domingo, 23 de mayo de 2021

Tenerife, 1987

 

Este año siguen las contratas Norte-Espuela y Garachico-Güímar.

Francisco Falcón vuelve por sus fueros y le gana sin dificultad al palmero Lilo. No se trató pues de una temporada destacada. En la jornada del programa que presentamos, que es la última, ganó el Norte por 5-2, dejando la ventaja en 17 riñas. La Espuela solo ganó en tres ocasiones, pero no hubo ni mantillas ni capotes, o sea que una vez más la base del triunfo del cuidador aruquense fue la regularidad.

En la lista de La Espuela, no hay sino nombres ilustres, con predominio de los palmeros: Díaz y Pérez, Lope Acosta, Antonio Rodríguez (que no sé si este año era ayudante en La Espuela o en Garachico) y Arquímedes Acosta. Completan Luis Pérez de Castro, Juan Díaz y la legendaria Peña Gallardete, que surgida en los años 70 llegaría hasta muy recientemente con ese fabuloso aficionado que era Eusebio Luzardo. El gallo de La Espuela que tuvo más peleas fue un retinto de El Policía, con tres, y hubo también buenos gallos de Alfredo Martín, Manuel Espejo (soltador del partido), Horacio Pulido, etc.

Por el Norte tenemos los gallos clásicos de Pérez Ascanio, Luis Machado y Manuel de León, que por sí solo se bastaban para mantener una casa de gallos que además enriquecían fieros gallos de las peñas Los Realejos y Las Tapias. Dato curioso es que este año peleara Manuel de León un giro real, pluma que se vería cada vez menos. Y otro el hecho de que Luis Machado presentara un gallo... argelino. El giro real era además un buen gallo, ya que ganó cuatro riñas, al igual que un semigallo de Herminio Barrero y un giro carey de Pérez Ascanio.

Si el programa anuncia un domingo siguiente en el cine de Santa Úrsula, es porque se celebraba un desafío entre las dos galleras triunfadoras, imponiéndose Güímar por ventaja.


Vemos cómo en Güímar repite cuida y triunfo Anastasio, ante un Fisio que se sigue curtiendo y preparando para su gran época de la década siguiente. Si Anastasio ganó por 14 riñas, tampoco fue una temporada muy desnivelada: no se dieron ni mantillas ni capotes y Garachico se impuso en cuatro ocasiones, entre ellas la de esta jornada (5-2)    .

En esta jornada ganó su segunda riña el carnaval de Peña Las Arenas, que se proclamaría con cuatro campeón de la temporada. Por Güímar, el de más peleas sería un jabado de los Tres Amigos.

En la lista de Garachico no falta el doctor Filiberto López, quien pone su canabuey a nombre de Cirilo Rolo, un hombre de raízes gallísticas garachiquenses, pero que destacaría sobre todo por su afición a la cacería, siendo aún dignos de verse los cuadros que ornan el restaurante del campo de tiro de Ravelo. Por Güímar, no faltan Eusebio Mora, Agustín Delgado y don Alonso Lecuona, y entre los propietarios Gonzalo Alberto y Vicente Fariña, en cuyo bar del puente de Guaza pasé yo infinidad de momentos inolvidables, antes y después de las peleas.

Este fue el primer año del Campeonato Regional, dedicado a Pancho y celebrado en La Palma con triunfo de la isla anfitriona. Tenerife perdió por 4-2 con La Palma, pero quedó tercero al ganarle por 5-2 a Gran Canaria, brillando los gallos de Víctor Barreto, Álvaro Tapia y Pérez Ascanio.

sábado, 15 de mayo de 2021

Francisco Dorta, octubre de 1961

Esta entrevista a Pancho el Músico, realizada por el periodista futbolístico Tinerfe, fue publicada por El Día con fecha de 27 de octubre de 1961. Muestra cómo Francisco Dorta fue el cuidador de gallos que más trascendió el mundo de su profesión, o mejor dicho de una de sus dos profesiones, ya que, como es bien sabido, a la vez fue músico de la Banda Municipal de Santa Cruz de Tenerife.

La entrevista es muy jugosa. Añadamos que Pancho se enfrentó a su maestro Adolfo Ganges en dos temporadas, la segunda de dieciséis riñas y la primera seguramente con la misma cantidad, por lo que ha de corregirse lo de que se enfrentaron en “unas doce riñas”.

Los dos gallos que recuerda como los mejores que tuvo son “el Capote” del doctor Ángel Capote, peleado en La Espuela en 1923 y 1924, y el canabuey de Antonio Falcón, en Triana la temporada de 1936.

En esta temporada 61-62, Pancho cuidó en La Espuela frente a San Cristóbal, ganándole por 16 riñas a su discípulo Pablo Amador, que fue sustituido al final por su viejo rival Domingo “el Boyero”.




sábado, 8 de mayo de 2021

Los gallos de Julio Viera

Julio Viera, Pelea de gallos

El 17 de diciembre de 2009 publicó La Opinión este artículo de don Antonio de Bethencourt Massieu, uno de los pocos intelectuales de verdadera talla que le quedaban a estas islas y que, como es bien sabido, dedicó un estudio excepcional a las riñas de gallos canarias durante el siglo XVIII. No por acaso él era sobrino de Rafael Massieu de la Rocha, extraordinario aficionado que se nos aparece en una foto de los años 40 entre Francisco Dorta y Pepe Palmero, los más grandes cuidadores canarios de todos los tiempos.

El ilustre historiador dedicó este artículo a su paisano el pintor Julio Viera, quien, debido a sus extravagancias geniales, en efecto, no ha disfrutado de mucha simpatía por parte de la sociedad burguesa canaria. Pero lo que nos interesa es el cuadro de Julio Viera que elige Antonio de Bethencourt para acompañar su artículo: dos gallos muy bien pintados, magistralmente captados en su revuelo de combate, que él sitúa en la playa de Las Canteras con fondo del Teide, para simbolizar el llamado “pleito insular”.

sábado, 1 de mayo de 2021

Lanzarote, 1996

Este reportaje apareció en la revista Lancelot en 1996, tras el X Campeonato Regional, que ganó la isla anfitriona. Incluye pequeñas entrevistas a Adolfo Santana, Roberto Hernández, Gerardo Cabrera e Ignacio Villalba.

En la contrata clásica de la isla, Adolfo le ganó a Roberto por 8 riñas. Era la quinta victoria consecutiva de Adolfo en Lanzarote, aunque este año había vuelto al partido de Arrecife. Seis años después, Roberto se tomaría la revancha, ganándole a Adolfo por 3 riñas.






sábado, 24 de abril de 2021

La Espuela-Norte, 1986

Esta fue la gran temporada de Jorge Benítez, malogrado cuidador muy querido por la afición y que potencialmente era un gran gallero, un cuidador verdaderamente fino. Sabía elegir los gallos y sabía prepararlos para que le dieran con las espuelas, pero le faltaba el tesón de los maestros, y eso que el suyo fue nada menos que Pablo Amador. Jorge pertenece a la gran tradición de los cuidadores tinerfeños, que han sido los mejores del archipiélago, por no decir del mundo. Lo recuerdo como una persona muy sencilla, sin ninguna doblez ni malicia, lleno de calor y simpatía. Y que sabía de gallos es algo que absolutamente nadie podría contradecir.

En el programa que vemos, lleva el Norte 5 riñas de ventaja, que La Espuela reduce a 2 al ganar por 5-2. Al llegar la última jornada, después de que a lo largo de la temporada haya llevado el Norte una ligera ventaja, la pelota se encuentra en el alero, ya que el tanteo está a cero. Gana La Espuela en el cine de Santa Úrsula, que se llenó hasta los topes, por 4-2 y una tabla, proclamándose pues campeón por dos riñas. Juan Díaz, que militaba este año en el partido de Santa Cruz, tiró los voladores, apareciendo la guardia civil a los pocos minutos. Luego, al entregarse la copa John Haig al partido vencedor, sería llenada de vino tinto, quizás proveniente de la bodega de Genaro Martín, quien además había sido algunos años proyectista del Cine de Santa Úrsula. Para seguir con el anecdotario, la otra contrata de la isla se celebró en el Cine Los Ángeles de Güímar y en el Cine de Garachico...

El triunfo de Jorge Benítez tuvo una gran importancia, ya que La Espuela no le ganaba al Norte hacía cinco temporadas, y más aún, habrá de pasar otro lustro para que le vuelva a ganar. El Norte seguía por quinta vez consecutiva con Francisco Falcón, quien cuatro temporadas antes le había dado una verdadera paliza al propio Jorge. Ahora Jorge se toma la revancha, con buenos gallos sin duda, pero que sobre el papel se enfrentaban a la escuadra de terribles fieras de Luis Machado y Manuel de León, teniendo pues el pronóstico en contra. Paquito pierde por única vez en Tenerife, quizás mermado por centrarse demasiado en unos pocos casteadores. Pero en fin, no puede negarse que en una temporada tan equilibrada no hay perdedores, ni tampoco se puede negar la brillantez del triunfo de Jorge, en una gallera siempre más dificultosa que la del Norte.

En la tanda de La Espuela todos los nombres traen buenos recuerdos a los viejos aficionados. El giro de Pérez Ascanio a nombre de Ramón Trujillo fue el campeón de La Espuela, con cuatro riñas, ganando la cuarta este día. Otro giro, pero de Alfredo Martín, sería el gallo que le daría la ventaja definitiva a La Espuela.

El gallo campeón del Norte, también con cuatro riñas, sería un gallino de Víctor Barreto, quien durante un par de décadas tuvo gallos muy espueleros y sobre todo que nunca se rendían, gallos verdaderamente ingleses, con los que mucho yo disfruté en la década siguiente.

Jorge Benítez, con Pedro Cabrera,
puntal de la suelta gallística tinerfeña durante décadas

Alfredo Martín, un aficionado de verdadera solera

domingo, 18 de abril de 2021

Gallos y versos

 El siguiente trabajo fue publicado poco antes de que apareciera el Diccionario:



sábado, 10 de abril de 2021

Lanzarote, 1986


Por las reseñas de Armando de León en la revista Lancelot, esta fue una temporada pésima. De hecho, sus crónicas desaparecen a partir del 3 de mayo.
Adolfo “el Pichón” ganó cómodamente, sin tener que sudar mucho la camiseta. Y es que delante no tenía ya a Toño “el Rebotallo” sino a un debutante Lilo, quien sería sustituido por “Garrincha”, que a su vez dejaría la gallera capitalina en manos de Pedro González (“Quico”), un maravilloso aficionado que acabaría un par de décadas después montando su propia gallera, El Rofero, tomando su nombre de la bodega de magníficos vinos que cosechaba.
Ya de entrada se registró poco público, que encima iría decreciendo en vista de la poca calidad de los gallos y de la cuida. Un centenar de personas tan solo acudían a Tías y Teguise.
Este es el programa de la última jornada, que dejó la ventaja de Adolfo en 14 riñas, al ganar este día por 4-2 y una tabla.
De nuevo nos fijamos ante todo en los nombres de los casteadores. Felipe Villalba y Domingo Ramírez son dos clásicos de Teguise, que llegaron a castear conjuntamente. Por Arrecife vemos un gallo de Zenón Borges Rosales y un colorado “marchoso” de don Emilio Sáenz, que fue uno de los primeros abogados de la isla de Lanzarote; inició su afición de niño y no solo fue casteador sino también cuidador y soltador, en las décadas de los 40, 50 y 60. Falleció en noviembre de 2007 a los 90 años y yo llegué a conversar con él por teléfono, cuando elaboré el diccionario gallístico. Era natural de Haría y aún recuerdo su voz cálida, y su alegría al recordarme al “Pejín” y al “Molinillo”. Los otros clásicos de Arrecife son los hermanos González Díaz.
Como siempre, se pelearon gallos de otras islas. En la tanda del “Pichón”, de Luis Machado y de Crispín Rodríguez. Estos eran los años dorados de Luis Machado, pero también Crispín Rodríguez, desde Los Llanos, se lucía con unos gallos tremendos, a los que sacaría un rendimiento increíble Toño “el Rebotallo”.
Por Teguise vemos gallos de La Palma: los señores Díaz y Pérez; de Tenerife: Virgilio Vargas, de La Espuela; y de Gran Canaria: Antonio Hernández, quien siempre mandaba gallos a Lanzarote.
Llama la atención también la cantidad de trofeos que se donaban, con destaque para el de que llevaba el nombre de don Vicente Guerra, un aficionado fabuloso, altamente apreciado, que había sido presidente de Teguise y fallecido en 1980.