Falleció este 4 de octubre Domingo Díaz, uno de los grandes casteadores de la isla de Gran Canaria a lo largo nada menos que de medio siglo, exactamente entre los años 60 del siglo XX y la primera década del siglo XXI, cuando perdió con gran disgusto las instalaciones en que criaba sus gallos, sitas en terreno de un familiar. Contaba 85 años.
Domingo Díaz fue siempre fiel al partido de Arucas, su ciudad natal, y además de casteador y gran animador del partido, sobresalió muchas temporadas ejerciendo la delicada labor de la suelta de los gallos aruquenses, muchas veces con Antonio Hernández haciendo lo propio con los de Telde, en una estampa que se hizo clásica: dos aficionados fuera de serie sobre la valla, como a la vez en la isla de Tenerife lo hacían Francisco Martín y Eduardo Pérez de Ascanio, quienes daban la misma imagen de deportividad y caballerosidad.
Por desgracia, al yo vivir en Tenerife, no pude tratarle lo suficiente, y lamento sobre todo no haberle hecho la larga entrevista que él se merecía y que merecían los aficionados, ya que Domingo Díaz era un repertorio de toda la historia gallística reciente de Arucas, de Gran Canaria y hasta que diría de toda Canarias, por los lazos que mantenía con otros aficionados. Hoy me limito a trazar una semblanza gallística muy resumida, con material extraído de mis archivos y el apoyo fotográfico e informativo de ese entusiasta de los gallos que es Francisco Reyes y del hijo de Domingo, Braulio Díaz, quien llegó a cuidar el partido de Arucas.
La primera temporada de que tengo noticia peleara gallos es la de 1964, con “el Moño” cuidando en Arucas (por cierto que en esta temporada el partido de Triana, con Julián Castillo, se trasladó a Cardones). Y tuvo un comienzo inmejorable, ya que las crónicas del Diario de Las Palmas ponen por las nubes la electrizante riña entre un colorado suyo y un giro de Manuel Hernández por Cardones, una de las mejores de la temporada. Con “el Moño” volvió a destacar a la campaña siguiente, pero aún mejores gallos le pelearía Domingo “el Boyero” en las intensas temporadas del 73 y el 74 contra Las Palmas, cuando el gran cuidador retornaba de su época gloriosa en el partido Norte, frente al casi invencible Pancho “el Músico”. En la del 73, un fabuloso melado consiguió derrotar al extraordinario “Torero” de uno de los casteadores con más solera de la isla, Antonio Falcón, que había hecho dos riñas de antología. Quizás fue este el melado que al año siguiente, siempre preparado por “el Boyero” y a nombre de don Rafael García, ganó su novena riña en dos temporadas, pero también un colorado suyo protagonizaba un choque épico con un colorado de don Nicolás Díaz de Aguilar, otro de los casteadores punteros de Gran Canaria.
Fijémonos ahora en este programa de la jornada 14 de 1980, cuando cuidaban Marcos Melián en Las Palmas y “Garrincha” en Telde:
Como se ve, Domingo Díaz abre y cierra la tanda aruquense, pero lo importante es que la abre con uno de sus gallos más célebres, el colorado “Cola Larga”, gallo de casta que le gana su cuarta riña, como hace el melado de la última, “el Pirusín”, otro combatiente que le dio muchos gallos buenos. Y le gana en dos minutos y medio a un colorado de don Agustín Cabrera. Esta temporada, una de las mejores de su riquísimo historial, fue en la que se inauguró la gallera del López Socas, pero la siguiente no fue inferior, ahora con Francisco Falcón como único cuidador del partido, frente a Anastasio en Telde y “el Moño” en Las Palmas. Y atención, porque es de esta temporada el programa televisivo de “Raíces” dedicado a los gallos, que difundimos hace un tiempo y en el que Domingo interviene detenidamente (un reportaje en la gallera de arucas).
En la entrevista que Fernando Ojeda le hizo a Paquito hace ya dieciséis años (publicada aquí), al preguntarle cuál fue su primer triunfo gallístico, responde: “En Arucas, que ganó por primera vez la liguilla con gallos de Domingo Díaz, en particular un “cola larga” y “el Pirusín”, ambos gallos con cuatro peleas”. Con respecto a los colalargas, debe decirse que, aunque no procedieran de los celebérrimos colalargas de don Nicolás Díaz de Aguilar, mantuvieron en la isla la denominación de esos gallos que, según Orlando Dorta, venían de un bankiva, gallos salvajes que tenían esa característica.
Otro cuidador que sacó gran partido a sus gallos fue Adolfo Santana (“el Pichón”), en grandes temporadas como las de 1988, 1997 (de esta última le recuerdo, porque lo vi pelear, un formidable melado), 1997 y 2003, pero quizás Domingo elegiría como su gallero más emblemático a Francisco Falcón. Cuidaba él en 1992, cuando tuvo lugar una riña aún recordada vívidamente por quienes la presenciaron, entre un retinto que ganó en total cuatro grandes peleas y un gallo de Pérez Vidal que había subido a la valla tres domingos seguidos y se presentaba como invencible. El gallo de Domingo, que salió de la valla muy malherido, logró recuperarse, mostrando una casta insuperable, y es el que aparece en la siguiente foto, junto a su trofeo y con fondo de plataneras:
Al año siguiente, Paquito tuvo un giro suyo de cinco riñas, que vemos en esta otra foto con Domingo y su hijo Braulio, resultando muy singular que a otro memorable giro suyo, "el Rayo Negro", le sacara también cinco peleas:
De 1998 es otro reportaje televisivo donde interviene, en este caso de la serie “Reportajes Isleños” (VER ENLACE). Ahí lo encontramos soltando gallos con Antonio Hernández, quien celebra en un momento sus “colalargas”. Esa fue una buena temporada suya, con el palmero “Galapún” en la gallera de Arucas. Dos años después tuvo otra temporada destacada, y para él muy especial, ya que le preparó sus gallos su hijo Braulio. En 2001, excepcionalmente, fue en Lanzarote donde se lucieron sus gallos, con Alonso Plasencia al cuidado de Teguise, y en la de 2002, como no podía ser de otra forma, volvieron sus gallos a ser de los mejores de la contienda clásica con Telde, ya que Francisco Falcón había vuelto a su feudo originario. La temporada siguiente, como ya señalé, también fue muy buena, con Adolfo “el Pichón”.
A Domingo Díaz lo traté en diversas ocasiones, pero la memorable fue cuando estuve en sus primorosas instalaciones y fotografié varias fotos que allí tenía; me serían valiosísimas para el diccionario y las veremos más abajo. En ese contado número de veces, me pareció una persona apasionada por los gallos, sin duda, pero a la vez de trato exquisito, un hombre recto, cálido y de palabra sincera. De nuestras charlas aquel día, no he olvidado una de las declaraciones más conmovedoras que he escuchado en boca de un aficionado, cuando me dijo que de niño le pedía a menudo a los Reyes que le trajeran un gallo...
A sus ejemplares los vi pelear episódicamente en el López Socas. Por fortuna, era una presencia asidua, casi preceptiva, en los campeonatos regionales de los buenos tiempos. Apunté y recuerdo en algunos casos un gallo que peleó en el de 1989, el giro de 1991, el colorado de 1999, el de 2000, el melado por Lanzarote en 2001 y el colorado también por Lanzarote en 2002. De ellos (todos triunfadores) me impresionaron sobre todo el colorado que el 30 de mayo de 1999, preparado por “el Pichón”, se enfrentó a un melado de Manolín Gómez por La Palma a nombre de don Antonio Álvarez, y el que el 28 de mayo de 2000, preparado por Braulio, tuvo como contrincante a un gallino de los Hermanos Marrero García por La Palma. Dos peleas fuera de serie, protagonizadas por cuatro gallos fuera de serie, que hicieron levantarse a muchos aficionados. El melado de Manolín comenzó cortando, pero el colorado de Domingo reaccionó y se fue arriba, cortando aún más que su rival, retirado por Tenerife a los cuatro minutos. La otra riña fue un toma y daca de siete minutos, resuelto por las espuelas más afinadas del colorado.
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Iniciamos esta galería fotográfica, que incluye fotos inéditas y otras que, aunque ya conocidas, vale la pena ver aquí reunidas, con las más antiguas, que son las que estaban, clavadas con chinchetas, en un rincón de su territorio gallístico.
En esta aparecen, detrás, Pancho, Manuel González (“Fantasía”), Cabrera y Antonio “el Dandi”, y delante, Domingo, Paco Falcón y un sobrino de este. Muy bonitos los seis gallos:
Aquí, tres nombres que forman parte de la crema de la historia de los gallos de Arucas, o sea Quico Pérez, Domingo Díaz y Paco Falcón:
Domingo y Paco enfrentan a dos gallos. Como espectadores, Cabrera, Quico, “Fantasía”, la mole enorme de otro gigante de la afición aruquense, o sea Machín, y Juan Mateo (“Mamores”):
Las dos siguientes nos presentan a Domingo Díaz ejerciendo su labor de soltador, en la primera pesando los gallos con Francisco Falcón y Manolo Ruiz y en la segunda con Marcos Melián sobre la valla:
La siguiente foto la publiqué yo en la prensa de Las Palmas, a la que no puedo calificar (tanto a La Provincia como a Canarias 7) sino de horrible, dado el constante suplicio a que me sometieron con la publicación de unas resumidísimas crónicas que, por teléfono, me hacían llegar primero Antonio Hernández y luego José Luis Martín. Muchas veces hasta las dejaban de publicar, y era casi un milagro que apareciera una foto. No es solo que ya triunfaba en la prensa el diseño sobre el contenido, sino que uno no llegaba a saber si el desbarajuste total se debía a incompetencia o a maldad. Frente a aquella miseria, la foto es un elogio de la vida, del entusiasmo de la gente por una afición que se lleva en la sangre, porque cuando Machín convocó a los aficionados para salir en la foto, se reunieron como uno solo. Aparte Machín y Domingo Díaz, vemos a Manolo Ruiz con el gallo, Adolfo “el Pichón” un tanto oculto tras Quico Pérez, Domingo el zapatero, Ramírez, Braulio, Valentín, Chano, “el Mopa”, Llarena... Y la foto tuvo la fortuna de captar arriba a la claque femenina, que nunca faltaba a las peleas grancanarias.
Otra foto de grupo es esta en que Domingo Díaz forma parte de la afición grancanaria que acababa de obtener el campeonato regional, en el año 2004, con Marcos Melián. Otros buenos gallistas de la isla aparecen con él: Alejo Yánez, Antonio Hernández, José Luis Martín, Manuel Melián, Antonio Montesdeoca, José Carlos García Artiles, Pepín Ascanio, Quico Pérez, Manuel Ruiz, Francisco Reyes, Ramírez... Y de nuevo un nutrido grupo femenino, fenómeno que no se daba en ninguna otra isla:
En la siguiente, pedí a alguien que me sacara con Domingo, viéndose también a Francisco Falcón y Roberto Acosta. Era en la gallera de Antonio Bolaños, y no sabía yo entonces que Domingo Díaz y yo teníamos algo curioso en común: haber nacido los dos un 4 de mayo.
Cierro este homenaje con otras fotos suyas, ostentando trofeos y, espléndida, con la baraja de una rifa, ya que Domingo Díaz siempre estaba dispuesto a colaborar con su partido.
Domingo Díaz, un señor de los gallos canarios.

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