sábado, 25 de julio de 2026

Manolo Sánchez, Salvador Dorta

De un encuentro casual con mi amigo Cheché, que formaba parte de la claque de taxistas aficionados al Norte, me entero del óbito de dos excepcionales aficionados tinerfeños, Manolo Sánchez y Salvador Dorta, el primero ya hace tiempo y el segundo muy recientemente.

Alejado del universo de las espuelas ya hace más de una década, me sorprendí con no haber tenido noticia de la desaparición de Manolo Sánchez, a quien yo tanto estimaba y del que recuerdo su figura muy poderosa y llena de nobleza. Fue un bastión del Valle, como lo había sido ya su padre, con los célebres gallos de Illada, González y Sánchez, en los años 40 y 50. Luego casteó con Ricardo Palomares en los años 80, hasta crear la Peña El Rincón con Felipe Reyes, muchos de cuyos gallos yo vi y admiré en los años 90: muchos y muy buenos eran esos gallos, que raramente faltaban en las tandas norteñas.

Manolo Sánchez no solo casteaba gallos, sino que colaboraba con los cuidadores en muchas de las pequeñas actividades del día a día que caracterizan a las casas de gallos. No faltaba en los festejos de los aficionados, y en las riñas lo recuerdo cronometrando cada pelea, con más fiabilidad que la mía, porque yo a veces le consultaba en aquello tiempos anteriores a la telefonía móvil.

Eran personas como Manolo Sánchez las que engrandecían la afición a los gallos, que, pese a la decadencia de los últimos tiempos, me sigue pareciendo la más admirable que existe. Si escribí en otra ocasión que Manolo Sánchez era "un aficionado como la copa de un pino", lo hice porque pensaba también en su figura enorme, acompañada habitualmente de una sonrisa que era toda franqueza y llaneza. 

De sonrisa franca era también Salvador Dorta, con quien, sin tener trato tan cercano, coincidí muchísimas veces en las peleas y en las propias casas de gallos, en este caso la del Norte y la de Güímar. Era un hombre entusiasta y a la vez, lo que es más raro, muy generoso, en la brecha de defensa de los gallos durante los últimos tiempos, cuando la afición han sido recurrentemente atacada por una sucesión de seres indeseables, e incluso antes, cuando la pugna de la afición por conservar la gallera de Santa Úrsula. Gallos suyos muy buenos vi en los campeonatos regionales, cuando estos eran verdaderos campeonatos.

La mayoría de las viejas fotos que voy a reproducir ya han sido publicadas en este blog, pero merece la pena reunirlas aquí por ver así revivir a estos dos maravillosos aficionados, y a otros que ya también desaparecieron, aunque no ni nunca de mi memoria.

En la primera, Manolo Sánchez con Felipe Reyes. Este gallo es un giro que fue campeón de la temporada:


Con Francisco Falcón cuidando en el Norte el año 2000. De izquierda a derecha, Alberto Plasencia, Manolo Sánchez, Francisco Falcón, Momo (otro de los taxistas aficionados al Norte), Antonio Rodríguez y Salvador Hernández.


Con Humberto Sierra, cuidador del Norte en 1999:


En unas pechas, donde distingo en primer plano a Manuel Luis Regalado y en medio al gran aficionado de Güímar Cirilo Trujillo, ambos ya fallecidos; obsérvese la rica galería de fotos que había en el Norte:


Quinteto dorado: Manolo Sánchez, el cuidador Suso Páez, Juan Díaz (espejo de casteadores), el gran boxeador Manuel López ("el Torero"), y Manolo Ruiz (puntal de la afición de Arucas):


Esta foto reúne a cuatro ases: Felipe Reyes, Antonio "el Crusantero", Genaro Martín (el mejor bodeguero de la isla) y Manolo Sánchez, en el bar y restaurante donde Genaro conseguía reunir a lo más granado de la afición tinerfeña y hasta de otras islas:


Esta debe ser la foto más antigua de esta tanda, con Manuel de León (uno de los casteadores excepcionales del Norte), Manolo Sánchez, Cesáreo Cáceres (camisa celeste, prematuramente desaparecido, como Manuel de León, y que casteaba en la Peña Tres Amigos), el gran Juan Díaz, el soltador y motor de la Peña Las Tapias Pedro Cabrera (en una mano un puro y en la otra el vaso de vino) y Cecilio Acevedo (otro puntal del partido).


Paso a las fotos con Salvador Dorta, pero no sin antes señalar la circunstancia de que él y Manolo Sánchez nacieron en La Orotava y fueron amigos desde la infancia, ya que hasta fueron al colegio juntos. Una amistad que perduró la vida entera.

La primera es una foto estupenda (no es mía), con tres aficionados tinerfeños de primera magnitud: Juan Fuentes Tabares, Manuel Espejo y Salvador Dorta. El cuidador de la Peña El Boquerón era entonces Víctor Nieves ("el Chamo") y el gallo un bragado dominicano de varias riñas:
 

Asistí en una ocasión a uno de los primeros campeonatos de casteadores en Santa Cruz de La Palma. Sentado con el cuidador de leyenda Arnoldo, coincidimos en que aquello ya no tenía nada que ver con la tradición gallística canaria, pero no era difícil predecir su éxito. Hice una tanda de fotos en que aparecía Salvador Dorta, que ganó su trofeo, y me gusta en especial la que lo reúne con los nuevos aficionados palmeros, porque era un hombre que estimulaba a la gente joven, aunque todas reflejan la pasión con que vivía los gallos:




Por último, una foto  en que es él quien ostenta el gallo, porque no podía ser otro y es que aquella temporada fue él quien salvó al partido del Norte cuando se tuvo que ir de Santa Úrsula, consiguiendo un lugar allá por las cercanías de Guayonje. Hay aquí nombres que son historia de la afición de la isla, en particular el palmero "Galapún", Carmelo Acosta, Florencio Hernández ("Fisio"), Antonio Miguel, Nicolás Lezcano y Pedro Cabrera. A la izquierda, agachado, Cheché, y el segundo por la izquierda, en la misma línea, Menotti, otro de los aficionados taxistas:
 

Tiempos que no volverán, pero que se supieron vivir y que enriquecieron personas de gran calidad humana como Manolo Sánchez y Salvador Dorta. Dos perfectos caballeros, emblemas de lo que fueron siempre los gallos: un deporte de caballeros.