sábado, 16 de octubre de 2021

Miguel Ángel González Pérez y el gallo fino canario

Muchos trabajos ha publicado en El Día Miguel Ángel González Pérez sobre las cualidades del gallo de pelea canario. Su labor en pro de nuestra afición ha sido muy meritoria y merece ser aquí celebrada.

Entre sus artículos reproducimos hoy este, aparecido ya hace casi veinte años. Es muy esclarecedor y sintetiza muchas de sus líneas de investigación en esta materia.

Por desgracia, parece que los políticos no leen nada, son unos analfabetos funcionales, y se preparan para liquidar nuestra afición. Cuando ello ocurra sacaremos aquí el rostro de cada uno de ellos, para que nunca los olvidemos.

Y entonces comenzará, por cierto, la historia clandestina de los gallos en Canarias, porque estos nunca podrán morir.


domingo, 10 de octubre de 2021

Una entrevista a don Cecilio Acevedo, en 1999

Ernesto Tosco, Domingo Morales ("el Boyero")
y Cecilio Acevedo, años 50

Bastión de la afición del Norte de Tenerife durante años incontables, don Cecilio Acevedo se mantuvo en los gallos hasta el final de su vida. Tuve la suerte de tratarlo y de admirar su personalidad recia, de canario de la tierra hasta la médula. A mí me hacía pensar en un roble, como si su naturaleza fuera también arbórea, pero de un árbol con el que no podía ninguna vulgar tempestad. Esta entrevista que le hice en el verano de 1999, y que se complementaba con la de don Antonio Casañas, también aquí reproducida, nos permite volver a escuchar sus palabras.
Una sola observación: al hablar del “Perillón”, por alguna confusión (seguramente error mío al transcribir) dice don Cecilio que lo preparó Pancho, cuando los cuidadores de La Espuela que lo subieron a la valla fueron solo Caballerito y el Foño. Pancho en 1947 y 1948, los años del “Perillón”, estaba cuidando en Triana.

domingo, 3 de octubre de 2021

Temporada de 1992

En la temporada de 1991-1992, Adolfo Santana (“el Pichón”) vuelve a Arrecife, vuelve a enfrentarse al palmero José Carlos Rodríguez (“Caballo de bastos”) y vuelve a ganarle, ahora por 9 riñas. Se pelearon bastantes gallos de la isla, y Arrecife dominó toda la parte final de la contrata. El gallo campeón fue un retinto de José Rodríguez (“el Venezolano”), que ganó tres peleas y entabló la cuarta. En la penúltima jornada, al proclamarse campeón, los aficionados le regalaron a Adolfo un simpático trofeo viviente: un pichón, con el que lo vemos en la fotografía:


En esta otra foto aparecen, de izquierda a derecha, Aureliano Negrín, Óscar Pacheco, Adolfo, Antonio Hernández (“el Morrocollo”), Marcial Martín Bermúdez, José Luis Cabrera y José Luis Aparicio. Grandes aficionados, todos. De Aureliano Negrín hablamos recientemente. Óscar Pacheco, persona encantadora mucho me ayudó en Lanzarote cuando pasé allí varios días reconstruyendo la afición gallística lanzaroteña de la segunda mitad del siglo XX. José Luis Cabrera era ayudante ese año del “Pichón”, y con él aparece en la primera fotografía. José Luis Aparicio soltaba por su partido.


Por desgracia, ya la elegancia iba desapareciendo del espectáculo gallístico, y ver sobre la valla a cuidadores y soltadores vestidos con chandal y calzando tenis, como si los gallos fueran un vulgar deporte, comenzaba a ser moneda corriente.

Nada sé de Gran Canaria este año, salvo que Jesús Yánez (“Suso”) en Telde-Las Palmas se impuso a Paco Falcón en Arucas-Cardones.

En la Guerra, Quico Acosta se sitúa en la cúspide al ganarle por 10 riñas al prácticamente invencible Toño Hernández (“el Rebotallo”), que había sido contratado por la Nueva para interrumpir la racha de Quico, quien sin embargo gana por tercera vez en su feudo de la Guerra. Fue una gran contrata, con gallos muy buenos tanto de la capital como del Valle. Un retinto de Lope Acosta ganó cuatro peleas en 7 minutos y 20 segundos.

He aquí un programa, perteneciente a la quinta jornada:


En la Banda, Tazacorte con Tomás León (“Maso”) se impone por 13 riñas a Roberto en Los Llanos, tras una primera parte de temporada muy igualada. El ayudante de Roberto fue Pedro Pérez, quien llegaría a ser un buen cuidador.

En Tenerife Florencio Hernández (“Fisio”) se desmelena y le inflige 23 de ventaja a Jorge Benítez en Güímar. Son los años dorados de la historia reciente de Garachico, con fenomenales gallos de Peña Ucanca, Peña Arango, Filiberto López, Álvaro González, Peña El Boquerón y Peña Las Arenas. Era una afición pequeña pero muy unida. Y Güímar contaba también con buenos gallos. Recordamos un melado de Peña Ucanca y otro de Peña Arango (que había sacado muy buenos casteos con gallos ya no recuerdo si jerezanos o asturianos), cada uno de cuatro peleas.  Yo vi todas las jornadas, en el convento de San Francisco de Garachico (el mejor recinto gallístico del Archipiélago, donde ya se veían peleas unos cien años atrás) y el salón de las Cuatro Esquinas de Güímar.

Este es el programa del capote, en la jornada once:


En el Norte, Pablo Amador vive su última temporada, cuando contaba con 65 años. Nada podía hacer ante él Nerín, quien perdió por 23 riñas, no dejándole ganar “Pola Vieja” ni una sola jornada. En la primera ganó Pablo por mantilla rabona en 17 minutos. También vi yo todas estas peleas, en el cuartel de San Agustín de La Orotava y el Teatro San Martín de la Capital.

Este es el programa de la última jornada:


Otra mantilla rabona obtuvo Pablo Amador en esta temporada, pero muchísimo más importante, y de hecho uno de sus grandes triunfos deportivos. Veamos cómo se anunciaba el Trofeo D. Eduardo Pérez Ascanio:


Lo de “la Bolsa” tuvo su enjundia, ya que llegó a hablarse de una maleta venida de Venezuela con el equivalente de un millón de pesetas. Fuera como fuera, la expectación era la máxima que yo he vivido jamás en nuestra afición. Dada la calidad excepcional de los gallos de Garachico y lo muy bien que subían a la valla, y a la vista de que el viernes Güímar le había ganado al Norte por 5-2, los pronósticos se inclinaban hacia el partido de la Isla Baja. Pero si Fisio los llevó bien, su maestro los llevó en un estado de cuida insuperable. Los gallos mejor presentados que yo he visto en mi vida. Puro deseo. El colorado de la tercera se le escapaba a Pablo de las manos. Luego le preguntaron al ilustre bodeguero de Santa Úrsula Genaro Martín, a cuyo nombre iba, que dónde lo tenía guardado, respondiendo: “En la bodega, bebiendo vino”. Igual de tremendo venía el melado de Víctor Barreto de la primera. La segunda fue tablas y la tercera y la cuarta las ganó el Norte. Como en la quinta el melado de Peña Ucanca le ganaba al colorado de Lope Acosta, aún podía darse un empate a 3 y una tabla, pero el colorado de Pérez Ascanio hizo una gran pelea y ya le dio el triunfo definitivo a “Pola Vieja”, que redondeó con el giro de Felipe Reyes, otro gallo buenísimo.  Fue todo un concierto de espuelas, y la verdadera despedida del último gigante de la cuida gallística canaria.

He aquí el programa de tan extraordinaria jornada (la fecha, como es fácil advertir, aparece equivocada):


Señalaré que el gallo de la cuarta venía cambiado, y era de Manuel Espejo. Esto revela lo peligroso que es fiarse de la información de un programa retrospectivo. Muchos errores habré cometido yo al tomar los programas como ciertos, pero es inevitable. Ni un solo partido de Canarias tuvo jamás unos archivos, con lo fácil que hubiera sido conservar la documentación (programas, contratas, fotos, recortes periodísticos) pasándola cada secretario de partido a su sucesor. Por ejemplo, en Santa Cruz de La Palma, no fuera porque Nerín y Pancho (Francisco Martín Cabrera) conservaban programas de muchas temporadas, hubiera sido imposible reconstruir la historia gallística de aquel lugar tan importante a lo largo de las décadas de los 70, 80 y 90.

Yo hacía ya mis pinitos como rudimentario fotógrafo de las peleas, y estas fueron las que saqué ese gran día. En la primera vemos a los dos cuidadores sobre la valla, maestro y discípulo. En las otras Pablo Amador es jaleado por la afición, como en sus días de gloria en San José o como el día en que le ganó al “Morete”, y también lo vemos consultando el programa con una pluma en la boca, una de esas fotos que hacen la felicidad de quien anda cacharro en mano.





En el Campeonato Regional, celebrado en Lanzarote, La Palma y la isla anfitriona entablaron a 3 riñas y una tabla en la final, ganándole a los palmeros el octavo gallo. Luis Martínez publicó un estupendo folleto, que venía a completar el que había sacado sobre Gran Canaria. Mientras tanto la provincia de Tenerife vivía dormida en los laureles, sin nadie capaz de un gesto de generosidad como el de Luis Martínez. Honra le sea dada a aquel aficionado inolvidable.

Cierro con algunas fotos que fueron apareciendo en El Día, acompañando las crónicas de “Pica y Bate”. En ellas vemos, sucesivamente, a Roberto, Quico con Antonio Lorenzo (gran casteador), Fisio, Toño con Valentín y Maso con “el Zepelín”:





sábado, 25 de septiembre de 2021

Lanzarote, años 80

Gracias a la revista Lancelot y a unos cuantos comentaristas de gallos que en ella escribieron, tenemos la memoria de algunas temporadas entre los partidos de Teguise y Arrecife a lo largo de la década de los 80.

Hoy reproducimos algunas imágenes y páginas interesantes, para sumar a otras que recientemente hemos puesto aquí. Empezamos en 1984 con este reportaje sobre la gallera de Arrecife, recién creada en 1983. Estamos en enero de 1984, cuando Toño "el Rebotallo" se había pasado de Teguise a Arrecife, resultando decisivo para las perfectas condiciones que presenta esta gallera.


La siguiente foto corresponde al final de aquella temporada. Aunque ganara por 25 riñas al "Pichón", se trató de una muy buena temporada, por lo que también Adolfo "el Pichón" podía sentirse satisfecho:


Esta es una crónica importante, ya que se ocupa del I Campeonato Regional, celebrado en La Palma en mayo de 1987. Centrada en las peleas de la selección conejera, nos permite fijarnos, por ejemplo, en dos peleas extraordinarias: la primera, entre el celebérrimo colorado de siete riñas de Lope Acosta preparado por Adolfo y un gran colorado de don Agustín Cabrera por Gran Canaria, y la segunda entre un colorado de Antonio Martín por La Palma y y un pinto de Federico González preparado por Toño que dejó alta la bandera de los castíos lanzaroteños.


Seguimos con una pequeña nota de septiembre de 1987, donde se da cuenta de que Adolfo deja el partido de Teguise a pesar de la gran temporada que ha hecho, venciendo por seis riñas al partido en que entonces debutaba Quico Acosta.


Por último, un pequeño reportaje sobre el partido de Teguise, en mayo de 1988. La foto de Adolfo es de archivo, ya que este año quien cuidó allí fue Arnoldo.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Nuevo libro de Manuel Urbano, sobre la emigración de galleros venezolanos

En su infatigable labor de documentar la historia y la vida gallísticas de su país, Venezuela, Manuel Urbano acaba de publicar el libro Memorias del éxodo de galleros venezolanos.

El libro consta de cerca de cincuenta semblanzas, en la manera de entrevistas y declaraciones, y sus fotos son a todo color. Una útil reseña de Ricardo García en su página de facebook la reproducimos a continuación. 

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Ricardo García

La publicación del libro "Memorias del éxodo de galleros venezolanos" del Lcdo. Manuel Urbano, presidente de la Asociación de criadores del gallo de riña de Venezuela está prevista para el primer trimestre del año 2021.

El libro tiene unas 200 páginas con fotografías inéditas. El prólogo es inspiración del doctor José Alberto Peña González, quien invita al lector a descubrir por si mismo los aportes del texto que será muy útil para los galleros y todos los que deseen ampliar los conocimientos sobre la gallística.

Con su obra "Memorias del éxodo de galleros venezolanos", Manuel Urbano despide el año 2020, y espera que los lectores le brinden su invaluable apoyo, para imprimir también "La enciclopedia gallística de Venezuela" que está en diseño.

El libro tiene entrevistas con grandes cuidadores de gallos, evaluación de motivos del éxodo de los galleros venezolanos, mucha historia para recordar y material extraído de archivos para visualizar y evaluar el destino y consecuencia de los migrantes en tierras lejanas.

Esta publicación es única en su forma, estilo e información, se espera que sea del completo agrado de los lectores y de quienes funjen de arregladores, siendo invaluable el aporte que dan los galleros venezolanos en estos países con distinta cultura gallística.

Felicitaciones a Manuel Urbano por permitirnos acercarnos a través de su obra a todas las vivencias lejanas de nuestros hermanos, que han sido luz de buen candil para la vida, la cual nos enseña a dejar las puertas abiertas para el saber.

Invitamos a los galleros y aficionados apoyar esta iniciativa que contribuye con el acervo cultural y las tradiciones populares de Venezuela. Kikiriki... 

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sábado, 11 de septiembre de 2021

Temporada de 1991

Veíamos en la entrevista a don José Reguera en septiembre de 1991 cómo este se quejaba de los rumbos que estaba tomando la afición en su isla, donde cada vez se criaban menos gallos. En la temporada a que corresponde la entrevista, los cuidadores vuelven a ser palmeros, y nada menos que Roberto en Teguise y Arnoldo en Arrecife. Esto al menos era un aliciente, aunque las temporadas apoteósicas del “Rebotallo” ya no pudieran repetirse. Pero es que, además, de nuevo Arnoldo hizo las maletas, y tan solo a la segunda jornada. Lo sustituyó Lilo, que no era rival para el veterano Roberto, no siendo de extrañar que Teguise llevara siempre la ventaja, que llegó a ser de 12 riñas y acabó en 8. Esta fue la primera de las cuatro temporadas de Roberto en Lanzarote.

El gallo estelar lo tuvo él: un colorado de Plácido Machín que ganó cuatro peleas en siete domingos. Plácido Machín, con tres décadas de afición, era entonces el presidente de honor de la gallera de Teguise.

Roberto Hernández, en Lanzarote

Las peleas en Gran Canaria quedaron durante algunos años huérfanas de crónicas, por lo que solo sé que Adolfo en Arucas le ganó a Suso Yánez en Telde. Retirado Martín Díaz, no sé exactamente si por su edad o por su hartazgo de las peleas interminables (o por ambas razones), habría que esperar algunas temporadas a que yo empezara a escribir unas pequeñas crónicas en La Provincia, con la información que me pasaba Antonio Hernández. Pero la prensa de Las Palmas se había convertido ya en una verdadera vergüenza, muchas veces sacrificando las crónicas y otras reduciéndolas a su antojo. Era un caso más de incompetencia que otra cosa, ya que mudaban constantemente los redactores encargados, que ya de por sí eran unos chapuceros, y nunca olvidaré mi suplicio llamando todas las semanas al periódico. Con Canarias 7 nada cambiaría. Se trataba ya solo, para nosotros, de que “algo saliera”. Es triste comparar la prensa canaria de los años 60 o 70 con la que existe a partir de los 80, avara de páginas y solo preocupada por el diseño. En Tenerife al menos aguantaba Jornada Deportiva, pero al final en El Día, para que las crónicas salieran bien (ya que un ignorante que tiene que adaptar una crónica hará siempre una chapuza, por no hablar de los titulares que se les ocurren poner) tenía yo que ir todas las semanas a supervisar todo el artículo. Hoy están todos cercanos a la ruina y solo sobreviven porque los gobiernos los subvencionan para que digan solo lo que ellos quieren (no digamos con las actuales cataratas de mentiras que hay diariamente que verter sobre la “crisis sanitaria”). Y yo me alegro de que se vayan a la ruina.

En La Palma se repite el duelo Toño-Maso. Llegaron a la última jornada entablados y parece que amañaron la última jornada para así dejar la temporada, de la que tampoco tengo informaciones.

En la Guerra, Quico, con William y el Zepelín como ayudantes, derrotó por 15 riñas a Domingo Acosta, sustituido por José Carlos y César Hernández. Se proclamó campeón con una mantilla en la penúltima jornada, que llenó como de costumbre el cielo de Santa Cruz de La Palma de tracas y cohetes. Este fue otro de los grandes años de Crispín Rodríguez, quien tuvo tres giros cada uno de tres peleas.

Como ya iba yo a todas las peleas en Tenerife, tengo toda la información de las dos contratas de esta isla. Tras cuatro temporadas ganando, “el pollo de Arucas” pierde ante Anastasio, aunque solo por dos peleas. La temporada no fue buena, por mucho que hubiera alternativas y tan pronto se adelantara el Norte como La Espuela. El Norte llevaba una riña a falta de la última jornada, pero La Espuela se le adelantó gracias a tres gallos mandados por Quico de la Guerra. Las peleas fueron muy malas, durando en total dos horas y media. Agustín Delgado fue el mejor casteador de la temporada.

He aquí el programa de la última jornada, en el Teatro San Martín:



La gran temporada creo que de las cuatro islas fue la que se vivió entre Güímar y Garachico, y la mejor de todas las que yo he visto. En Garachico cuidaba Carmelo Acosta, y en Güímar su discípulo Jorge Benítez. Güímar sacó siete riñas de ventaja en los tres primeros domingos, siendo sustituido Carmelo por Pablo Amador, quien debuta con una mantilla. La temporada prosigue muy igualada, con un enorme nivel de preparación y calidad en los gallos. Al final Pablo saca dos riñas de ventaja, pero hay que decir que se dio la inhabitual circunstancia de que Jorge llevó cuatro gallos mal pesados. He aquí, también, el programa de la última jornada:


Las peleas, celebradas en el Bar Carnaval de Arafo y el convento de Garachico, son muy bien recordadas por todos los que asistieron a ellas.

Sin mayor trascendencia ni mucha emoción se celebraron unas riñas al final entre los partidos ganadores y los dos perdedores. La Espuela le propinó una mantilla al Norte y Güímar le ganó al Norte por 4-2 y una tabla. La tanda del partido sureño la abría un giro de Nicolás Lezcano, quien ha mantenido la información gallística del Archipiélago durante los últimos años. El sexto gallo venía a nombre de Peña Pepe Palmero, sin que me haya sido posible nunca averiguar quiénes formaban esta peña con el nombre de uno de los mayores cuidadores de todos los tiempos.

El Campeonato Regional tuvo lugar en La Palma, cuya selección derrotó en la final a la de Tenerife por 4-2 y una tabla. Aún mi afición no era tanto como para acudir a los campeonatos. Lo haría en 1993, dando entonces inicio a mi época de cronista.

A pesar de la baja calidad, veamos tres fotos que acompañaron las crónicas de “Pica y Bate” en El Día. Esta temporada empezó este crítico y casteador, superlativo aficionado, a insistir en el periódico sobre las drogas en los gallos, varias veces apuntando que tanto los gallos del Norte como los de Garachico iban drogados. Ya hacía algunas décadas que era corriente estimular a los gallos, o mejor dicho a ciertos gallos, con productos químicos, pero al tratarse de un tema tan manipulable, era sin duda deseable no hacerlo público. Años después, “Pica y Bate” se llevaría un sonoro abucheo en Santa Úrsula por estar repitiendo que los gallos de Garachico ganaban porque iban drogados.

En la primera foto vemos a Anastasio, en la segunda a Pablo y Jorge y en la tercera a Maso (posición central):



domingo, 5 de septiembre de 2021

Una entrevista a José Reguera, en 1991

Esta interesantísima entrevista se publicó en el semanario Lancelot el 23 de febrero de 1991, siendo una lástima la escasa calidad de las dos fotografías que encontramos en la segunda página. Don José Reguera Berriel era por ese entonces uno de los decanos de la afición lanzaroteña. Fallecería a los 78 años, en 2000.



Con respecto a los orígenes de las peleas en Lanzarote, debe señalarse que el padre de Pancho Espínola, don Manuel Espínola, ya había lanzado la afición antes que su hijo. Aparte nombrar como los cuidadores mejores que él ha visto a Juan Jorge y Toño "el Rebotallo", es importante que nombre a Domingo del Castillo como uno de los grandes soltadores, ya que de él solo tengo la noticia de que Alejo Yánez, cuidando en el Sur, le peleó gallos.
De los gallos que nombran, es bien conocido el de las Casillas (de Augusto Lorenzo). El "Bodegón", de Miguel Gopar casteado por don Adolfo "el Tejinero", también lo preparó Alejo, en 1954, haciéndole tres peleas sensacionales, que se sumaban a una ganada el año anterior. El giro "Terry", de Casto Martínez Cabrera casteado por don José Villegas, lo peleó Juan Jorge contra Alejo en 1954, y llegó a ganar siete peleas, originando la casta de los terrys; su nombre se debe a que Casto era representante del coñac así llamado. De don Andrés Fajardo eran los famosos tartanas, y sin duda se refiere don José Reguera al que dio nombre a la casta, que nos hace retroceder a los años 40.
Mención especial merece "el Macarena", que en tres declaraciones consideró José Reguera como el mejor gallo que había visto. Ganó siete peleas, la mayoría electrizantes. El dato nuevo que me aporta es que fuera un gallo pequeño que por ello casi no llegó a pelear. Yo recuerdo a Salvador Hernández, entrañable, inolvidable aficionado orotavense, llevarle unos gallos al partido de Garachico, que se los rechazaba por ser de poco tamaño, lo que puede ser correcto... o un error. El dueño del "Macarena" era Antonio Hernández "el Morrocoyo", que es quien aparece en la fotografía de niño. El casteador, Domingo Suárez Lorenzo, quien también fue un buen soltador (en la entrada que le dedico en el DGC, por cierto, señaló que tuvo un gran giro, pero sin decir que este no era otro que "el Macarena").
Siempre es un placer recordar a grandes aficionados como don José Reguera, y más si lo hacemos con una entrevista tan buena como esta, que no los devuelve momentáneamente a la vida.