lunes, 19 de agosto de 2013

Argual, 28 de mayo de 1967


¡Atención! Estamos ante el programa de gallos más fantástico de la historia. Nunca en toda Canarias se había visto una cosa así, ni se volverá a ver: los gallos de aquel increíble 28 de mayo sumaban... ¡43 riñas!
La temporada anterior ya había sido calificada de “extraordinaria” por los viejos aficionados. Cuidaban también Roberto y Piquito en Los Llanos, pero en Tazacorte lo hacía Israel, que ganó por 1 riña. La última jornada llevaba 8 de ventaja y perdió por capote, un capote con el que Los Llanos parecía anunciar su tremenda temporada del 67.
Añón y Maso tuvieron este año, como siempre en Tazacorte, muy buenos gallos, pero Los Llanos, con los célebres “villegas”, lograron superarlos. Los primeros “villegas” los había traído Julián el año que cuidó en Los Llanos. Se fue casteando con ellos, sobre todo José Roberto Pérez Yanes (hijo del legendario don Pepe Melquiades y por tanto tío de José Luis Melquiades), y los frutos llegaron ahora.
En la jornada 12, las dos tandas sumaban 30 riñas, pero este día se batieron todos los records.
Tazacorte, como pone el programa, llevaba 3 riñas. Ganó la primera, y al caer uno de los pesos pesados, o sea el colorado de Polo Viña, que sumaba nada menos que 7 peleas, casi que se podía considerar la temporada sentenciada.
Este fue el primer “villegas” del día, siendo los otros los gallos de la segunda, la quinta, la sexta y la séptima, que ganaron todos.
El melado de Toto Pino también sumaba 7 peleas, 4 ganadas este año. Nada pudo hacer con él el novato de Juan Martín.
En la tercera partía como favorito el colorado de 3 riñas de Silo Acosta, pero el colorado de los Adelinos logró una tabla que iría a ser decisiva.
La cuarta fue espectacular, con el gallo campeón de Tazacorte, o sea el giro de 6 riñas de Lope Acosta, viéndoselas ante un giro de Pedrianes que tenía 5, dos de ellas este año. El fantástico giro de Lope pierde, y la atmósfera ya es electrizante. Recordemosque tal era la rivalidad entre Los Llanos y Tazacorte por aquellos tiempos gallísticamente felices, que las aficiones no se mezclaban.
El resto fue un desfile de los “villegas” de Pérez Yanes: el pinto de Marcos Acosta, el legendario “Popotito” y el no menos legendario pinto de Juan Capirote (así conocido, aunque no viniera a su nombre). La última y decisiva fue una riña rápida, tercera que ganaba el pinto este año y séptima de su historial.
Los “villegas” eran típicos gallos canarios jugadores, que por algo procedían de uno de los más grandes casteadores que han tenido las islas. El “Popotito” tomó su nombre de una canción de rock de la época, sin duda porque el gallo parecía un bailarín.
El “Popotito” tenía las tres peleas de este año. Al siguiente (al igual que el pinto de Juan Capirote, que ganaría su octava) volvió a ganar, y tanto gustó a todos los aficionados, que Marín Gómez, a pesar de ser de Tazacorte, cuando escribió una temporada crónicas del Norte y La Espuela en la prensa de Tenerife, firmó con el apodo gallístico de “el Popotito”.
Otros grandes gallos de esta mágica temporada, pero que no pelearon en la jornada final, fueron, por Los Llanos, un retinto de Melquiades, un pinto de Lalo Pérez Rodríguez y un colorado de Pérez Yanes, y por Tazacorte un giro de Cirilo González y un melado de Faustino Lorenzo.
Al año siguiente, Arnoldo cuidó en Los Llanos y Añón en Tazacorte. No hubo continuidad, y Tazacorte volvió a hacer valer la calidad de sus castíos, propinándole a Los Llanos una paliza. Los “villegas” ya habían dado lo que tenían que dar, y Tazacorte tuvo grandes gallos de Cirilo González, Lope Acosta, Silo Acosta, Miguel Martín, los hermanos Acosta Gómez, etc.
Veamos ahora una foto ya conocida, pero que viene al caso: Juan Capirote con su gallito, al que le hablaba como si fuera una persona: