningún partido concreto. Lo que decíamos es que no habíamos recibido fotos de ningún partido.
De Gran Canaria nos escribe Miguel Rodríguez: "Me gustaría saber quién ha dado la noticia de Gran Canaria, cuando no hay nada cerrado. Por favor, contrasten las noticias, de momento sólo hay propuestas". Esa noticia provino de un directivo de Telde de nuestra entera confianza, quien nos señala que lo que se discutía era la forma de hacer esa liguilla: sábados y domingos, sólo sábados con cinco gallos en vez de siete... Lo que no podemos hacer es ponernos a llamar a cada uno de los partidos de las islas. A veces hay errores inevitables, como ocurre con la noticia de que el Norte no encerraba este año en Santa Úrsula, y eso que nos vino por correo electrónico de uno de los componentes del equipo técnico norteño.
Sí vamos a reproducir esta polémica carta de Fernando Ojeda, uno de los mejores colaboradores de nuestra página:
"Estimado amigo: he visto la noticia que has sacado para esta temporada y me he puesto malo. Empiezo por islas.
Lanzarote: lo está haciendo fenomenal, a pesar de que siempre se ha dicho que es una isla gallística con poca afición y pocos gallos debido a las condiciones para criar de esta isla, y que traen gallos de afuera siempre. Pues bueno, los pocos aficionados y casteadores se han involucrado bastante por hacerse respetar, y una isla en concreto que en tiempos pasados fue la meca de los gallos en el Archipielago debería mirar más hacia Oriente. Felicito a Lanzarote y darles ánimos que seguro habrá una muy buena temporada.
Gran Canaria: ¡Cuidado con esta isla, porque la americanización se está produciendo aquí mismo! A pesar de yo ser de aquí, me avergüenzo de la decadencia que hay y de los que lo permiten, se pasan el reglamento de las peleas por el forro, hacen lo que les dan la gana y no me refiero a todos ¡cuidado!, salvo de esta crítica a Gáldar, a Telde y a La Montaña de Gáldar, del que ahora se encarga el magnífico Bolaños. Ahora resulta que hay una nueva asociación y llamo asociación porque no son casas de gallos porque las casas de gallos tienen galleros pero Los Llanos de Telde, Amigos del Sur y ahora Nostalgia Cubana (tendrán nostalgia de Fulgencio Batista, perdón, mejor dicho de Meyer Lansky o de Santo Traficante o del propio Fidel) utilizan espuelas de plástico, típico de América, cuando el Reglamento lo deja bien claro: en Canarias se utilizan espuelas naturales extraídas de otros gallos. ¿Que no entienden? ¿Donde está la famosa Federación? Y uno deseando tener un jueguito de espuelas naturales como algo artesanal.
Tenerife: ¡Agárrate que vienen curvas! Si uno es problemático y el otro te da la lata durante las ocho peleas, las peleas serán dentro de la valla y fuera los apostadores no darán avío y tampoco sabrán a quien apostar o harán una combinación: 10 € al gallo de La Espuela pero 20 € al gallero del Norte. Pido a Dios equivocarme pero me parece que estas no van a llegar a buen puerto. Con el interés que había el año pasado y que parecía que Tenerife estaba levantando cabeza.
La Palma: ¡Pido públicamente que NO me toquen esta isla! Que vivan los gallos palmeros y que vivan los palmeros que no se dejen embaucar por la americanización y lo que se hace en otros lugares del mundo, que ustedes tienen mucha historia y muchos valores que transmitir a la nueva generación. Mucha suerte a Los Llanos de Aridane y también a Tazacorte. Mucha suerte a El Paso y a La Lucha (cuestión familiar), a La Choza y al Pinito y cómo no a la Guerra que se va a enfrentar a Güímar y no sé si va a acabar bien esto. A la Nueva que localize una "NUEVA" casa para encerrar, que la afición de La Palma se lo merece.
Para la Federación: ¿Donde carajo estaban los señoritos federados cuando pasó lo de la gallera Nueva? ¿Se presentaron en el ayuntamiento de Sta. Cruz de La Palma? ¿Llegaron a un acuerdo con el ayuntamiento respectivo? Y cuando se abrió de nuevo la gallera López Socas ¿pidieron volver a la misma? ¿Llegaron a un acuerdo con la federación de Lucha Canaria que tiene sede en la misma gallera? Trece años costó encontrar gallera en Gran Canaria en 1980. Tras muchas trifulcas logramos la del López Socas, se cerró la misma para mejorarla y ahora ¿qué? Si don Pedro Cárdenes levantara la cabeza…Hago una reflexión ¿Necesitamos la FEDERACIÓN? Para protegernos ¿de quién, si no se cumple el Reglamento de las peleas en cuestión de espuelas y de galleros y cuando necesitamos a la Federación resulta que no está? Si Machín hubiese vivido no tendríamos estos problemas. Te comprendo, Miguel, cuando dices que no vas a escribir. Es lógico que a uno se le quiten las ganas con este panorama. Darle las gracias a Melquiades pues por lo menos tendremos algo de la isla Bonita, la verdad que le honra las ganas para escribir: dale las gracias de un aficionado canarión. Yo sí que tengo Nostalgia Cubana como dice la canción: "y se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar", esa si es mi ilusión que llegue alguien y que mande a parar a todos los de la Federación y los que promulgan la americanización.
Respecto al Forum no sé si me incorporaré, porque la verdad eso va a ser una jaula de grillos. Prefiero una cuestión mas intima entre verdaderos amigos, tener los correos electrónicos privados de cada uno, quedar para echarse una Tropical o una Reina, hablar de gallos, visitar sus instalaciones, etc. Algo verdadero.
Saludos gallísticos."
A partir de ahora, las cartas que se deseen enviar deberán ir por el correo general de la página, al que se accede pinchando en la dirección debajo del gallito. Luego todo el correo se canalizará por el blog del Fórum.
Ya hay animación en muchas galleras. En próximos días publicaremos una pequeña entrevista con Mario José Robles, aficionado muy querido de la afición tinerfeña, en especial la norteña, y que este año forma parte del equipo técnico del Valle.
Saludos a todos los aficionados y nuestro deseo de unas buenas fiestas.
De Gran Canaria nos escribe Miguel Rodríguez: "Me gustaría saber quién ha dado la noticia de Gran Canaria, cuando no hay nada cerrado. Por favor, contrasten las noticias, de momento sólo hay propuestas". Esa noticia provino de un directivo de Telde de nuestra entera confianza, quien nos señala que lo que se discutía era la forma de hacer esa liguilla: sábados y domingos, sólo sábados con cinco gallos en vez de siete... Lo que no podemos hacer es ponernos a llamar a cada uno de los partidos de las islas. A veces hay errores inevitables, como ocurre con la noticia de que el Norte no encerraba este año en Santa Úrsula, y eso que nos vino por correo electrónico de uno de los componentes del equipo técnico norteño.
Sí vamos a reproducir esta polémica carta de Fernando Ojeda, uno de los mejores colaboradores de nuestra página:
"Estimado amigo: he visto la noticia que has sacado para esta temporada y me he puesto malo. Empiezo por islas.
Lanzarote: lo está haciendo fenomenal, a pesar de que siempre se ha dicho que es una isla gallística con poca afición y pocos gallos debido a las condiciones para criar de esta isla, y que traen gallos de afuera siempre. Pues bueno, los pocos aficionados y casteadores se han involucrado bastante por hacerse respetar, y una isla en concreto que en tiempos pasados fue la meca de los gallos en el Archipielago debería mirar más hacia Oriente. Felicito a Lanzarote y darles ánimos que seguro habrá una muy buena temporada.
Gran Canaria: ¡Cuidado con esta isla, porque la americanización se está produciendo aquí mismo! A pesar de yo ser de aquí, me avergüenzo de la decadencia que hay y de los que lo permiten, se pasan el reglamento de las peleas por el forro, hacen lo que les dan la gana y no me refiero a todos ¡cuidado!, salvo de esta crítica a Gáldar, a Telde y a La Montaña de Gáldar, del que ahora se encarga el magnífico Bolaños. Ahora resulta que hay una nueva asociación y llamo asociación porque no son casas de gallos porque las casas de gallos tienen galleros pero Los Llanos de Telde, Amigos del Sur y ahora Nostalgia Cubana (tendrán nostalgia de Fulgencio Batista, perdón, mejor dicho de Meyer Lansky o de Santo Traficante o del propio Fidel) utilizan espuelas de plástico, típico de América, cuando el Reglamento lo deja bien claro: en Canarias se utilizan espuelas naturales extraídas de otros gallos. ¿Que no entienden? ¿Donde está la famosa Federación? Y uno deseando tener un jueguito de espuelas naturales como algo artesanal.
Tenerife: ¡Agárrate que vienen curvas! Si uno es problemático y el otro te da la lata durante las ocho peleas, las peleas serán dentro de la valla y fuera los apostadores no darán avío y tampoco sabrán a quien apostar o harán una combinación: 10 € al gallo de La Espuela pero 20 € al gallero del Norte. Pido a Dios equivocarme pero me parece que estas no van a llegar a buen puerto. Con el interés que había el año pasado y que parecía que Tenerife estaba levantando cabeza.
La Palma: ¡Pido públicamente que NO me toquen esta isla! Que vivan los gallos palmeros y que vivan los palmeros que no se dejen embaucar por la americanización y lo que se hace en otros lugares del mundo, que ustedes tienen mucha historia y muchos valores que transmitir a la nueva generación. Mucha suerte a Los Llanos de Aridane y también a Tazacorte. Mucha suerte a El Paso y a La Lucha (cuestión familiar), a La Choza y al Pinito y cómo no a la Guerra que se va a enfrentar a Güímar y no sé si va a acabar bien esto. A la Nueva que localize una "NUEVA" casa para encerrar, que la afición de La Palma se lo merece.
Para la Federación: ¿Donde carajo estaban los señoritos federados cuando pasó lo de la gallera Nueva? ¿Se presentaron en el ayuntamiento de Sta. Cruz de La Palma? ¿Llegaron a un acuerdo con el ayuntamiento respectivo? Y cuando se abrió de nuevo la gallera López Socas ¿pidieron volver a la misma? ¿Llegaron a un acuerdo con la federación de Lucha Canaria que tiene sede en la misma gallera? Trece años costó encontrar gallera en Gran Canaria en 1980. Tras muchas trifulcas logramos la del López Socas, se cerró la misma para mejorarla y ahora ¿qué? Si don Pedro Cárdenes levantara la cabeza…Hago una reflexión ¿Necesitamos la FEDERACIÓN? Para protegernos ¿de quién, si no se cumple el Reglamento de las peleas en cuestión de espuelas y de galleros y cuando necesitamos a la Federación resulta que no está? Si Machín hubiese vivido no tendríamos estos problemas. Te comprendo, Miguel, cuando dices que no vas a escribir. Es lógico que a uno se le quiten las ganas con este panorama. Darle las gracias a Melquiades pues por lo menos tendremos algo de la isla Bonita, la verdad que le honra las ganas para escribir: dale las gracias de un aficionado canarión. Yo sí que tengo Nostalgia Cubana como dice la canción: "y se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar", esa si es mi ilusión que llegue alguien y que mande a parar a todos los de la Federación y los que promulgan la americanización.
Respecto al Forum no sé si me incorporaré, porque la verdad eso va a ser una jaula de grillos. Prefiero una cuestión mas intima entre verdaderos amigos, tener los correos electrónicos privados de cada uno, quedar para echarse una Tropical o una Reina, hablar de gallos, visitar sus instalaciones, etc. Algo verdadero.
Saludos gallísticos."
A partir de ahora, las cartas que se deseen enviar deberán ir por el correo general de la página, al que se accede pinchando en la dirección debajo del gallito. Luego todo el correo se canalizará por el blog del Fórum.
Ya hay animación en muchas galleras. En próximos días publicaremos una pequeña entrevista con Mario José Robles, aficionado muy querido de la afición tinerfeña, en especial la norteña, y que este año forma parte del equipo técnico del Valle.
Saludos a todos los aficionados y nuestro deseo de unas buenas fiestas.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Quico Acosta, gallero de El Paso
Ya las galleras de Canarias se preparan a abrir sus puertas, puesto que la tradición, excepto en Lanzarote, es hacerlo el primer día de diciembre. En los tiempos del Campeonato Regional (a lo que hay actualmente, como es sabido, nos negamos a llamarlo así), los cuidadores eran ya tratados y hasta contratados antes del verano. Hoy el proceso se prolonga hasta noviembre, y de ahí que sólo ahora publiquemos esta nota de conjunto.
La principal noticia es el retorno de Quico Acosta, el mejor cuidador con que contamos, a la actividad gallística, encargándose del partido de El Paso, que repite frente a La Lucha, donde está su sobrino Samuel, curtido el pasado año en Tazacorte, donde realizó una buena temporada. Con excelentes gallos, que los hay, el espectáculo está garantizado.
La contrata decana de Canarias se presenta también sumamente atractiva. En Los Llanos, Pedro Pérez, quien el año pasado se hizo con el triunfo en El Paso tras una buena temporada y que es uno de los valores jóvenes indiscutibles, se las verá con Toño “el Rebotallo”, que vuelve a Tazacorte tras un año en La Espuela. También la contrata eterna, pues, ofrece grandes alicientes. Por su parte, La Choza y El Pinito, a los que les va muy bien, repiten cuidadores: Quico Salere y Orestes Cáceres, que lo vienen haciendo óptimamente. Muy buen ambiente no faltará, y tampoco las buenas peleas.
La Nueva, que no tiene donde encerrar los gallos, siendo una vergüenza que el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma no haya resuelto el problema, no abrirá, por lo cual la Guerra, donde repite Samuel Mateo, se enfrentará a Güímar, con José Carlos. No auguramos una buena temporada, ya que José Carlos, por regular que sea, no ofrece espectáculo con sus gallos, y son de temer peleas de 15, 20 y hasta 30 minutos.
En Tenerife, el Norte (que ahora encierra en Guamasa) y La Espuela vuelven a su contrata tradicional. Es una buena idea, pero lamentable que no se haya ido hasta las últimas consecuencias buscando galleros idóneos. Cuidan dos cubanos, uno de ellos altamente conflictivo (ni entendemos cómo es que vuelve a cuidar) y el otro dando la tabarra durante cada una de las ocho peleas. Para colmo, todas las jornadas se celebrarán en la gallera de La Espuela, que no reúne condiciones sino para hacer pechas. Ello no justifica una cobertura informativa particular este año, por lo que a partir de febrero el amigo Melquiades informará del Valle de Aridane y aquí nos limitaremos, si acaso, a dar los resultados de las otras islas, a no ser que alguien quiera informar con competencia de otras contratas.
En Gran Canaria pelean este año seis partidos, sumándose Nostalgia Cubana y La Montaña de Gáldar, con el eterno Antonio Bolaños. Se discute si se harán cinco o siete riñas y se sigue aceptando que participen partidos sin cuidador, pero que luego se reparten el botín. En cuanto al López Socas, parece perdido, sin que haya habido federación que valga.
En Lanzarote al menos se intentan hacer las cosas bien. Al no abrir Arrecife, nadie puede cuestionar la labor magnífica que está haciendo El Volcán, donde repite Alonso Plasencia, mientras que en Teguise cuida Nerín, veterano de muchas batallas como gallero y como ayudante en la capital palmera. Esta será a nuestro juicio una buena temporada.
Volvemos a recordarle a los aficionados que ni esta página, ni las crónicas de “La Tarde” (que este año ya no saldrán) ni ninguno de los libros que hemos publicado nos han reportado nunca sino tiempo derrochado y pérdidas económicas. Luego aparecen los que sólo saben criticar y descalificar, y la colaboración que se aporta es prácticamente nula (así, el año pasado, nadie, a pesar de que lo solicitamos, mandó desde un solo partido una sola fotografía para incluir en el álbum fotográfico). También es una tristeza que la mayor parte de las cartas recibidas sean anónimas y sin posibilidad de respuesta, teniendo uno que capear no poca basura. Ahora que la dirección de la página de actualidad pasa a ser de José Luis Melquiades (aunque restringida al Valle de Aridane), se estudia la creación de un fórum para los aficionados, esperando que no se convierta en un concierto de grillos, si no de insultos y descalificaciones. Las buenas intenciones ya hace tiempo que parecen condenadas al fracaso. Esta nota enojada de quien ya se hartó de campeonatos de casteadores, espuelas plásticas, Federación, partidos sin cuidadores ni soltadores, galleras particulares, gallos de gallinero, potingues importados de América, ocho y nueve peleas por jornada, etc., etc., tiene al menos de bueno que un cambio tal vez satisfaga más a la afición. A los pocos que colaboraron en la pasada temporada sí les damos las gracias por esa colaboración, que fue siempre generosa y desinteresada. M.P.C.
La principal noticia es el retorno de Quico Acosta, el mejor cuidador con que contamos, a la actividad gallística, encargándose del partido de El Paso, que repite frente a La Lucha, donde está su sobrino Samuel, curtido el pasado año en Tazacorte, donde realizó una buena temporada. Con excelentes gallos, que los hay, el espectáculo está garantizado.
La contrata decana de Canarias se presenta también sumamente atractiva. En Los Llanos, Pedro Pérez, quien el año pasado se hizo con el triunfo en El Paso tras una buena temporada y que es uno de los valores jóvenes indiscutibles, se las verá con Toño “el Rebotallo”, que vuelve a Tazacorte tras un año en La Espuela. También la contrata eterna, pues, ofrece grandes alicientes. Por su parte, La Choza y El Pinito, a los que les va muy bien, repiten cuidadores: Quico Salere y Orestes Cáceres, que lo vienen haciendo óptimamente. Muy buen ambiente no faltará, y tampoco las buenas peleas.
La Nueva, que no tiene donde encerrar los gallos, siendo una vergüenza que el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma no haya resuelto el problema, no abrirá, por lo cual la Guerra, donde repite Samuel Mateo, se enfrentará a Güímar, con José Carlos. No auguramos una buena temporada, ya que José Carlos, por regular que sea, no ofrece espectáculo con sus gallos, y son de temer peleas de 15, 20 y hasta 30 minutos.
En Tenerife, el Norte (que ahora encierra en Guamasa) y La Espuela vuelven a su contrata tradicional. Es una buena idea, pero lamentable que no se haya ido hasta las últimas consecuencias buscando galleros idóneos. Cuidan dos cubanos, uno de ellos altamente conflictivo (ni entendemos cómo es que vuelve a cuidar) y el otro dando la tabarra durante cada una de las ocho peleas. Para colmo, todas las jornadas se celebrarán en la gallera de La Espuela, que no reúne condiciones sino para hacer pechas. Ello no justifica una cobertura informativa particular este año, por lo que a partir de febrero el amigo Melquiades informará del Valle de Aridane y aquí nos limitaremos, si acaso, a dar los resultados de las otras islas, a no ser que alguien quiera informar con competencia de otras contratas.
En Gran Canaria pelean este año seis partidos, sumándose Nostalgia Cubana y La Montaña de Gáldar, con el eterno Antonio Bolaños. Se discute si se harán cinco o siete riñas y se sigue aceptando que participen partidos sin cuidador, pero que luego se reparten el botín. En cuanto al López Socas, parece perdido, sin que haya habido federación que valga.
En Lanzarote al menos se intentan hacer las cosas bien. Al no abrir Arrecife, nadie puede cuestionar la labor magnífica que está haciendo El Volcán, donde repite Alonso Plasencia, mientras que en Teguise cuida Nerín, veterano de muchas batallas como gallero y como ayudante en la capital palmera. Esta será a nuestro juicio una buena temporada.
Volvemos a recordarle a los aficionados que ni esta página, ni las crónicas de “La Tarde” (que este año ya no saldrán) ni ninguno de los libros que hemos publicado nos han reportado nunca sino tiempo derrochado y pérdidas económicas. Luego aparecen los que sólo saben criticar y descalificar, y la colaboración que se aporta es prácticamente nula (así, el año pasado, nadie, a pesar de que lo solicitamos, mandó desde un solo partido una sola fotografía para incluir en el álbum fotográfico). También es una tristeza que la mayor parte de las cartas recibidas sean anónimas y sin posibilidad de respuesta, teniendo uno que capear no poca basura. Ahora que la dirección de la página de actualidad pasa a ser de José Luis Melquiades (aunque restringida al Valle de Aridane), se estudia la creación de un fórum para los aficionados, esperando que no se convierta en un concierto de grillos, si no de insultos y descalificaciones. Las buenas intenciones ya hace tiempo que parecen condenadas al fracaso. Esta nota enojada de quien ya se hartó de campeonatos de casteadores, espuelas plásticas, Federación, partidos sin cuidadores ni soltadores, galleras particulares, gallos de gallinero, potingues importados de América, ocho y nueve peleas por jornada, etc., etc., tiene al menos de bueno que un cambio tal vez satisfaga más a la afición. A los pocos que colaboraron en la pasada temporada sí les damos las gracias por esa colaboración, que fue siempre generosa y desinteresada. M.P.C.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Un cuento de gallos peruano
Este valioso relato del que es autor el peruano Abraham Valdelomar sin duda formará parte de la antología literaria sobre la afición que nos une. Nos lo hace llegar el gran aficionado grancanario-tinerfeño Nicolás Lezcano.
EL CABALLERO CARMELO
I
Un día, después del desayuno, cuando el sol empezaba a calentar, vimos aparecer, desde la reja, en el fondo de la plazoleta, un jinete en bellísimo caballo de paso, pañuelo al cuello que agitaba el viento, sanpedrano pellón de sedosa cabellera negra y henchida alforja, que picaba espuelas en dirección a casa.
Reconocímosle. Era el hermano mayor que, años corridos, volvía. Salimos atropelladamente gritando:
Reconocímosle. Era el hermano mayor que, años corridos, volvía. Salimos atropelladamente gritando:
-¡Roberto! ¡Roberto!
Entró el viajero al empedrado patio donde el ñorbo y la campanilla enredábanse en las columnas como venas en un brazo y descendió en los de todos nosotros. ¡Cómo se regocijaba mi madre! Tocábalo, acariciaba su tostada piel, encontrábalo viejo, triste, delgado. Con su ropa empolvada aún, Roberto recorría las habitaciones rodeado de nosotros; fue a su cuarto, pasó al comedor, vio los objetos que se habían comprado durante su ausencia, y llegó al jardín:
-¿Y la higuerilla? -dijo.
Buscaba, entristecido, aquel árbol cuya semilla sembrara él mismo antes de partir. Reímos todos:
-¡Bajo la higuerilla estás!...
El árbol había crecido y se mecía armoniosamente con la brisa marina. Tocóle mi hermano, limpió cariñosamente las hojas que le rozaban la cara, y luego volvimos al comedor. Sobre la mesa estaba la alforja rebosante; sacaba él, uno a uno, los objetos que traía y los iba entregando a cada uno de nosotros. ¡Qué cosas tan ricas! ¡Por donde había viajado! Quesos frescos y blancos, envueltos por la cintura con paja de cebada, de la Quebrada de Humay; chancacas hechas con cocos, nueces, maní y almendras; frijoles colados, en sus redondas calabacitas, pintadas encima con un rectángulo del propio dulce, que indicaba la tapa, de Chincha Baja; bizcochuelos en sus cajas de papel, de yema de huevo y harina de papas, leves, esponjosas, amarillos y dulces; santitos de "piedra de Guamanga" tallados en la feria serrana; cajas de manjar blanco, tejas rellenas, y una traba de gallo con los colores blanco y rojo. Todos recibimos el obsequio, y él iba diciendo al entregárnoslo:
-Para mamá... para Rosa... para Jesús... para Héctor...
-¿Y para papá -le interrogamos, cuando terminó:
-Nada...
-¿Cómo nada para papá?...
Sonrió el amado, llamó al sirviente y le dijo:
-¡El Carmelo!
A poco volvió éste con una jaula y sacó de ella un gallo, que, ya libre, estiró sus cansados miembros, agitó las alas y cantó estentóreamente:
-¡Cocorocóoooo!...
-Para papá! -dijo mi hermano.
Así entro en nuestra casa este amigo íntimo de nuestra infancia ya pasada, a quien acaeciera historia digna de relato; cuya memoria perdura aún en nuestro hogar como una sombra alada y triste: el Caballero Carmelo.
Así entro en nuestra casa este amigo íntimo de nuestra infancia ya pasada, a quien acaeciera historia digna de relato; cuya memoria perdura aún en nuestro hogar como una sombra alada y triste: el Caballero Carmelo.
II
Amanecía, en Pisco, alegremente. A la agonía de las sombras nocturnas, en el frescor del alba, en el radiante despertar del día, sentíamos los pasos de mi madre en el comedor, preparando el café para papá. Marchábase éste a la oficina. Despertaba ella a la criada, chirriaba la puerta de la calle con sus mohosos goznes; oíase el canto del gallo que era contestado a intervalos por todos los de la vecindad; sentíase el ruido del mar, el frescor de la mañana, la alegría sana de la vida. Después mi madre venía a nosotros, nos hacía rezar arrodillados en la cama con nuestras blancas camisas de dormir; vestíamos luego y, al concluir nuestro tocado, se anunciaba a lo lejos la voz del panadero. Llegaba éste a la puerta y saludaba. Era un viejo dulce y bueno, y hacía muchos años, al decir de mi madre, que llegaba todos los días, a la misma hora, con el pan calientito y apetitoso, montado en su burro, detrás de los dos "capachos" de acero, repletos de toda clase de pan: hogazas, pan francés, pan de mantecado, rosquillas...
Madre escogía el que habíamos de tomar y mi hermana Jesús, lo recibía en el cesto. Marchábase el viejo, y nosotros, dejando la provisión sobre la mesa del comedor, cubierta de hule brillante, íbamos a dar de comer a los animales. Cogíamos las mazorcas de apretados dientes, las desgranábamos en un cesto y entrábamos al corral donde los animales nos rodeaban. Volaban las palomas, picoteábanse las gallinas por el grano, y entre ellas, escabullíanse los conejos. Después de su frugal comida, hacían grupo alrededor nuestro. Venía hasta nosotros la cabra, refregando su cabeza en nuestras piernas: pisaban los pollitos; tímidamente se acercaban los conejos blancos, con sus largas orejas, sus redondos ojos brillantes y su boca de niña presumida; los patitos, recién "sacados", amarillos como yema de huevo, trepaban en un panto de agua; cantaba desde su rincón, entrabado, el "Carmelo", y el pavo, siempre orgulloso, alharaquero y antipático, hacía por desdeñarnos, mientras los patos, balanceándose como dueñas gordas, hacían, por lo bajo, comentarios, sobre la actitud poco gentil del petulante.
Aquel día, mientras contemplábamos a los discretos animales, escapóse del corral "el Pelado", un pollón sin plumas, que parecía uno de aquellos jóvenes de diez y siete años, flacos y golosos. Pero "el Pelado", a más de eso, era pendenciero y escandaloso, y aquel día mientras la paz era en el corral, y los otros comían el modesto grano, él, en pos de mejores viandas, habíase encaramado en la mesa del comedor y roto varias piezas de nuestra limitada vajilla.
En el almuerzo tratóse de suprimirlo, y, cuando mi padre supo sus fechorías, dijo, pausadamente:
-Nos lo comeremos el domingo...
Defendiólo mi tercer hermano, Anfiloquio, su poseedor, suplicante y lloroso. Dijo que era un gallo que haría crías espléndidas. Agregó que desde que había llegado el "Carmelo" todos miraban mal al "Pelado", que antes era la esperanza del corral y el único que mantenía la aristocracia de la afición y de la sangre fina.
-¿Cómo no matan -decía en su defensa del gallo- a los patos que no hacen más que ensuciar el agua, ni al cabrito que el otro día aplastó un pollo, ni al puerco que todo lo enloda y sólo sabe comer y gritar, ni a las palomas que traen la mala suerte...?
Se adujo razones. El cabrito era un bello animal, de suave piel, alegre, simpático, inquieto, cuyos cuernos apenas apuntaban; además, no estaba comprobado que hubiese muerto al pollo. El puerco mofletudo había sido criado en casa desde pequeño. Y las palomas, con sus alas de abanico, eran la nota blanca, subíanse a la cornisa a conversar en voz baja, hacían sus nidos con amoroso cuidado y se sacaban el maíz del buche para darlos a sus polluelos.
El pobre "Pelado" estaba condenado. Mis hermanos pidieron que se le perdonase; pero las roturas eran valiosas y el infeliz sólo tenía un abogado, mi hermano y su señor, de poca influencia. Viendo ya perdida su defensa y estando la audiencia al final, pues iban a partir la sandía, inclinó la cabeza. Dos gruesas lágrimas cayeron sobre el plato, como un sacrificio, y un sollozo se ahogó en su garganta. Callamos todos. Levantóse mi madre, acercóse al muchacho, lo besó en la frente, y dijo:-No llores; no nos lo comeremos...
III
Quien sale de Pisco, de la plazuela sin nombre, salitrosa y tranquila, vecina a la Estación y toma por la calle del Castillo, que hacia el sur se alarga, encuentra, al terminar, una plazuela pequeña, donde quemaban a Judas el Domingo de Pascua de Resurrección, desolado lugar en cuya arena verdeguean a trechos las malvas silvestres. Al lado del Poniente, en vez de casas, extiende el mar su manto verde, cuya espuma teje complicados encajes al besar la húmeda orilla,Termina en ella el puerto, y, siguiendo hacia el sur, se va, por estrecho y arenoso camino, teniendo a diestra el mar y a la izquierda mano angostísima faja, ora fértil, ora infecunda, pero escarpada siempre, detrás de la cual, a oriente, extiéndese el desierto cuya entrada vigilan, de trecho en trecho, como centinelas, una que otra palmera desmedrada, alguna higuera nervuda y enana y los "toñuces" siempre coposos y frágiles. Ondea en el terreno "la hierba del alacrán", verde y jugosa al nacer, quebradiza en sus mejores días, y en la vejez, bermeja como sangre de buey. En el fondo del desierto, como si temieran su silenciosa aridez, las palmeras únense en pequeños grupos, tal como lo hacen los peregrinos al cruzarlo y, ante el peligro, los hombres.Siguiendo el camino, divísase en la costa, en la borrosa y vibrante vaguedad marina, San Andrés de los Pescadores, la aldea de sencillas gentes, que eleva sus casuchas entre la rumorosa orilla y el estéril desierto. Allí, las palmeras se multiplican y las higueras dan sombra a los hogares, tan plácida y fresca, que parece que no fueran malditas del buen Dios o que su maldición hubiera caducado; que bastante castigo recibió la que sostuvo en sus ramas al traidor y todas sus flores dan frutos que al madurar revientan.
En tan peregrina aldea, de caprichoso plano, levantábase las casuchas de frágil caña y estera leve, junto a las palmeras que a la puerta vigilan; limpio y brillante, reposando en la arena blanda sus caderas amplias, duerme, a la puerta el bote pescador con sus velas plegadas, sus remos tendidos como tranquilos brazos que descansan, entre los cuales yacen con su muda y simbólica majestad, el timón grácil, la calabaza que "achica" el agua de mar afuera y las sogas retorcidas como serpientes que duermen. Cubre, piadosamente, la pequeña nave, cual blanca mantilla, la pescadora red circundada de caireles de liviano corcho.
En las horas del medio día, cuando el aire en la sombra invita al sueño, junto a la nave, teje la red el pescador abuelo: sus toscos dedos añudan el lino que ha de enredar al sorprendido pez; raspa la abuela el plateado lomo de los que la víspera trajo la nave; saltan al sol, como chispas, las escamas y el perro husmea en los despojos.
Al lado, en el corral que cercan enormes huesos de ballena, trepan los chiquillos desnudos sobre el asno pensativo, o se tuestan al sol en la orilla; mientras, bajo la ramada, el más fuerte pule un remo, la moza fresca y ágil, saca agua del pozuelo y las gaviotas alborozadas recorren la mansión humilde dando gritos extraños.
Junto al bote, duerme el hombre del mar, el fuerte mancebo, embriagado por la brisa caliente y por la tibia emanación de la arena, su dulce sueño de justo, con el pantalón corto, las musculosas pantorrillas cruzadas, y en cuyos duros pies, de redondos dedos, piérdense, como escamas, las diminutas uñas. La cara tostada por el aire y el sol, la boca entreabierta que deja pasar la respiración tranquila, y el fuerte pecho desnudo que se levanta rítmicamente, con el ritmo de la Vida, el más armonioso de Dios ha puesto sobre el mundo.
Por las calles no transitan al medio día las personas y nada turba la paz de aquella aldea, cuyos habitantes no son más numerosos que los dátiles de sus veinte palmeras. Iglesia ni cura habían, en mi tiempo, las gentes de San Andrés. Los domingos, al clarear el alba, iban al puerto, con los jumentos cargados de corvinas frescas y luego, en la capilla, cumplían con Dios. Buenas gentes, de dulces rostros, tranquilo mirar, morigeradas y sencillas, indios de la más pura cepa, descendientes remotos y ciertos de los hijos del Sol, cruzaban a pie todos los caminos; como en la edad feliz del Inca, atravesaban en caravana inmensa la costa para llegar al templo y oráculo del buen Pachacamac, con la ofrenda en la alforja, la pregunta en la memoria y la Fe en el sencillo espíritu.
Jamás riña alguna manchó sus claros anales; morales y austeros, labios de marido besaron siempre labios de esposa; y el amor, fuente inagotable de odios y maldecires, era, entre ellos, tan normal y apacible como el agua de sus pozos. De fuertes padres, nacían, sin comadronas rozagantes muchachos, en cuyos miembros la piel hacía gruesas arrugas; aires marinos henchían sus pulmones y crecían sobre la arena caldeada, bajo el sol ubérrimo, hasta que aprendían a lanzarse al mar y a manejar los botes de piquete que zozobrando en las olas, les enseñaban a domeñar la marina furia.
Maltones, musculosos, inocentes y buenos, pasaban su juventud hasta que el cura de Pisco unía a las parejas, que formaban un nuevo nido, mientras las tortugas centenarias del hogar paterno, veían desenvolverse, impasibles, las horas; filosóficas, cansadas y pesimistas, mirando con llorosos ojos desde la playa, el mar, al cual no intentaban volver nunca; y al crepúsculo de cada día, lloraban, lloraban, pero hundido el sol, metían la cabeza bajo la concha poliédrica y dejaban pasar la vida llenas de experiencia, sin Fe, lamentándose siempre el perenne mal, pero inactivas, inmóviles, infecundas, y solas...
IV
Esbelto, magro, musculoso y austero, su afilada cabeza roja era la de un hidalgo altivo, caballeroso y prudente. Agallas bermejas, delgada cresta de encendido color, ojos vivos y redondos, mirada fiera y perdonadora, acerado pico agudo. La cola hacia un arco de plumas tornasol, su cuerpo de color carmelo avanzaba en el pecho audaz y duro. Las piernas fuertes que estacas musulmanas y agudas defendían, cubiertas de escamas, parecían las de un armado caballero medioeval.
Una tarde, mi padre, después del almuerzo, nos dio la noticia. Había aceptado una apuesta para la jugada de gallos de San Andrés, el 28 de Julio. No había podido evitarlo. Le habían dicho que el "Carmelo", cuyo prestigio era mayor que el del alcalde, no era un gallo de raza. Molestóse mi padre. Cambiáronse frases y apuestas; y aceptó. Dentro de un mes toparía el "Carmelo" con el "Ajiseco" de otro aficionado, famoso gallo vencedor, como el nuestro, en muchas lides singulares. Nosotros recibimos la noticia con profundo dolor. El "Carmelo" iría a un combate y a luchar a muerte, cuerpo a cuerpo, con un gallo más fuerte y más joven. Hacía ya tres años que estaba en casa, había él envejecido mientras crecíamos nosotros ¿por qué aquella crueldad de hacerlo pelear...?
Llegó el terrible día. Todos en casa estábamos tristes. Un hombre había venido seis días seguidos a preparar el "Carmelo". A nosotros ya no nos permitían ni verlo. El día 28 de Julio, por la tarde, vino el preparador y de una caja llena de algodones, sacó una media luna de acero con unas pequeñas correas: era la navaja, la espada del soldado. El hombre la limpiaba, probándola en la uña, delante de mi padre. A los pocos minutos, en silencio, con una calma trágica sacaron al gallo que el hombre cargó en sus brazos como a un niño. Un criado llevaba la cuchilla y mis dos hermanos lo acompañaron.
-¡Qué crueldad! -dijo mi madre.
Lloraban mis hermanas, y la más pequeña, Jesús, me dijo en secreto, antes de salir:
-Oye, anda con él... cuídalo... ¡Pobrecitto!...
Llevóse la mano a los ojos, echóse a llorar y yo salí precipitadamente y hube de correr unas cuadras para poder alcanzarlos.
Llegamos a San Andrés. El pueblo estaba de fiesta. Banderas peruanas agitábanse sobre las casas por el día de la Patria, que allí sabían celebrar con una gran jugada de gallos a los que solían ir todos los hacendados y ricos hombres del valle. En ventorrillos, a cuya entrada había arcos de sauces envueltos en colgaduras, y de los cuales pendían alegres quitasueños de cristal, vendían chicha de bonito, butifarras, pescado fresco asado en brasas y anegado en cebollones y vinagre. El pueblo los invadía parlanchín y endomingado con sus mejores trajes. Los hombres de mar lucían camisetas nuevas de horizontales franjas rojas y blancas, sombreros de junco, alpargatas y pañuelos añudados al cuello.
Nos encaminamos a la "cancha". Una frondosa higuera daba acceso al circo, bajo sus ramas enarcadas. Mi padre, rodeado de algunos amigos, se instaló. Al frente estaba el juez y a su derecha el dueño del paladín "Ajiseco". Sonó una campanilla, acomodáronse las gentes y empezó la fiesta. Salieron por lugares opuestos dos hombres, llevando cada uno un gallo. Lanzáronlos al ruedo con singular ademán. Brillaron las cuchillas, miráronse los adversarios, dos gallos de débil contextura, y uno de ellos cantó. Colérico respondió el otro echándose al medio del circo; miráronse fijamente; alargaron los cuellos, erizadas las plumas, y se acometieron. Hubo ruido de alas, plumas que volaron, gritos de la muchedumbre y a los pocos segundos de jadeante lucha, cayó uno de ellos. Su cabecita afilada y roja, besó el suelo, y la voz del juez:
-¡Ha enterrado pico, señores!
Batió las alas el vencedor. Aplaudió la multitud enardecida, y ambos gallos, sangrando, fueron sacados del ruedo. La primera jornada había terminado. Ahora entraba el nuestro, el "Caballero Carmelo". Un rumor de expectación vibró en el circo.
-¡El Ajiseco y el Carmelo!
-¡Cien soles de apuesta!...
Sonó la campanilla del juez y yo empecé a temblar.
En medio de la expectación general salieron los dos hombres, cada uno con su gallo. Se hizo un profundo silencio y soltaron a los dos rivales. Nuestro carmelo al lado del otro era un gallo viejo y achacoso; todos apostaban al enemigo, como augurio de que nuestro gallo iba a morir. No faltó aficionado que anunciara el triunfo del Carmelo, pero la mayoría de las apuestas favorecía al adversario. El otro, que en verdad no parecía ser un gallo fino de distinguida sangre y alcurnia, hacía cosas tan petulantes cuan humanas; miraba con desprecio a nuestro gallo y se paseaba como dueño de la cancha. Enardeciéndose los ánimos de los adversarios, llegaron al centro y alargaron sus erizados cuellos, tocándose los picos sin perder terreno. El Ajiseco dio la primera embestida; entablóse la lucha; las gentes presenciaban en silencio la singular batalla y yo rogaba a la Virgen que sacara con bien a nuestro paladín.
Batíase él con todos los aires de un experto luchador, acostumbrado a las artes azarosas de la guerra. Cuidaba de poner las patas armadas en el enemigo pecho, jamás picaba a su adversario, —que tal cosa es cobardía— mientras que éste, bravucón y necio, todo quería hacerlo a aletazos y golpes de fuerza. Jadeantes, se detuvieron un segundo. Un hilo de sangre corría por la pierna del Carmelo. Estaba herido, mas parecía no darse cuenta de su dolor. Cruzáronse nuevas apuestas en favor del ajiseco y las gentes felicitaron ya al poseedor del menguado. En un nuevo encuentro, el Carmelo cantó, acordóse de sus tiempos y acometió con tal furia que desbarató al otro de un solo impulso. Levantóse éste y la lucha fue cruel e indecisa. Por fin, una herida grave hizo caer al Carmelo, jadeante...
-¡Bravo! ¡Bravo el Ajiseco! —gritaron sus partidarios, creyendo ganada la prueba.-¡Todavía no ha enterrado pico, señores!
En efecto, incorporóse el Carmelo. Su enemigo, como para humillarlo, se acercó a él, sin hacerle daño. Nació entonces en medio del dolor de la caída, todo el coraje de los gallos de "Caucato". Incorporado el Carmelo, como un soldado herido, acometió de frente y definitivo sobre su rival, con una estocada que lo dejó muerto en el sitio. Fue entonces cuando el Carmelo que se desangraba, se dejó caer, después que el ajiseco había enterrado el pico. La jugada estaba ganada y un clamoreo incesante se levantó de la cancha. Felicitaron a mi padre por el triunfo, y como esa era la jugada más interesante, se retiraron del circo, mientras resonaba un grito entusiasta: -¡Viva el carmelo!
Yo y mis hermanos lo recibimos y lo conducimos a casa, atravesando por la orilla del mar el pesado camino, y soplando aguardiente bajo las alas del triunfador que desfallecía.
V
Dos días estuvo el gallo sometido a toda clase de cuidados. Mi hermana Jesús y yo, le dábamos maíz, se lo poníamos en el pico: pero el pobrecito no podía comerlo ni incorporarse. Una gran tristeza reinaba en la casa. Aquel segundo día, después del colegio, cuando fuimos yo y mi hermana a verlo, lo encontramos tan decaído que nos hizo llorar. Le dábamos agua con nuestras manos, le acariciábamos, le poníamos en el pico rojos granos de granada. De pronto el gallo se incorporó. Caía la tarde y por la ventana del cuarto donde estaba, entró la luz sangrienta del crepúsculo. Acercóse a la ventana, miró la luz, agitó débilmente las alas de oro, enseñoreóse y cantó. Retrocedió unos pasos, inclinó el tornasolado cuello sobre el pecho, tembló, desplomóse, estiró sus débiles patitas escamosas, y mirándonos, mirándonos amoroso, expiró apaciblemente.
Echamos a llorar. Fuimos en busca de mi madre, y ya no lo vimos más. Sombría fue la comida aquella noche. Mi madre no dijo una sola palabra y bajo la luz amarillenta del lamparín, todos nos mirábamos en silencio. Al día siguiente, en el alba, en la agonía de las sombras nocturnas, no se oyó su canto alegre.
Así pasó por el mundo aquel héroe ignorado, aquel amigo tan querido de nuestra niñez: el Caballero carmelo, flor y nata de paladines, y último vástago de aquellos gallos de sangre y de raza, cuyo prestigio unánime fue el orgullo, por muchos años, de todo el verde y fecundo valle del Caucato.
lunes, 31 de agosto de 2009
Noticias del Perú
Desde Roma nos escribe el casteador peruano don Carlos García, quien nos envía una foto de su precioso gallo campeón “el Altanero”, de una gran línea de españoles y dominicanos, habiendo jugado su abuelo en nueve campeonatos internacionales. Transcribimos este pasaje de su carta:
“En el Perù se considera que crían gallos más o menos un millón de personas, y en todo el país existen unas 450 galleras en una población de 26 millones de personas .En este último decenio se afirmó en los gallos de pico el tipo Bankivoide, con el objetivo de ser competitivos a nivel latinoamericano; los resultados son impresionantes: en 10 campeonatos mundiales de la asociación mundial de gallos de pelea de pico, nuestro país ha obtenido el primer puesto por cuatro veces y el segundo dos veces, con la participación de representantes de Miami, Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Venezuela, Chile, Colombia y España.Soy un amante de la gallística; la sublimación de esta simbiosis del gallero y esta fiera emplumada ha generado tipos y prototipos de combatientes que reflejan la personalidad del casteador. En mis sueños de gallero veo danzar al Gallo Canario, como un reflejo superior, al Old English Game, que hizo y hace soñar al estoico criador.Después de tres años de trabajo genético con mi socio, que es un medico veterinario, hemos comenzado a jugar nuestros ejemplares en el coliseo más importante de nuestro país, y ya estamos obteniendo buenos resultados.”
Don Carlos García nos hace llegar un libro muy interesante: “Crónicas y apuntes sobre gallos de pelea”, de que es autor el extraordinario aficionado Óscar Cañedo Valle. Se trata de un libro de 232 páginas publicado en 2007 y editado por Alfonso Lizárraga (alizarraga@viabcp.com), con muchas fotografías y excelente calidad de impresión. Óscar Cañedo se revela como un gran amante de los gallos, y por supuesto una autoridad en la materia, habiendo colaborado en las revistas “Pico y Espuelas” (República Dominicana), “Cantaclaro” y “Tradición Gallera” (México), “Tradición de Gallos en el Mundo” (Argentina), “Gallos de Combate” (Colombia) y “Vamos a Gallos”, “Perú Gallístico” y “Pasión Gallera” (Perú).
El libro abunda en homenajes a figuras desaparecidas del mundo gallístico peruano que Óscar Cañedo ha conocido, revelando una vez más que los gallos conforman un mundo admirable de amistad y de amor a este animal incomparable. Nos enteramos que en Perú existen tanto las peleas “a pico y espuelas” como “a navajas”, y que la temporada se abre el 1 de mayo, con grandes campeonatos en Lima el 28 de julio y el 30 de agosto. En un capítulo son tratados los grandes “preparadores”, que nosotros llamamos “cuidadores” como ellos a sus galleras “galpones” y a sus vallas “coliseos”. También es evocada la figura del mejor juez peruano de todos los tiempos, don Arnoldo Guillén Cárdenas, pero Óscar Cañedo aboga en cambio por la desaparición de la figura del soltador, dando la impresión de son todos tan marrulleros como algunos de los nuestros. Perfectamente transponible a Canarias es su reflexión sobre el prolongamiento innecesario y hasta cruel de las peleas, en el capítulo “Seamos justos”.
Otro interesante artículo versa sobre los gallos jabados, y magníficos son los titulados “Escarapela y el Jabao” y “Una lección para recordar”; el primero describe con mucho humor la historia de un casteador que se ve arrasando en los campeonatos, para resultar ser todo un sueño provocado por una cena de frijoles con chicharros, mientras que el segundo relata la historia de un misterioso forastero llamado don Aquilino que, tras participar en una fiesta de un distrito norteño, deja sus gallos allí, con los que castean aficionados que, al cabo de los años, ya olvidan de dónde les ha venido la gran raza que tienen. Como a lo largo de todo el libro, Óscar Cañedo se sitúa en la defensa de la nobleza, la generosidad y la gratitud. Que, como siempre se ha dicho en Canarias, los gallos son un deporte de caballeros, sea cual sea la procedencia social de los aficionados.
Felicitamos a Óscar Cañedo por este estupendo libro, y agradecemos a don Carlos García esta ventana que nos ha abierto sobre la vida gallística peruana.
“En el Perù se considera que crían gallos más o menos un millón de personas, y en todo el país existen unas 450 galleras en una población de 26 millones de personas .En este último decenio se afirmó en los gallos de pico el tipo Bankivoide, con el objetivo de ser competitivos a nivel latinoamericano; los resultados son impresionantes: en 10 campeonatos mundiales de la asociación mundial de gallos de pelea de pico, nuestro país ha obtenido el primer puesto por cuatro veces y el segundo dos veces, con la participación de representantes de Miami, Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Venezuela, Chile, Colombia y España.Soy un amante de la gallística; la sublimación de esta simbiosis del gallero y esta fiera emplumada ha generado tipos y prototipos de combatientes que reflejan la personalidad del casteador. En mis sueños de gallero veo danzar al Gallo Canario, como un reflejo superior, al Old English Game, que hizo y hace soñar al estoico criador.Después de tres años de trabajo genético con mi socio, que es un medico veterinario, hemos comenzado a jugar nuestros ejemplares en el coliseo más importante de nuestro país, y ya estamos obteniendo buenos resultados.”
Don Carlos García nos hace llegar un libro muy interesante: “Crónicas y apuntes sobre gallos de pelea”, de que es autor el extraordinario aficionado Óscar Cañedo Valle. Se trata de un libro de 232 páginas publicado en 2007 y editado por Alfonso Lizárraga (alizarraga@viabcp.com), con muchas fotografías y excelente calidad de impresión. Óscar Cañedo se revela como un gran amante de los gallos, y por supuesto una autoridad en la materia, habiendo colaborado en las revistas “Pico y Espuelas” (República Dominicana), “Cantaclaro” y “Tradición Gallera” (México), “Tradición de Gallos en el Mundo” (Argentina), “Gallos de Combate” (Colombia) y “Vamos a Gallos”, “Perú Gallístico” y “Pasión Gallera” (Perú).
El libro abunda en homenajes a figuras desaparecidas del mundo gallístico peruano que Óscar Cañedo ha conocido, revelando una vez más que los gallos conforman un mundo admirable de amistad y de amor a este animal incomparable. Nos enteramos que en Perú existen tanto las peleas “a pico y espuelas” como “a navajas”, y que la temporada se abre el 1 de mayo, con grandes campeonatos en Lima el 28 de julio y el 30 de agosto. En un capítulo son tratados los grandes “preparadores”, que nosotros llamamos “cuidadores” como ellos a sus galleras “galpones” y a sus vallas “coliseos”. También es evocada la figura del mejor juez peruano de todos los tiempos, don Arnoldo Guillén Cárdenas, pero Óscar Cañedo aboga en cambio por la desaparición de la figura del soltador, dando la impresión de son todos tan marrulleros como algunos de los nuestros. Perfectamente transponible a Canarias es su reflexión sobre el prolongamiento innecesario y hasta cruel de las peleas, en el capítulo “Seamos justos”.
Otro interesante artículo versa sobre los gallos jabados, y magníficos son los titulados “Escarapela y el Jabao” y “Una lección para recordar”; el primero describe con mucho humor la historia de un casteador que se ve arrasando en los campeonatos, para resultar ser todo un sueño provocado por una cena de frijoles con chicharros, mientras que el segundo relata la historia de un misterioso forastero llamado don Aquilino que, tras participar en una fiesta de un distrito norteño, deja sus gallos allí, con los que castean aficionados que, al cabo de los años, ya olvidan de dónde les ha venido la gran raza que tienen. Como a lo largo de todo el libro, Óscar Cañedo se sitúa en la defensa de la nobleza, la generosidad y la gratitud. Que, como siempre se ha dicho en Canarias, los gallos son un deporte de caballeros, sea cual sea la procedencia social de los aficionados.
Felicitamos a Óscar Cañedo por este estupendo libro, y agradecemos a don Carlos García esta ventana que nos ha abierto sobre la vida gallística peruana.
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