miércoles, 8 de junio de 2011

Alejo Yánez, patriarca de la afición canaria



En dos ocasiones he intentado ir este último mes a la isla de Gran Canaria, tan solo para fotografiar a Alejo Yánez rodeado de la mucha juventud que se reúne en la gallera de Bolaños, y ponerle a esa foto el título que lleva esta nota. Dificultades de última hora lo impidieron, así que recordamos y celebramos a Alejo con esta imagen de hace no muchas temporadas, donde lo vemos entre al gran Antonio Bolaños y el ya desaparecido Pedro Aguilar.
A sus 95 años, Alejo es, en efecto, el patriarca de la afición canaria. Gallos iban a su nombre ya desde mitad de los años 30, cuando se celebraban las peleas entre joselitos y trianeros en el Circo Cuyás. El aficionado de corazón más enorme que he podido conocer, Alejo fue cuidador en San José y en el partido Sur de Lanzarote en unas temporadas extraordinarias. Dejó luego la cuida –lo que fue en verdad una pena–, pero nunca perdió la afición, siempre colaborando con los partidos y siempre animando a los jóvenes casteadores y cuidadores. Lo conocí en el campeonato lanzaroteño de 2004, y desde entonces me ha unido a él íntima amistad, en mi caso bien teñida de admiración. Al bajarme del barco en el Puerto de la Luz, me lo encontré en su coche, esperando que descargaran todos los regalos que le habían hecho en una isla donde dejó infinidad de buenos recuerdos y aprecios. Porque Alejo ha sido el hombre de la amistad y de la generosidad, fuera en el ámbito gallístico o fuera en su profesión de guarda municipal de la ciudad de Las Palmas. Fue un colaborador decisivo del “Diccionario gallístico de Canarias”, ya que conocía todos los nombres de Gran Canaria y de Lanzarote por los que yo le iba preguntando, durante las bellas excursiones que me brindó por una isla que se me ha ido olvidando. Por todo ello, siempre será poco lo que yo pueda decir de Alejo Yánez, señor de los gallos y persona de veras iluminada.